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| 5/20/2006 12:00:00 AM

El hombre y el mito

Se cumplen 500 años de la muerte de Cristóbal Colón y todavía quedan muchos interrogantes sin resolver sobre su figura.

Es casi seguro que Cristóbal Colón no fue el primer extranjero, ni el primer europeo, en pisar tierra americana, pero aun así los libros de historia lo dan como gran descubridor del nuevo mundo. Antes que él llegaron los vikingos, grandes navegantes, capitaneados en el siglo XI por Bjarni Herolfsson y luego por Leif Ericsson. Y se cree que en 1421 la flota del almirante chino Zheng He arribó a estas tierras. Además, existen muchos otros relatos de navegantes de diferentes países que atracaron las costas del hasta entonces desconocido continente. Sin embargo, fue Colón quien trajo consigo todo un proyecto de conquista y los intereses de un imperio ávido por poseer nuevas tierras y riquezas. Curiosamente, él murió el 20 de mayo de 1506, convencido de haber encontrado una nueva ruta a las Indias, China y Japón, pero no un nuevo continente.

Han pasado 500 años después de su muerte y los historiadores tratan aún de descubrir muchos interrogantes sobre el gran almirante. Gracias a los avances de la ciencia, se han estado practicando pruebas de ADN a los supuestos restos del navegante. Aunque la historia supone que él nació en Génova, su nacionalidad es aún un misterio. Los patriotismos exaltados han hecho que varios pueblos la reclamen. Los italianos, franceses, portugueses, vascos y catalanes lo han declarado un hijo de sus tierras, pero este aspecto aún no ha logrado ser esclarecido. Otro punto que no ha sido aclarado es en dónde descansan los verdaderos restos del almirante. Existen dos tumbas, una en Sevilla (España) y otra en Santo Domingo (República Dominicana). Él falleció en Valladolid, pero 31 años más tarde sus huesos fueron trasladados a Santo Domingo, con lo que se cumplió su último deseo, descansar por la eternidad en las Indias. Por conflictos políticos, sus restos fueron enviados a La Habana y, finalmente, en 1899, de nuevo a España. Pero años antes de eso en la catedral de Santo Domingo un grupo de obreros encontró una urna cuya inscripción indicaba que allí descansaba el descubridor. Los resultados del estudio de la Universidad de Granada, que determinará cuáles son los huesos del cuerpo de Colón, se darán a conocer en los próximos días.

Lo cierto es que este hombre fue uno de los más importantes navegantes de la historia. Aunque su hijo Fernando quiso exacerbar la imagen de su padre después de su muerte, diciendo que era un hombre muy educado y que asistió a la Universidad de Pavía, lo más probable es que su conocimiento fuera un resultado de la experiencia. Desde muy joven, Colón se dedicó a navegar y algunos aseguran que durante años se desempeñó como corsario. Viajó todas las rutas conocidas de su época. Pero, ansioso de aventura, comenzó a gestar el proyecto de encontrar una nueva ruta al Asia.

El mito creció de tal manera, que no es raro que se diga que su motivación principal era también demostrar la redondez de la Tierra. Nada más alejado de la realidad, ya que para su época las personas medianamente educadas conocían las teorías de Ptolomeo y ya daban eso como un hecho. Tampoco se cree que fuera invención suya la posibilidad de la nueva ruta. Un hombre llamado Paolo del Pozzo Toscanelli, astrólogo, geógrafo y cartógrafo, había investigado y descrito un viaje como el suyo. Algunos historiadores creen que el sabio italiano y el navegante se llegaron a conocer en persona, otros dicen que Colón leyó sus escritos, pero aseguran que de cualquier manera el genovés conoció sus estudios. Y si se busca más atrás en la historia, se puede descubrir que filósofos antiguos como Aristóteles y Séneca ya hablaban de una ruta similar al Lejano Oriente.

Pero, más allá de si fue o no el verdadero creador de la teoría que llevó a su viaje, lo que hizo especial a Colón fue su compromiso por realizarlo. Antes de que los reyes católicos le dieran su apoyo, él le presentó el proyecto al rey Juan II de Portugal, a Carlos VIII de Francia y a Enrique VII de Inglaterra. Todos coincidieron en calificar el viaje como una aventura absurda, y a Colón como un soñador. El rey Fernando de Aragón y su esposa Isabel de Castilla tampoco creyeron en esta empresa en un principio. Es más, era tan poca la fe que llegaron a tenerle, que a la hora de firmar las Capitulaciones de Santa Fe, le prometieron a Colón el gobierno y el virreinato de las tierras que lograra descubrir, el 10 por ciento de las ganancias de la expedición y el título de Almirante en todas las islas y tierras ganadas. Ellos no pensaron que él volvería a Europa sino que, al contrario, se sumaría a los cientos de marineros perdidos en las feroces aguas del gran océano Atlántico.

Y aunque su búsqueda era también la de una ruta comercial de oro, especias y otras riquezas, no se puede menospreciar el interés religioso de sus viajes. A diferencia del hombre renacentista que en ocasiones se plantea, "él era un hombre de su época medieval, que juzgaba su mundo a partir de principios religiosos. Él quería emprender una nueva cruzada contra los musulmanes y atacarlos por detrás, por donde no los esperaban", dijo a SEMANA Jaime Borja, medievalista de la Universidad Javeriana. Desde un principio, Colón pisó tierras americanas buscando también convertir a los indígenas, a quienes consideraba como escribió en sus diarios, "seres sin religión".

En sus últimos años, el almirante se enfrentó a muchos problemas con los reyes y perdió los privilegios que había conseguido para su primera travesía. Empezó a vestirse sólo con una túnica franciscana y declaraba que sus viajes tenían un fin misionero -aunque este nunca haya sido el planteamiento original-, que él era un mensajero de Dios y que escuchaba voces divinas.

La imagen del descubridor ha sido replanteada en los últimos años. De la misma manera como algunos países latinoamericanos lo honran, los cada vez más fuertes grupos indigenistas ven en él no al hombre que reunió al Viejo y al Nuevo mundo, sino a quien los dominó para acabar con su cultura. Porque a pesar de que los Reyes Católicos desaprobaron su intención de esclavizar a los indígenas, Colón no les hizo caso. Los sometió, torturó y utilizó para buscar oro. El 12 de octubre de 2002, el presidente venezolano Hugo Chávez declaró que el día de la raza, que conmemora el descubrimiento de América, fuera renombrado el día de la resistencia indígena. "No es tanto la imagen de Colón la que se cuestiona, sino el colonialismo como tal. Desde la descolonización de África e Indochina se ve este concepto no como un acto civilizador, como antes, sino como un acto de sometimiento a los pueblos", explicó a SEMANA la historiadora Diana Uribe.

A pesar de los cuestionamientos a sus actos, de su sed de poder y riqueza y de la verdadera historia detrás de su persona, es incuestionable su papel dentro de la historia del mundo. Aunque no haya sido el primero en llegar a América, fue quien unió, para bien o para mal, dos mundos.
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