Lunes, 23 de enero de 2017

| 1992/12/14 00:00

El mando de la guerra

Inteligencia y estrategia, las especialidades del general escogido por Gaviria para enfrentar la guerra contra la subversión.

El mando de la guerra

ENTRE LOS NOMBRES RELATIVAMENTE desconocidos que la opinión nacional comenzó a escuchar desde el jueves de la semana pasada en la integración de la nueva cúpula militar, el del mayor general Ramón Emilio Gil Bermudez es sin duda el más importante. No sólo porque con el remezón de la semana anterior pasó a ocupar el cargo más alto, sino por su propio historial de 35 años de lucha contra la guerrilla. Casado y con cuatro hijos este artillero nacido en Fredonia, Antioquia, el 3 de marzo de 1933, es conocido entre sus compañeros de generación por ser un hombre sencillo y reservado, a quien le gusta hablar poco.
Este es el resultado de haberse especializado en estrategia militar y, sobre todo, en inteligencia. Para ello fue clave el haber hecho el curso de inteligencia estratégica combinada en Washington hace algunos años, considerado como uno de los pasos claves para quien quiera convertirse en especialista en la represión de formas de violencia como la guerrillera.
Aparte de los diferentes cargos que ha desempeñado a lo largo de su carrera en distintas zonas del país, particularmente en la rama de la inteligencia, el general Gil Bermúdez ha sido director de la Escuela Superior de Guerra y comandante de la Primera División del Ejército, con sede en Santa Marta y con jurisdicción sobre toda la zona norte del país. Pero nada habla mejor de su experiencia en estos temas que el hecho de haber recibido en cuatro ocasiones la medalla de servicios distinguidos en orden público, lo que es considerado un verdadero record en las Fuerzas Militares.
El nombramiento lo sorprendió, literalmente hablando, pues ni el ni nadie en el alto mando imaginaba que los esperados cambios en la cúpula iban a ser tantos. El general Gil se venía desempeñando como segundo comandante del Ejército y nunca pensó que de esa posición saltaría a la comandancia general de las Fuerzas Militares.
Con esta hoja de vida, a la que agregará su tercer sol de general en diciembre, Gil Bermudez enfrenta a partir de hoy el mayor desafío de su vida: empezar a obtener resultados ahora que, dejados a un lado los diálogos con la subversión y con un creciente presupuesto militar, los hombres de uniforme, con este general a la cabeza, tienen que estar a la altura de las expectativas del país, que son bien grandes.

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