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| 7/17/2010 12:00:00 AM

El ladrón sin zapatos

A los 19 años es una leyenda en Estados Unidos: roba por gusto casas, bancos, yates y hasta aviones, y deja la marca de pies descalzos. Fue capturado en Bahamas y esta es su historia.

La escena parece sacada de una película de James Bond: la guardia costera persigue a un sujeto que maneja un bote a alta velocidad. Se oyen varios disparos y, cuando está rodeado, el fugitivo amenaza con suicidarse, pero las autoridades logran detenerlo. El protagonista de esta historia no es un personaje de ficción. Se trata de Colton Harris-Moore, un muchacho de 19 años que se hizo famoso por robar yates, aviones y carros en diferentes lugares de Estados Unidos. Sus aventuras acabaron la semana pasada, cuando fue capturado en las Bahamas.

Desde hacía más de dos años la policía lo andaba buscando, pues se había convertido en un dolor de cabeza para los millonarios del país. A mediados de 2009 se ganó el sobrenombre de 'ladrón descalzo', porque en una ocasión una cámara de seguridad lo grabó en un almacén mientras atracaba sin zapatos ni calcetines. No se sabe a ciencia cierta el valor total de sus fechorías, pero los más moderados estiman que la cifra ronda los tres millones de dólares.

Colton era mal estudiante y se distraía con facilidad en clase. Su carrera delictiva empezó a los 12 años cuando se robó un celular. En otra ocasión asaltó la librería del colegio y más de una vez se llevó el refrigerio de sus profesores. Por esas fechorías pasó varios días en un reformatorio y tuvo que hacer trabajo comunitario. Y como su papá lo había abandonado cuando era apenas un bebé y su mamá se volvió alcohólica y drogadicta, suplió esa falta de afecto a los 14 al hacerse amigo de Harley Davidson Ironwing, un ladronzuelo dos años mayor que se convirtió en su maestro.

Ambos se criaron en la isla Camano, en el estado de Washington, donde hay en su mayoría casas de recreo, el botín perfecto para dos adolescentes. Ironwing le enseñó los trucos para violar cerraduras y escabullirse en el bosque. Colton se volvió experto en asaltar residencias y hurtar joyas, iPods, computadores portátiles y televisores. Los dos compinches nunca dejaban desor-den para no levantar sospecha. A veces decidían también pasear en el carro de sus vecinos, pero se cuidaban de borrar las huellas dactilares y de regresarlo antes de que llegaran. Durante esa época, el joven acumuló experiencia como rufián y además pudo disfrutar de todas las comodidades que no tuvo de niño.

Sin embargo, en 2006 la policía los descubrió al rastrear las compras que habían hecho con una tarjeta de crédito robada. Pero mientras Ironwing fue capturado, Colton escapó. Sus andanzas terminaron momentáneamente un año después, cuando las autoridades lo pillaron robando una mansión. Sentenciado a cuatro años de cárcel, consiguió por su buen comportamiento ser trasladado a un albergue de detención provisional para menores en Seattle. Como era de esperarse, en abril de 2008 el joven se fugó por una ventana en un descuido de sus guardias. Estaba listo para cometer crímenes de grueso calibre. Colton regresó a Camano y durante varios meses trató de mantener un bajo perfil. La región estaba inundada de carteles que alertaban a la comunidad sobre el joven delincuente y ya varios lo consideraban una leyenda. Un agente lo reconoció una tarde mientras manejaba un Mercedes-Benz robado. Colton inmediatamente se tiró del carro y corrió hacia el bosque. En el auto la policía halló una cámara con fotos suyas, lo que terminó por catapultarlo a la fama.
 
Desde entonces, hay quienes lo comparan con Jesse James Hollywood, un célebre ladrón que a los 20 años fue incluido por el FBI en la lista de los diez fugitivos más buscados del país. Otros lo llaman 'el pequeño Houdini' debido a su capacidad para desaparecer como por arte de magia. Y unos cuantos más lo asocian con el mítico personaje de Robin Hood, porque sus víctimas predilectas son los ricos y, además, en una oportunidad dejó un sobre con 100 dólares en un refugio de animales. Para algunos su historia es exagerada, pero lo cierto es que evadió a las autoridades por más de dos años. De nada sirvieron los helicópteros con visión infrarroja, los perros entrenados ni los operativos del Swat, las unidades especiales de la policía.

Su popularidad se disparó al máximo cuando robó su primera avioneta en la isla Orcas, al noroccidente de Estados Unidos. El muchacho tenía todo fríamente calculado: entró de noche al hangar y mientras esperaba a que amaneciera aprovechó para leer el manual del Cessna modelo 182 que pretendía pilotear. Ya de día encendió el aparato y, pese a que llovía, logró aterrizar sano y salvo en la reserva indígena de Yakama, 500 kilómetros al sur de Orcas. Lo más sorprendente es que repitió la hazaña cuatro veces.

Colton siempre quiso ser piloto. De pequeño leía libros sobre aviones y era capaz de identificar cualquier modelo. Aún así, nadie sabe con certeza cómo logró manejar esos aparatos sin entrenamiento previo. De hecho, nunca en su vida había abordado un vuelo comercial. Según las autoridades, la única explicación creíble es que el chico bajó por Internet unos manuales de aviación y estudió durante varias semanas hasta que se sintió listo para emprender semejante proeza.

Con el tiempo el muchacho se volvió más arriesgado. En una ocasión viajó de noche y en otra cruzó la frontera con Canadá en un yate robado. Además de casas, asaltó bancos y tiendas. En menos de un año visitó los estados de Idaho, Montana, Dakota del Sur y Nebraska. De hecho, hurtó en Bloomington, Indiana, el avión que usó para volar hasta las Bahamas, donde finalmente fue detenido. El rumor que circula en los medios es que su intención era llegar a Cuba, país con el que Estados Unidos no tiene tratado de extradición. Sin embargo, esta vez las cosas no le salieron como había planeado.

Durante los últimos meses, los operativos de búsqueda se habían intensificado y también sus fechorías. Apareció en la prensa internacional y el FBI ofreció una recompensa de 10.000 dólares por su captura. Según dijo a SEMANA el periodista Bob Friel, quien prepara un libro sobre Colton, "es un chico muy inteligente que aprendió a sobrevivir a pesar de su difícil infancia. Lo verdaderamente asombroso es que no se convirtió en un asesino". Lo curioso es que si bien para las autoridades Colton es un criminal, otros lo ven como un héroe.

Actualmente tiene un club de fans en Facebook con más de 24.000 miembros. Se venden camisetas y vasos con su nombre, y varios artistas le han compuesto canciones que se pueden escuchar en YouTube. Antes de su captura le llovían propuestas de Hollywood y su mamá trató de convencerlo de que se entregara para poder pagar un buen abogado con las regalías de la cinta. Por episodios como este, varios amigos cercanos a la familia aseguran que ella en realidad se está aprovechando de los 15 minutos de fama de su hijo. Y aunque no se sabe si Colton aceptará o no las ofertas, quedó comprobado que es toda una celebridad y que le gusta aprovecharse de ese estatus. No en vano, durante sus últimos asaltos solía dejar siluetas de pies dibujadas con tiza, como si se tratara de su firma.

Pese a que Colton ya fue trasladado a una corte federal de Miami, su historia aún no termina. Algunos piensan que podría ser contratado como asesor de la CIA, así como el FBI vinculó a Frank Abagnale Jr., el célebre estafador que inspiró la película Atrápame si puedes, de Steven Spielberg, protagonizada por Leonardo DiCaprio. El 'ladrón descalzo' no descarta esa idea después de salir de prisión, pues según dijo a su abogada en las Bahamas "si me dejan libre sería capaz de atrapar a Bin Laden".
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