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| 12/7/2002 12:00:00 AM

El mago de Ozzy

Ozzy Osbourne ya no sólo es una estrella del 'heavy metal'. Ahora es el líder de audiencias en Estados Unidos con 'The Osbournes', un 'reality show' de 'MTV' que desnuda la extravagancia de su vida familiar.

En el mundo de la televisión siempre han existido familias poco comunes. Los lúgubres miembros del clan Adams (Los locos Adams), padres atípicos como Homero Simpson y Al Bundy (Casados con hijos) han caricaturizado el ideal de familia. Sin embargo hay una que le da sopa y seco a éstas y que al parecer no pertenece a la ficción: los Osbourne.

Durante seis meses la familia del legendario cantante británico Ozzy Osbourne, que se hizo famoso como 'El príncipe de las tinieblas' en la década de los 70 con la agrupación Black Sabbath, accedió a que las cámaras del canal MTV invadieran su mansión en Beverly Hills y su privacidad las 24 horas del día por 200.000 dólares. La serie comenzó a transmitirse en marzo y desde entonces su popularidad fue en aumento. Tanto fue así que el 26 de noviembre se estrenó la segunda temporada de The Osbournes, cuyo primer capítulo atrajo la atención de cerca de siete millones de televidentes y se convirtió en el programa de televisión por cable más visto de la noche, superando en 84 por ciento los espectadores del estreno de la primera temporada. El espacio ya ha logrado picos de audiencia superiores a los ocho millones de personas, con lo cual rompió los récords del canal. No sólo el rating habla por sí mismo sino que también lo hacen los 22 millones de dólares que MTV pagó a la familia por los nuevos episodios con tal de tener escenas similares a las anteriores, que incluían desde groserías hasta borracheras, eructos y vómitos.

En pleno auge de los reality ¿qué hace que The Osbournes tenga tanto éxito? La respuesta está en sus protagonistas y parecería obvia porque Ozzy ha sido una estrella del rock y como tal su cotidianidad llama la atención. Sin embargo no sólo se trata de que sea una celebridad (por ejemplo el programa de la ex play boy Anna Nicole Smith no ha tenido la misma suerte), sino también del tipo de celebridad que él es. El principal gancho del programa es ver cómo se las arregla para ser padre de familia un hombre de 54 años que durante más de 30 de carrera artística ha sido tildado de loco, incluso de satánico, en gran parte por sus excesos con las drogas y el alcohol y tal vez también por su propia imagen, en la cual sobresalen tatuajes como su nombre impreso en los nudillos de su mano izquierda y las dos caras felices plasmadas en sus rodillas.

Quienes han seguido su carrera de cerca seguramente esperaban ver si el cantante repetiría la hazaña que llevó a cabo en uno de sus conciertos cuando le arrancó la cabeza a un murciélago de un mordisco o si todavía "tiene un demonio por dentro", como afirmó su esposa Sharon en una entrevista al contar que en una oportunidad, poseído por el alcohol, casi la estrangula, razón por la cual lo envió a la cárcel por una semana y luego inició su tratamiento de desintoxicación, temas que hacen parte de las conversaciones del show. "No comas tanta grasa, piensa en el colesterol", le dice su esposa, y la respuesta de Ozzy siempre es igual de elocuente: "Si en tantos años no me mató la heroína para qué me voy a preocupar por la grasa".

El Ozzy de The Osbournes sigue con la misma apariencia desgreñada y su vestuario negro, así como su boca porque aunque tiene problemas para hablar, palabras como "¡Fuck!", su favorita, sí le salen con fluidez. Sin embargo luce acabado y tembloroso a causa de los medicamentos para calmar la depresión y la ansiedad.

Si bien Ozzy es el vocalista de esta banda, los demás miembros de la agrupación no son menos importantes. Hace 20 años Sharon Arden (hija del propietario de Jet Records, en ese entonces la disquera del artista) se convirtió en su manager y esposa. Ella es la señora de la mansión y es igual de glamorosa a su esposo: ha confesado que cuando alguien no es de su agrado le envía una elegante caja adornada con un fino lazo con excrementos en su interior. En un capítulo, cansada de los aburridos cantos de sus vecinos, les tiró un pedazo de pernil y la policía tuvo que intervenir. Además actualmente vive rodeada de nueve perros, que no tienen problema en hacer sus necesidades en los finos muebles y tapetes de la mansión.

Como en cualquier novela, no podía faltar un ingrediente trágico, sólo que en este caso es real: al finalizar la primera temporada le diagnosticaron cáncer de colon e iniciaron las quimioterapias. Ese hecho ha marcado a toda la familia pues a pesar de sus excentricidades ella es el soporte del hogar.

Los dos hijos adolescentes de la pareja, Kelly y Jack, completan el cuadro. Ella, a sus 18 años, ha seguido los pasos de su padre. Después de hacer su debut como cantante con su versión de la canción Papa don't preach (Papá no sermonees), original de Madonna, y de presentarse ante el público de los MTV Movie Awards acaba de lanzar su primer CD titulado Shut up. Pero no sólo los une el gusto por la música sino su temperamento: "Yo hago con mi vagina lo que quiera", le respondió en forma altanera a su padre, quien en cada episodio pretende ser un buen pedagogo y educar a sus hijos en los riesgos del alcohol, el sexo y las drogas. Jack aparece en escena, de vez en cuando con un casco camuflado y una camisa en la que se lee Fuck the police. Con 17 años, al igual que su madre, se ha convertido en un ejecutivo discográfico de Epic Records. Además ayuda a sus padres a organizar el Ozzfest, una gira que realiza con varias agrupaciones de metal desde 1996. Fuma marihuana y, como su hermana, no terminó sus estudios en el colegio, alegando que no era lo suyo.

No hay duda de que los Osbourne proyectan la imagen de una familia disfuncional, razón por la cual no están libres de polémica. Aimee, con 19 años, la hija mayor del matrimonio, no estuvo dispuesta a hacer parte del programa y afirmó que el vocabulario vulgar utilizado es sólo parte del show. Sus declaraciones encajan en las extrañas versiones que Kelly y Jack hicieron recientemente acerca de que todo lo captado por las cámaras era libreteado: "La mayoría de las cosas que suceden son ideas de los productores de MTV", aseguró la joven e inmediatamente un representante de Ozzy salió a desmentirla. Por otra parte, al finalizar la primera temporada Sharon afirmó en una entrevista que se había arrepentido de hacer el show: "Cuando se está enfermo se pretende estar en paz. No puedo ni siquiera vomitar en privado y Ozzy no puede emborracharse sin que todos lo observen".

Los sicólogos también han analizado el fenómeno y curiosamente la familia sale bien librada. "A pesar de los constantes gritos, los Osbourne son una buena familia. No guardan secretos entre ellos y los hijos sienten confianza para hablar tranquilamente con sus padres", explicó la doctora Kristene Doyle, del Instituto Albert Ellis de Nueva York.

Pero sea cual fuere la opinión acerca del programa no puede negarse que funciona. Y no sólo para los televidentes adictos sino para todos los Osbourne, especialmente para Ozzy, "quien debe su viejo trono a los inconformes fans del heavy metal y su nueva reelección a la acomodada generación MTV", afirma Gustavo el 'Chucky' García, crítico de rock. Un disco familiar, un DVD de la primera temporada y un premio Emmy a la mejor serie de no ficción son la prueba de que el príncipe salió de las tinieblas.
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