Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/07/27 00:00

EL HOMBRE DEL EMPALME

Con el nombramiento de Gustavo Bell como cabeza de la comisión de empalme, se anticipa que el vicepresidente no será una figura decorativa.

EL HOMBRE DEL EMPALME

Gustavo Bell dejó en claro la semana pasada que como vicepresidente no se limitará a ser una figura protocolaria y que desde su cargo va, parafra-seando al poeta Antonio Machado, a "hacercamino al andar". Para Bell no es oportuno ni conveniente que el vicepresidente sea nombrado en un cargo en el exterior. Y como ahora la cosa es diciendo y haciendo, Bell ya se puso en marcha y a prueba al frente de la denominada comisión de empalme que creó el presidente electo Andrés Pastrana. Este organismo, como su nombre lo indica, se encargará de establecer relaciones con los funcionarios del gobierno de Ernesto Samper para saber en qué y cómo anda el Estado colombiano. Para ello la comisión solicitó un listado completo de las licitaciones públicas que están adjudicadas y de las que están en proceso de adjudicación. También pidió un reporte detallado de la situación presupuestal de los ministerios y los institutos descentralizados. El presidente Samper dijo que su administración abrirá todas sus puertas y colaborará para que esta labor se realice con la mayor rapidez y eficiencia posibles. Al respecto Bell dijo que se sentía tranquilo porque "estamos seguros de que durante los últimos 45 días del gobierno Samper no se va a producir ningún desbordamiento en la contratación estatal".Con la comisión _integrada, además de Bell, por Néstor Humberto Martínez, Mauricio Cárdenas y Jaime Ruiz_ se busca evitar los traumatismos y malentendidos que pueden presentarse normalmente durante el período de transición de un gobierno a otro. Por otra parte se pretende, también, al comenzar a trabajar desde ahora, ganar tiempo de tal manera que luego de su posesión el 7 de agosto Pastrana tenga el camino allanado para poner en práctica de inmediato su plan de cambio. La labor de Bell no será nada fácil. No faltarán las fricciones y los desencuentros pero, según sus allegados, el vicepresidente sabrá superarlos con el carácter conciliador que siempre lo ha caracterizado y del que dio abundantes muestras durante la campaña presidencial. Además, pese a que siempre se le ha identificado como un académico alejado del mundo en su torre de marfil, Bell es un hombre que conoce la cosa pública. No sólo se especializó como abogado en derecho público económico sino que demostró que aprendió bien las lecciones que recibió durante su paso por la Gobernación del Atlántico, su departamento natal. Encabezar la comisión de empalme será la primera prueba de fuego para este liberal costeño de 41 años.

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