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| 9/3/2011 12:00:00 AM

El imperio de las Kardashian

Es increíble que esta peculiar familia haya construido un negocio multimillonario con base en su vida relativamente normal. Su historia prueba que hoy la cotidianidad puede ser muy lucrativa.

Si en el Reino Unido Kate Middleton y el príncipe William protagonizaron la boda del año, en Estados Unidos el turno le correspondió a la socialité Kim Kardashian y su esposo, el basquetbolista de la NBA Kris Humphries. Una muestra de la fascinación que la pareja genera sobre millones de personas es que el día de su matrimonio, el pasado 20 de agosto, varios medios cubrieron la noticia como si se tratara del mayor evento del mundo del espectáculo en la última década. Los helicópteros de los principales canales de televisión sobrevolaron Montecito, California, donde se celebró el enlace, y cientos de periodistas y paparazis se agolparon en las calles en busca de una exclusiva. Se calcula que la boda costó alrededor de diez millones de dólares y lo mejor de todo es que los novios no pusieron un centavo.

Para empezar, un hotel de Las Vegas les pagó 50.000 dólares para que celebraran en sus instalaciones su despedida de solteros. Varias marcas también se ofrecieron a correr con los gastos del "cuento de hadas" con tal de aparecer al lado de Kim: les regalaron desde el pastel y las invitaciones, hasta el anillo de compromiso y el vestido de novia. Se rumora que la revista People compró los derechos de las fotos por 1,5 millones de dólares. El canal E! Entertainment Television tampoco se quedó atrás y en octubre emitirá dos episodios especiales con las intimidades del ostentoso matrimonio.

Esa facilidad para convertir lo banal en un show mediático es precisamente la fórmula del éxito de la familia Kardashian, célebre por protagonizar un reality show en E! que retrata su vida cotidiana, al estilo de The Osbournes, del canal MTV. Keeping Up With the Kardashians se estrenó en 2007 y hoy ya va por su sexta temporada. El clan, formado por Kris Jenner y sus cinco hijas: Kourtney, de 32 años; Kim, de 30; Khloé, de 27; Kendall, de 15, y Kylie, de 13, ha sabido aprovechar muy bien cada minuto al aire para crear un imperio rentable. En promedio, un millón de televidentes ven cada capítulo y, según la revista The Hollywood Reporter (THR), el año pasado amasaron 65 millones de dólares, cifra que supera lo que ganan, sumados, grandes de la industria como Angelina Jolie, Sandra Bullock y Tom Cruise.

Y aunque aparentemente su único mérito es ser famosas por salir en el reality, de no ser porque Kris, la mamá, tiene un muy buen olfato para los negocios, las Kardashian nunca habrían saltado al estrellato. "Solo somos una familia con un montón de problemas, y todo el mundo puede identificarse con eso", explicó a THR. Semana tras semana, el público es testigo de los dramas de cada una de sus protagonistas: de sus citas a la peluquería, de sus affaires, de sus peleas porque la una usó el bolso de la otra sin permiso, de sus consultas para aplicarse Botox, de sus fiestas interminables... Si bien el show pronto se consolidó como uno de los más populares de la televisión estadounidense, Kris tenía aun mejores planes para sus niñas.

Al principio, les consiguió contratos publicitarios y, luego, las animó a crear sus propios productos. En la actualidad, las hermanas 'K' tienen líneas de ropa, zapatos y accesorios, perfumes, boutiques y hasta tarjetas de crédito. Pero su éxito no sería completo sin el inmenso poder de convocatoria de las redes sociales. Kim, por ejemplo, suele cobrar unos 25.000 dólares por hacer una mención de alguna marca en su cuenta de Twitter. Claro que si la contactan para asistir a un evento público, el precio se triplica e incluso puede llegar al millón de dólares.

Su imagen es la más rentable de la familia porque fue ella quien puso su apellido en la mira de los medios. En febrero de 2007, nueve meses antes de que saliera al aire el primer episodio del reality, Kim le confesó a su mamá que hacía tres años había grabado un video porno con su novio de aquel entonces, el músico Ray J. Más allá de ser una anécdota de su vida íntima, lo grave del asunto fue que un tercero obtuvo la grabación y la vendió a la productora Vivid Entertainment. Cuando la prensa empezó a especular sobre el video, Kim lo negó rotundamente, pero de nada le sirvió porque la cinta ya estaba disponible en internet. Kardashian, íntima amiga de Paris Hilton, quien había vivido una situación similar años atrás, entabló una demanda millonaria contra la compañía por difundir el material explícito sin su autorización. Dos meses después, la actriz llegó a un acuerdo con la distribuidora y recibió cinco millones de dólares, lo cual resultó ser un negocio redondo pues el video se convirtió en uno de los más vendidos de la década y disparó el rating del programa.

Para ese momento, Kris estaba a punto de cumplir su mayor sueño: convertir a sus hijas en celebridades mundiales. Algunos, sin embargo, no dudan en tildarla de trepadora, pues de ser una simple azafata se convirtió en la mujer de dos figuras influyentes de la sociedad norteamericana. Primero, se casó con Robert Kardashian, un inmigrante armenio recordado por haber sido el abogado del jugador de fútbol americano O.J. Simpson. Con él duró 12 años y tuvo a Kim, Khloé, Kourtney y al único hombre de la familia, Robert. En 1991 contrajo segundas nupcias con el medallista olímpico Bruce Jenner, quien es el padre de sus dos hijas menores, Kendall y Kylie. Con este último incursionó en las televentas y entendió que el show business podía llegar a ser la mejor forma de hacer mucho dinero.

"Descubre lo que más te gusta hacer y luego encuentra la forma de que te paguen por eso. Ese es mi lema de vida", admite Kris. Y a las Kardashian, al parecer, lo único que les importa es figurar y estar expuestas ante las cámaras. A raíz de la buena acogida que ha tenido Keeping Up With the Kardashians, E! lanzó otros dos realities similares, pero centrados únicamente en las aventuras de las hermanas mayores en Miami y Nueva York. Khloé y su esposo, la estrella de los Lakers Lamar Odom, también estrenaron su propio show en abril. "Mi fantasía es que lleguemos a la temporada 26 -reconoce Kris-. De haber sabido que iba a ser tan rentable, seguro habría tenido más hijos". En menos de cinco años, la franquicia de la 'K' se ha expandido a pasos agigantados y sus creadoras, a pesar de que no tienen un título profesional, se comportan como unas verdaderas empresarias, así su especialidad sean las trivialidades. Por eso se sienten felices cada vez que se refieren a ellas como las "reinas estadounidenses".
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