Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1987/11/09 00:00

El Midas del gabinete

De vendedor de drogas a ministro de Desarrollo

El Midas del gabinete

Lo tradicional en Colombia es que al gabinete ministerial lleguen los profesionales de la política y, en casos muy contados, un técnico en el área correspondiente. Pero no es muy usual que uno de los grandes empresarios del país se convierta en Ministro. Este es el caso de Fuad Char Abdala, actual ministro de Desarrollo, quien durante más de 30 años estuvo dedicado a la actividad comercial y, por cuestiones del azar, terminó abandonando sus empresas para meterse en la administración pública.
Curiosamente, el primer cargo que desempeñó Char --el de gobernador del Atlántico-- se lo debe más al fútbol que a la política. Jaime Castro, ministro de Gobierno del cuatrienio pasado, quien lo habia conocido en la Dimayor como presidente del Junior de Barranquilla, se lo sugirió a Betancur cuando éste le pidió un candidato para la gobernación del Atlántico. Belisario no vaciló y lo nombró inmediatamente.
Char nació hace 48 años en Lorica, Córdoba, cuando esta población era prácticamente una colonia sirio-libanesa. Su padre, Ricardo Char, llegó allí hacia los años 20 y montó su negocio: una tienda de ropa, ubicada en la Plaza de la Cruz, de la que vivía la familia. Hasta que un día, por un giro del destino, los Char abandonaron el pueblo y partieron. para Barranquilla. Allí instalaron un nuevo negocio, una farmacia ubicada en la calle de "Las Vacas" que, a la postre, sería la semilla de la cadena de Droguerías Olímpica. Hoy son 47 sucursales en todo el país, de las cuales hay 9 en Bogotá.
Debido a un accidente sufrido por don Ricardo Char, Fuad, como hijo mayor, se vio obligado a abandonar sus estudios para ponerse al frente de la farmacia. Se propuso entonces darle un vuelco al negocio y por intuición, más que por conocimiento de leyes económicas, se lanzó a conquistar el mercado popular barranquillero. Cuando el talco Mexana, uno de los productos de mayor consumo, costaba 10 pesos en todas partes, colocaba un letrero de cartón al frente de la droguería que decía: "Hoy, Mexana 9 pesos". Rápidamente descubrió la fórmula que los economistas conocen como la teoría del volumen: vender más, a menor precio.
Pero no se limitó al renglón de los remedios. En 1970, cuando todavía en Barranquilla no se conocía el sistema de autoservicio, Fuad Char decidió diversificarse y se metió en la línea del supermercado: Las Supertiendas Olímpica, que son ya 31 en el país, 11 de ellas en Bogotá. Un año antes había nacido, en las mismas bodegas de la droguería, la emisora Radio Olímpica, dedicada exclusivamente al vallenato y a la salsa. Actualmente son 10 emisoras en toda la Costa Atlántica y una en Bogotá.
El crecimiento de la Organización Olímpica no sólo se debe a la intuición comercial de Char, ni exclusivamente a la "teoría del volumen".
Quienes lo conocen afirman que es una persona ambiciosa y creativa en materia de negocios, y que posee un innato temperamento empresarial. Esto, según algunos, es lo que le ha permitido descubrir las leyes económicas que otros aprenden en los libros y es la virtud que, sin duda alguna, acabó haciendo que sus amigos lo metieran en política.

El argumento de las cifras
Su gobernación es recordada principalmente por los barranquilleros como una de las mejores administraciones de los últimos tiempos. Se afirma con cierta "chispa" típica de los costeños que "ha sido el mejor gobernador del Atlántico, porque era el único que no necesitaba la plata".
Char, conocedor a fondo de las cosas que le gustan al pueblo barranquillero, le metió el hombro a dos realizaciones que los inmortalizarán en esa región del país. La terminación del Estadio Metropolitano que llevaba siete años en obra, y la construcción del Parque Muvdi en un terreno que había sido donado hace 30 años para tales efectos.
A pesar de haber ingresado a la administración solamente hace tres años, su gestión es considerada como exitosa. En su departamento probablemente no hay nadie más popular. Era el firme candidato a la alcaldía y hubo muchos que guardaron hasta última hora la esperanza de que renunciara al ministerio para lanzarse en Barranquilla, en donde todo el mundo asegura que hubiera barrido.
Su nombre y el de la Organización Olímpica tienen mucho que ver con el alma de los barranquilleros. El Junior, la rumba y la "yuca" son identificados inmediatamente con Char. En Barranquilla, luego de que el grupo Santodomingo pasara a formar parte de las ligas internacionales, el único apellido que se asocia con fortuna limpia es el de los Char. Los barranquilleros lo consideran como parte de su patrimonio y Char piensa que este sentimiento es recíproco, ya que él se lo debe casi todo a "La Arenosa". Siempre tuvo la idea de devolverle algo a la ciudad y lo hizo inicialmente a través de una de las cosas que el pueblo lleva en su sangre: El Junior que es el único negocio en donde Fuad Char pierde plata.
En el ministerio de Desarrollo se le conoce como una persona que sabe escuchar. Más observador que hablador y aunque "coge las cosas al vuelo", no emite conceptos apresurados. Afirma que aceptó la gobernación y el ministerio, porque es un aventurero como todo hombre de negocios y que aprovechará su estadía en esta cartera para impulsar el proyecto de reforma urbana que presentó porque es una de las prioridades en materia de desarrollo. Sus subalternos y quienes asisten a las juntas de que forma parte, afirman que siempre les sale adelante con una fórmula tan elemental, que los demás sienten algo de verguenza por no haberla pensado antes. Es tímido e introvertido. Su gran don es el sentido común. La política no le apasiona y prefiere los números a las discusiones. No es raro que cuando alguien esté haciendo cuentas, tome un lápiz y se le adelante en la operación.
Y sus cuentas en relación con la situación del país son tan optimistas como las de Fabio Echeverri, sólo que Char va un paso adelante. No se contenta con dar las cifras y celebrar cómo ha aumentado la producción, sino que lo que le preocupa es cómo vender lo que Colombia está produciendo. En otras palabras, cómo exportar. "Un país que aumenta en un semestre el volumen de ventas en un 50.3%, que aumenta su producción tiene que buscar necesariamente a quién vender. Tiene que abrir mercados en el exterior", afirma el Ministro, y continúa diciendo al tiempo que se le acentúa su acento costeño: "Esas cifras son maravillosas y vamos a tener que revisar la ley para que se pueda ampliar el margen de exportaciones. Para finales de este año, debemos haber exportado 1.800 millones de dólares, que es una suma nada despreciable. Tenemos que vender más".
Y si Fuad Char dice que hay que vender, afirman quienes lo conocen, hay que creerle. La última vez que se le oyó decir algo parecido fue hace más de 30 años, cuando su padre sufrió un accidente y él tuvo que ponerse al frente de la farmacia.--

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