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| 5/22/2005 12:00:00 AM

El hombre sin nombre

Un joven sin identidad y que dedica sus horas a tocar el piano tiene en vilo al mundo entero.

El señor X, el hombre del piano, el pianista amnésico. Esos son los alias con los que personas de todo el mundo conocen a un misterioso hombre que tiene a las autoridades británicas desconcertadas y a los voluntarios de la línea del Centro de Personas Perdidas de Gran Bretaña contestando el teléfono sin parar. Desde que apareció en la madrugada del 7 de abril vagando por las calles de Sheerness, en la isla británica de Sheppey, vestido elegantemente y empapado hasta los huesos, la obsesión por conocer su identidad o por lo menos su procedencia no ha dejado de crecer.

Los policías que lo encontraron no lograron averiguar si el joven rubio había sido arrojado al mar o si estaba mojado por la lluvia, pues el extraño se negaba a abrir la boca. Ellos se limitaron entonces a llevarlo al hospital Medway, donde los médicos lo hallaron en buenas condiciones físicas pero en un estado de angustia que hacía imposible comunicarse con él. Entonces a alguien se le ocurrió darle un papel y un lápiz para que escribiera su nombre. Lo dejaron solo durante una hora y al volver encontraron que había dibujado un piano de cola con extraordinario detalle. Lo llevaron a la capilla del hospital, donde el desconocido se apoderó del instrumento durante cuatro horas consecutivas. Según el capellán tocó un poco de todo, desde Tchaikovski hasta Lennon.

Desde entonces el piano ha sido su única forma de comunicación con el exterior. Tanto el personal del hospital como el de la unidad siquiátrica donde ahora se encuentra han sido incapaces de arrancarle una palabra al joven pianista. Quienes cuidan de él han dicho que no permite que nadie se le acerque, que llora con frecuencia y que su estado de permanente angustia sólo desa-parece con su música. Incluso ha llegado a componer varias piezas, que algunos conocedores comparan con la obra del italiano Ludovico Einaudi y que el joven carga a todas partes en una carpeta.

Desde que la semana pasada el trabajador social que atiende su caso decidió hacer pública la historia con la esperanza de que alguien reconociera al señor X, el misterio no ha hecho más que complicarse. Primero se supo que las etiquetas de la ropa que llevaba cuando fue encontrado habían sido arrancadas, eliminando una posible pista. El diario The Sun aventuró una teoría al respecto: "Quitar las etiquetas de la ropa puede ser un comportamiento obsesivo y un síntoma de autismo". El Daily Mail fue un poco más allá y sugirió la posibilidad de que se tratara de un solicitante de asilo que quería ocultar su nacionalidad. Los menos benévolos han insinuado que podría tratarse de un actor que en un intento por ganar notoriedad ha llegado demasiado lejos.

Entre las más de 700 llamadas y 150 correos electrónicos que ha recibido la línea de personas perdidas las autoridades han creído hallar algunas pistas que sin embargo resultaron falsas. Primero se pensó que se trataba de un pianista sueco llamado Martin Sturefält, una pista prometedora ya que el joven desconocido señaló en una ocasión la bandera de ese país cuando se le mostró un Atlas. Pero el verdadero Sturefält apareció en Suecia. Luego se pensó que era un músico callejero francés llamado Steven Villa Massone, pero la hermana de Villa lo negó.

Al cierre de esta edición el tabloide británico The Mirror ponía sobre el tapete la posibilidad de que se tratara de un hombre que en 1999 apareció en casi idénticas circunstancias en Canadá, donde la prensa lo bautizó Mr. Nobody (señor Nadie). El individuo, también rubio, llegó herido a un hospital y con las etiquetas de la ropa arrancadas. Aunque en la actualidad el paradero del señor Nadie es desconocida, quienes lo vieron no lo identifican con la foto del señor X.

La extraordinaria historia del hombre que no habla ha sido comparada con la de Kaspar Hauser, quien en 1828 fue encontrado vagando por las calles de Nuremberg, Alemania. Parecía tener unos 16 años y una enorme dificultad para caminar. Repetía incansablemente la frase "quiero ser un jinete como mi padre", y llevaba consigo una carta anónima dirigida al capitán del escuadrón de caballería encomendándole la educación del muchacho. Cuando aprendió a hablar Kaspar contó que había pasado unos 10 años encerrado en una especie de mazmorra donde alguien, a quien nunca vio, le pasaba comida. Cuando en 1833 fue asesinado circulaba el rumor de que en realidad se trataba del heredero al trono del Gran Ducado de Baden, lo que nunca pudo confirmarse.

Como era de esperarse Hollywood ya le echó el ojo a la historia del pianista. El problema es que mientras no se devele el misterio de la identidad del señor X no hay a quién comprarle los derechos sobre la trama. Pero eso no detiene a la maquinaria del cine. Un productor de la compañía SmartEntertainment ya tiene el resumen del guión: "La situación del hombre del piano nos hace cuestionarnos sobre temas como la fragilidad de la mente humana, la naturaleza de la comunicación y la importancia, o la no importancia, de la identidad".
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