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| 5/25/1998 12:00:00 AM

EL INMIGRANTE LATINO

Con el éxito de freak en Broadway, el colombiano John Leguizamo se consagra como uno de los mejores actores hispanos del momento.

John Leguízamo ha entrado con pie derecho a la meca del cine. El actor colombiano, de 33 años, figura entre las estrellas latinas, al lado de Andy García, Antonio Banderas y Salma Hayek. Y no sólo eso. Su más reciente trabajo, Freak, una pieza autobiográfica de alto contenido humorístico, ha sido un éxito de taquilla en Nueva York, donde tampoco es fácil triunfar. Con lleno total desde enero, Leguízamo ha sido aclamado por la ácida crítica de Broadway.El montaje narra su nacimiento en Colombia y recrea, paso a paso, las peripecias que tuvo que realizar como inmigrante latino en Estados Unidos. Durante hora y media los espectadores se ven enfrentados a la cruda realidad que se vive en las calles de Queens, en donde no es extraño encontrar padres que emborrachan a sus hijos y adolescentes que se inician sexualmente con prostitutas. Lo más sorprendente es la versatilidad de Leguízamo, cuyo cuerpo elástico y expresivo da vida a más de 20 personajes, la mayoría latinos, entre los que se destaca la prepotente figura de su padre. No hay duda, el colombiano 'coronó'. El triunfo de Freak viene a sumarse a sus actuaciones en películas como Romeo y Julieta, Carlito's Way, Executive Decision, The Fan y To Wong Foo: Thanks for everything, Julie Newmar, en las que comparte honores con estrellas de la talla de Robert De Niro, Al Pacino y Sean Penn. Leguízamo es ya un nombre en el cine. Tiene cientos de fanáticos que le piden autógrafos, le envían sugestivas fotos y le escriben cartas de amor. Sus admiradores han creado varias páginas en Internet e incluso una banda de ska, Channel 59, ha compuesto una canción en homenaje suyo. Pero la bonanza no es sólo de seguidores. Es de dólares y de estatus. El actor cena en los mejores restaurantes, compra ropa de marca y asiste a las discotecas de moda en donde se codea con Madonna, Demi Moore o Leonardo Di Caprio.Sueño americanoLeguízamo está viviendo una época de vacas gordas, pero lo cierto es que su vida no siempre fue color de rosa. Cuando sólo tenía cuatro años salió de Colombia con su familia en busca del sueño americano. Se instalaron en el populoso sector de Jackson Heights, Nueva York, en donde el pequeño John creció al lado de otros inmigrantes latinos. Su familia era un completo caos con un padre alcohólico y agresivo y una madre víctima de malos tratos. Las peleas eran el pan de cada día. El mismo no escapó a la violencia paterna. En una ocasión, en un ataque de ira, su padre lo arrojó contra una pared por haber roto la antena del televisor. "Cuando estaba creciendo, odiaba mi infancia. Era más violento de lo que se ve en escena", señala Leguízamo. Fue tal el nivel de agresividad que desarrolló en ese viciado ambiente familiar que los directivos del colegio en el cual estudiaba lo enviaron a terapia sicológica. Fueron cuatro años que complementó con clases de teatro. Era una forma creativa de dar rienda suelta a su rencor. Pero su amor por las tablas fue creciendo y éstas pasaron de ser una catarsis para convertirse en una forma de vida. Ingresó al Actor's Studio, la famosa escuela de Lee Strasberg en donde formaron monstruos de la actuación como Marlon Brando y Dustin Hoffman. En 1984 le llegó su primera oportunidad en el mundo del espectáculo. Fue con la serie Miami Vice, en la que hizo el papel del hijo de un narcotraficante que era asesinado. Su interpretación no pasó inadvertida y los productores lo siguieron llamando para ofrecerle partes en nuevos episodios. Sin embargo, al aceptar ese ofrecimiento, Leguízamo quedó encasillado. Sólo le ofrecían papeles de ladrón, narco, drogadicto y asesino. Fue entonces cuando decidió probar suerte. Había que jugársela para romper con los este-reotipos que se tienen de los latinos y por eso quiso hacer teatro. Sus primeras obras, Mambo Mouth y Spic-O-Rama, dieron en el clavo. Eran monólogos que reflejaban los diferentes tipos de hispanos. Con ellos empezó a abrirse terreno y tuvieron tan buena acogida que Mambo Mouth fue transmitido por la cadena de cable HBO. Fue el comienzo de una cascada de propuestas _entre ellas la realización de un programa humorístico de la cadena Fox y el guión de la película The Pest_ que le permitieron ir más allá y crear su propia productora. Sumando triunfos y derrotas, el actor colombiano ha ido construyendo una carrera destacada en el difícil mundo del celuloide, en el cual son pocos los que brillan con luz propia. A pesar de haber llegado a la cima, inclusive mucho más alto de lo que él mismo hubiera imaginado, Leguízamo asegura que aún se ve a gatas para conseguir papeles que no encarnen personajes latinos. Pero afirma: "Convertí mi fracaso en vivencia. Hacerse el loco con uno mismo paga bastante bien". nu Comediante: El colombiano ha explotado al máximo su faceta humorística
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