Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1989/04/10 00:00

EL HURACAN CHAVARRI

España no para de estremecerse con el escándalo erótico financiero más grande de la década.

EL HURACAN CHAVARRI

Pasan semanas y semanas y en España no se aplaca el Huracán Chávarri. Nunca en la historia del mundo de habla hispana se había vivido un escándalo erótico-financiero de esta magnitud. Entre sus ingredientes están las más grandes fortunas de España, los más nobles apellidos, flagrantes adulterios, fotos semipornográficas y el negocio financiero más importante de la última década.

La principal víctima de este huracán es uno de los grupos más poderosos de España, denominado "Los Albertos". Está controlado por dos primos, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, de 42 y 45 años respectivamente.
Ambos tienen calles en Madrid con sus nombres, dado que son hijos de un ex ministro de Relaciones y un ex alcalde de Madrid, del gobierno de Franco. Los padres hicieron platica en los rutinarios chanchullos con que se beneficiaron todos aquellos que servían fielmente al generalísimo. Pero la plata grande de los hijos no les llegó por herencia sino por matrimonio. Los primos se volvieron concuñados al casarse con las dos hermanas más ricas de España: Alicia y Esther Koplowitz. El padre de éstas era un judío de origen polaco que le dejó a sus hijas una herencia de unos 50 millones de dólares. Las niñas hicieron una sociedad, con sus maridos en la cual ellos, por gerenciar las cosas, tenían el 25% de las acciones y ellas, por haber aportado el capital, el 75%. La nueva sociedad de construcción, Construcciones y Contratas, tuvo la fortuna de arrancar con uno de los mejores clientes de España: Ramón Areces, fundador y dueño de El Corte Inglés, la gigantesca cadena de almacenes. Areces, individualmente el hombre más rico del país, se ennovió con la viuda del millonario polaco y se convirtió en el padrino de sus dos hijas. Cuando éstas crecieron, decidió echarles una manita dándole a sus maridos la exclusivídad para hacer todos los edificios de El Corte Inglés.
Por cuenta de esta ayuda y del talento de los muchachos, al llegar ellos a los 40 años, el grupo se había convertido en un imperio diversificado, llamado Cartera Central, cuyos activos se acercan a los mil millones de dólares.

Este grupo está enfrentado a Mario Conde, a los 40 años el niño prodigio de la banca española. Conde es presidente del Banco Español de Crédito (Banesto) y está tratando de fusionarlo con el Banco Central, en una jugada que crearía el banco más grande de España. Con la integración de la Comunidad Europea a tres años vista, Conde quiere hacer un banco competitivo con los que existen hoy en los otros países europeos . "Los Albertos" tienen el 12% de las acciones de Banesto, y de lograrse la fusión quedarían con un porcentaje insignificante de las acciones del nuevo banco. Por esto buscan a toda costa evitar que se haga el negocio, sacar Conde y remplazarlo por Miguel Boyer, el ex ministro de Hacienda socialista, que se volvió famoso por quitarle la esposa, Isabel Preysler, a marqués de Griñón, Carlos Falcó. La Preysler es la más famosa de todo este combo, por sus tres matrimonios con las figuras más destacadas de la farándula (Julio Iglesias), de la nobleza (el marqués de Griñón) y de la política (Miguel Boyer).

Para "Los Albertos" las cosas iban viento en popa, hasta que la revista Diez Minutos publicó el mes pasado unas comprometedoras fotos de Alberto Cortina saliendo de un lujoso hotel en Viena con Marta Chávarri.
Esta es un churro de 28 años que en escasos 45 días ha logrado desbancar a la Preysler del trono que desde hace años venía ocupando en las revistas del corazón. La Chávarri es biznieta del conde de Romanones, el mayor terrateniente de España a comienzos de siglo. Nieta del marqués de Santo Floro, el homosexual más famoso de España a mediados de siglo, e hija del jefe de protocolo del Rey en la actualidad. Si se quiere adornar aún más esta hoja de vida se podria agregar que es sobrina política del cantante Raphael, casado con su tía, la aristócrata Natalia Figueroa.

Semejante partidazo no se podía casar mal. Por lo tanto acabó contrayendo con un noble de tantos abolengos como ella pero un poquito entrado en años. El elegido fue Fernando Falcó, marqués de Cubas -hermano del marqués de Griñón-, quien es 21 años mayor que su esposa. Y a pesar de que definitivamente no tiene empaque de playboy, tuvo en su juventud un romance con Ava Gardner. En los últimos tiempos, la pareja del marqués cincuentón y su joven y linda esposa se habian convertido en uno de los matrimonios protagonistas de las páginas de la revista Hola. El año pasado, Marta Chávarri había sido elegida "Lady España" en reemplazo de la duquesa de Alba, título que se le otorga a la mujer que mejor representa al país en la actualidad.

Las fotos de Alberto Cortina, el hombre de negocios del momento, y Marta Chávarri, esposa del marqués de Cubas, en un hotel de Viena causaron sensación. Ninguno de los dos tenía una coartada convincente y el affaire quedó al descubierto. La prensa del corazón que ya había acabado de sacarle el jugo a la trágica muerte del duque de Cádiz en las pistas de esquí de Colorado, se lanzó como una jauría sobre la nueva presa.
Con una ferocidad no vista antes, se inició una persecución implacable de los dos amantes. Docenas de fotógrafos los seguían 24 horas al día. Todo el que tuviera que ver, en una u otra forma, con ellos era sobornado por las revistas para que diera algún tipo de declaración. Cocineras, secretarias, choferes, empleadas del servicio, etc., vieron la posibilidad de dejar de serlo, aceptando las millonadas de pesetas que se les ofrecieron por contar alguna incidencia. La revista Diez Minutos llegó al exceso de publicar una "entrevista exclusiva" con la señora que estaba ubicada detrás de Marta en la clase de aerobics. Como no es mucho lo que se puede conversar saltando a las ocho de la mañana, la entrevistada tuvo que limitarse a especular sobre el estado de ánimo de la marquesa basándose en los bríos con que hacía el ejercicio. Otra perla fue la entrevista con la cocinera de los marqueses de Cubas, quien además era confidente y celestina de su patrona. Esta contó con el mayor detalle cómo eran los furtivos encuentros entre los amantes. Dio datos sobre direcciones, regalos, coartadas, este informó que antes de las fotos de Viena ya en dos oportunidades habian sido pescados por los fotógrafos a la salida de los discretos nidos de amor donde se encontraban. En ambas ocasiones los guardaespaldas de Alberto Cortina habían logrado capturar a los fotógrafos y comprarles los rollos por sumas exorbitantes. Cuenta la cocinera que la marquesa, para protegerse por si alguna de esas fotos lograba salir a la luz pública, le dijo a su marido que una "cosa curiosa" le había pasado en plena calle. Al salir del gimnasio se habia encontrado con el señor Cortina y en ese momento pasaban algunos fotógrafos que registraron ese accidental saludo. Pero sin duda alguna la joya de la entrevista que la respuesta de la cocinera a la pregunta de si había visto alguna vez la marquesa desnuda. La humilde mujer contestó así: "La verdad es que y desnuda no la he visto nunca. Pero sí quiero aclarar que la he visto en ropa interior y le puedo asegurar que la señora es un auténtico cañón".

No todo el mundo la había visto en ropa interior. En lo que se constituyó como el clímax del escándalo, la revista Interviú publicó unas fotos de la marquesa de Cubas mal sentada, en las que la ropa interior brillaba por su ausencia. El titular de la portada era: "Lo nunca visto de Marta Chávarri" y la curiosidad de los lectores por dirimir este interrogante produjo tres ediciones en un día y ventas de dos millones de ejemplares.

Pocos matrimonios podrian sobrevivir a semejante embrollo y lo previsible sucedió. El marqués de Cubas echó a su señora de la casa y se quedó con la custodia del hijo de 6 años.
Alicia Koplowitz, la millonaria heredera, hizo otro tanto con Alberto Cortina, con el agravante de que en esta separación las implicaciones económicas eran enormes. Como las hermanas Koplowitz eran las más grandes accionistas del grupo, se estableció una pugna por el control de éste.
Miguel Boyer, empleado de "Los Albertos", diseñó una estrategia para que éstos, aun siendo minoritarios en acciones, pudieran mantener el control de las empresas. Cualquier amenaza a la estabilidad del grupo en ese momento era gravísima pues se requería de todo el apoyo para poder sacar a Mario Conde de Banesto y remplazarlo por Boyer. Las dos "polacas" no sólo están furiosas con Alberto Cortina sino con Miguel Boyer por tratar de quitarles el control de sus empresas. Además, no ven con buenos ojos la vida de sultán que Boyer se está dando con Isabel Preylser, con el sueldo de un millón de dólares anual que "Los Albertos" le están pagando con el dinero de ellas. Todos estos celos y rivalidades hacen que aunque Mario Conde todavía no haya podido obtener la fusión de los dos baneos, sea el indiscutible ganador de todo este asunto. Sus enemigos están hoy todos agarrados de las mechas y su poder es más grande que nunca.
Tan así es, que son muchos los observadores que creen que fue él quien dio la pista a los fotógrafos para que se desplazaran a Viena y comenzara el escándalo. En todo caso, si en términos financieros el asunto no ha tenido final feliz para los protagonistas, en términos románticos sí. -

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