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| 10/16/1995 12:00:00 AM

EL NUEVO VALENTINO

El actor español Antonio Banderas se consagra como el nuevo amante latino de Hollywood.

EL HOMO EROTIcus del cine español, Antonio Banderas, es el nuevo símbolo sexual de Hollywood. El desconocido actor que hace varios años llegó por primera vez a Estados Unidos para promover la película Mujeres al borde de un ataque de nervios, ha convertido el título de Almodóvar en una descripción de lo que hoy desata entre el público femenino. Pero a la par con las admiradoras y los fotógrafos, lo asedian también los productores, quienes están dispuestos a pagarle los cinco millones de dólares que cobra por filme.
El reciente estreno de Desperado, su primera película como protagonista en Estados Unidos, es el último peldaño en su meteórica conquista de la meca del cine norteamericano. "No sé si me ganaré un Oscar pero al menos estaré en el libro de Récords Guinness", dice jocosamente para referirse a las cinco películas que ha hecho en el último año en ese país.
¿Qué más puede pedir este atractivo andaluz que a los 35 años ya tiene 43 películas a sus espaldas y el amor de Melanie Griffith? "Ser un buen actor -dice-. Prefiero pensar que todavía tengo mucho en qué mejorar". Se refiere, por supuesto, a la actuación. Porque con su atractiva figura de torero, su seducción de gitano y su gracia de bailarín de flamenco, Banderas ha enloquecido a los estadounidenses como ningún español lo había logrado antes. Al punto que ya empiezan a compararlo con Rodolfo Valentino.
Claro que algo va del afectado galán italiano de los años 20 al de los 90. Si algún mérito hay que concederle a Banderas es el haber roto el molde machista de los galanes latinos en Hollywood. El ha mostrado que se puede ser un héroe de acción sin perder la ternura y el sentido del humor. Sabe que el hecho de ser considerado como el hombre más sexy del momento es apenas una de esas etiquetas hollywoodenses y, más que ingresos de taquilla, sus películas le han reportado convertirse en una estrella.
Aunque para muchos críticos estadounidenses Desperado es apenas una secuela de El mariachi, el actor no ha dejado de aparecer en las páginas de las más importantes publicaciones de ese país y de ser requerido por los presentadores de los más famosos shows de televisión. Y, en opinión de sus admiradoras, al lado de su sensual sonrisa, su exótica figura trigueña y su locuaz desenvoltura, los rubios y remilgados galanes lucen tan tiesos y fríos como el Kent de la Barbie.
Pero antes de llegar al pedestal que hoy ocupa, Banderas tuvo que escalar peldaño a peldaño.

VOLVER A EMPEZAR
El salto del Atlántico ocurrió hace cinco años, cuando en una decisión insólita para sus coterráneos Banderas renunció a la fama en España para aceptar pequeños papeles en Estados Unidos. La oportunidad de su debut en Hollywood llegó por cuenta de Arne Glimcher, en 1990, quien le ofreció participar en Los reyes del mambo. Aunque Banderas no hablaba una palabra de inglés, aceptó el reto. Después de hacer una audición con unas líneas aprendidas fonéticamente de memoria, obtuvo el papel.
Un año después el actor español besuqueaba a Tom Hanks, su amante homosexual en Filadelfia. Luego vinieron las versiones en cine de las novelas de Isabel Allende, La casa de los espíritus, y De amor y de sombra -actualmente en cartelera en Colombia-. En Rapsodia en Miami fue un enfermero cubano que enamora a madre y a hija -Mia Farrow y Sarah Jessica Parker-. Luego se codeó con Tom Cruise y Brad Pitt en Entrevista con el vampiro y finalmente interpretó a un sicópata asesino frente a Rebecca De Mornay en Nunca hables con extraños. Hoy su nombre aparece en todas partes y Banderas puede decir que ya ha trabajado al lado de la aristocracia de Hollywood.
Ahora su reto es demostrar que con su gancho latino puede convertir Desperado en un éxito de taquilla. Al menos en Estados Unidos, la película ha recaudado en taquilla 20 millones de dólares, más del triple de lo que costó rodarla. En ese sentido, Banderas tiene una experiencia insólita con el mismo director, el mexicano Roberto Rodríguez. Hace un par de años El mariachi recaudó dos millones de dólares a pesar de que filmarla costó apenas 7.000 dólares. Una rentabilidad que desafía las cifras del mismísimo Steven Spielberg.
Independientemente del éxito en taquilla de Desperado, Banderas ya tiene asegurado un puesto en la pantalla el próximo año. Estará en otro papel para Rodríguez, será un personaje de Assassins al lado de Sylvester Stalone; se prepara para viajar a Londres a grabar las canciones como Che Guevara del pospuesto filme Evita y, probablemente, tenga el papel principal en El Zorro, la próxima película de Spielberg. Por ahora ya ha terminado un filme de misterio de Peter Hall y una comedia dirigida por su compatriota Fernando Trueba, en la que hace el papel de un vividor que enamora a Daryl Hannah y a Melanie Griffith.

AMOR A LA AMERICANA
Fue precisamente en el set de filmación de ésta última -Two Much- que el actor español inició su vistoso romance con Melanie Griffith. Al tiempo que se convertía en el nuevo galán de Hollywood, Banderas empezó a protagonizar en la vida real una historia de amor que ha atraído como moscas a los paparazzi y alimentado las páginas de las revistas del corazón, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Aunque las malas lenguas afirman que Banderas cambió a su esposa española Ana Leza por una celebridad de Hollywood con el fin de acelerar su ascenso, la verdad es que los estadounidenses parecen estar rendidos a los pies de su nuevo Valentino.
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