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| 9/18/2010 12:00:00 AM

El niño grande del tenis

Con su triunfo en el Abierto de Estados Unidos, Rafael Nadal se consolida como un fenómeno histórico del deporte blanco. Perfil del joven récord nacido en Mallorca.

Rafael Nadal ha hecho todo lo posible durante los últimos meses por cambiar su imagen de niño: ya no usa camisetas sin mangas, se cortó el pelo y ahora aparenta más edad de la que tiene en realidad. Por eso, cuando la semana pasada derrotó al serbio Novak Djokovic en la final del US Open, muy pocos cayeron en la cuenta de que, con apenas 24 años, 'Rafa' ya se había convertido en una leyenda: es el jugador más joven en completar el Grand Slam, al ganar los cuatro torneos principales del tenis desde que arrancó la era de los abiertos, en 1968.
 
A partir del momento en que Nadal empezó a competir en torneos profesionales, a los 15 años, ya muchos daban por descontado que se convertiría en un grande del deporte blanco. Y hoy, cuando ocupa el primer puesto del ranking mundial, ya es considerado un mito. El alemán Boris Becker, quien con 17 años ganó un Wimbledon, dice que es el "número uno perfecto para el tenis mundial", y Serena Williams alguna vez confesó que quería ser como él, pues "la actitud que tiene cuando sale de la cancha es la de un verdadero campeón". En una encuesta publicada por The New York Times poco antes de que empezara el Abierto de Estados Unidos, casi el 70 por ciento de los participantes coincidieron en que el joven no necesitaba llevarse el título para ser el mejor jugador de todos los tiempos.
 
Rafa nació en Manacor, un municipio de la isla de Mallorca. Aunque de niño le gustaba jugar fútbol con su tío Miguel Ángel Nadal, por entonces defensa del Barcelona, fue otro de sus tíos, Toni, quien descubrió su talento para el tenis. Nieto de un músico retirado e hijo del dueño de un restaurante y de una empresa de vidrios, Rafa nunca recibió ningún tipo de presión de su familia para que se dedicara al deporte. Desde que tenía cuatro años, su tío le enseñó a usar la raqueta, y a los 11 ya había participado en varios torneos. Toni estaba seguro de que algún día su sobrino sería campeón nacional, y por eso aceptó ser su entrenador personal. Cuando el nombre de Rafa empezó a ser conocido en el mundo, le propusieron mudarse a Barcelona, para ser entrenado por grandes maestros del tenis, pero rechazó las ofertas y actualmente es de los pocos jugadores del circuito mundial que a lo largo de su carrera han tenido un solo técnico.
 
El esfuerzo y la disciplina son cualidades que Toni le ha inculcado durante casi 20 años. Siempre le recuerda que debe jugar cada punto como si fuera el último y lo somete a prácticas muy intensas. Quienes conocen a Nadal sostienen que es el primero que llega a la cancha y el último en irse. La relación con su tío es extraña en el tenis: Toni se niega a cargar las raquetas de Rafa, como lo hace la mayoría de entrenadores, y le fastidia la idea de que su sobrino caiga en el cliché de celebridad. Alguna vez su tío le advirtió que renunciará el día que lance la raqueta contra el piso para descargar su furia o se atreva a insultar a un juez de línea o a un aficionado. Pero el entrenador aclara que no tiene necesidad de andar repitiéndole eso a su sobrino, pues "él lo sabe (…) las raquetas cuestan plata".
 
Por fortuna, a Rafa no le dan esos ataques de ira. Se considera un buen perdedor, y todavía muchos recuerdan cuando se disculpó con Roger Federer, su clásico rival, por haberle ganado un partido. Su relación con el tenista suizo es una de las más famosas del deporte blanco. Lo más paradójico es que Nadal lo considera su ídolo. "Él me motiva a jugar cada vez mejor", asegura. En efecto, poco después de la final del US Open, el joven tenista afirmó en una rueda de prensa que Federer es el mejor jugador de la historia. En el mundo del deporte las opiniones son encontradas, y alguna vez el escritor Philippe Bouin concluyó que "todo amante del tenis quisiera jugar como Federer. Pero todo hombre desearía ser como Rafael Nadal. Y eso es diferente".
 
Nadal tiene miles de seguidores, y aunque unos lo acusan de ser demasiado serio y arrogante, cuando habla de sus triunfos da la impresión de que quiere evitar a toda costa que la fama se le suba a la cabeza. Apenas llegó a España declaró que no se sentía el deportista más importante del país, al contrario de lo que la mayoría de expertos había dicho durante los últimos días. Aun así, su carrera no ha estado exenta de polémica: un diario francés publicó en 2006 que el tenista formaba parte de una lista de personajes acusados de doparse, y un periódico italiano cuestionó en noviembre del año pasado la repentina disminución de sus músculos, con lo que sugirió que había suspendido el uso de esteroides. El joven desmintió esos rumores y ninguno de ellos ha sido comprobado hasta el momento.
 
Ahora que Rafa está en la cima del tenis mundial, intenta ser como cualquier otro. Vive en el mismo complejo de apartamentos donde residen sus papás y otros familiares, en un barrio de clase media de su pueblo natal, y cuando no está entrenando le gusta encerrarse en su cuarto a entretenerse con videojuegos. "Puedo ir al supermercado sin que me pidan autógrafos. Allí no me conocen como un jugador sino como un chico de Manacor", contó hace unos meses a la revista Time. Un editorial publicado recientemente por el diario El País de España destaca que Nadal ha mejorado en la cancha gracias a que maduró mentalmente, y por eso, hoy "se tiene únicamente por rival a sí mismo". Y él ya lo sabe, pues como dijo en entrevista con ese medio, "es difícil hablar de historia cuando no he terminado la mía".
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