Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/05/31 00:00

El papá de Bond

Se cumplen 100 años del nacimiento de Ian Fleming, el creador del espía más famoso de todos los tiempos.

En 1961 el autor vendió a Harry Saltzman los derechos para llevar al cine todas sus novelas. La primera fue €Dr. No, protagonizada por Sean Connery

Quizás Ian Fleming se creía inmortal como su personaje, el famoso James Bond. Los problemas de salud que lo aquejaron desde su juventud no le impidieron llevar una vida de excesos: llegó a beber una botella de ginebra y a fumarse 70 cigarrillos diariamente. Por eso no fue una sorpresa que muriera a los 56 años víctima de un infarto. Quizás era como el 007: viril, cínico, glamoroso, desafiante ante el peligro. O quizá quería ser como él.

En efecto, aunque el escritor británico hizo parte de los servicios de inteligencia de su país durante la Segunda Guerra Mundial, su trabajo fue más de oficina que de acción. Él mismo ha dicho que Bond "fue hecho a partir de todos los agentes secretos y comandantes que conocí en esa época. Saqué las tramas de mis recuerdos de guerra y les añadí un héroe, un villano y una heroína", reveló. Sin embargo, Fleming, como Bond, siempre fue un mujeriego. En su adolescencia fue expulsado de la prestigiosa academia militar Sandhurst por adquirir una enfermedad venérea debido a que era un asiduo visitante de clubes nocturnos. En su vida adulta, para no comprometerse, empezó a inclinarse por las mujeres casadas, incluso sin importarle si eran esposas de sus amigos. Su lema era que "todo hombre quiere a una mujer que pueda encender y apagar como un interruptor". Además, como buen macho, era miembro del Club Boodle's, exclusivo para hombres. Era un aficionado a la buena vida, apasionado por el golf, los casinos, la elegancia y los manjares (su plato favorito eran los huevos revueltos, pero preparados con la receta de los mejores chef), a fumar cigarrillos Morland, y beber Martini seco, "agitado pero no revuelto". También era aficionado a coleccionar artículos eróticos. Su rostro varonil aderezado por su nariz rota, producto de sus épocas de atleta en Eaton, también recuerda a Bond. "Él es considerablemente más apuesto", bromeaba el autor.

Ahora cuando se celebra el centenario de su nacimiento, ha vuelto a surgir el eterno debate de quién inspiró realmente a James Bond. En la larga lista de agentes de carne y hueso se incluye al papá de Ian, Valentine Fleming, y sobre todo a su álter ego, su hermano Peter. El primero, quien era el heredero de la fortuna del financista y banquero escocés Robert Fleming, murió como héroe durante la Primera Guerra Mundial. El segundo fue infiltrado tras las líneas enemigasdurante la Segunda Guerra. Pero, al parecer, ellos sólo inspiraron el deseo de Ian de no vivir bajo su sombra y sobresalir al crearse una identidad cautivadora como la de su personaje. Le pesaba mucho que Peter hubiera sido siempre un estudiante destacado, tanto en Eaton como en Oxford, mientras que él no pudo pasar siquiera el examen para ingresar en el Foreign Office, el servicio exterior británico.

Por eso decidió ser reportero de la agencia Reuters, como su hermano. Allí entró por primera vez en contacto con el mundo de los espías, y de paso logró su primer éxito periodístico cuando siguió el juicio en Rusia de un grupo de británicos acusados de espionaje. Luego, aprovechando el prestigio de su abuelo, se unió a una firma bancaria con la idea de hacer fortuna, pero pronto se aburrió y volvió al periodismo. Algunos biógrafos tienen la teoría de que a partir de 1939, mientras trabajaba en el periódico The Times, aprovechó sus viajes y a sus corresponsales con el fin de espiar para su país.

Lo cierto es que desde esa fecha y durante la Segunda Guerra Mundial, Fleming se convirtió en Comandante de la División de Inteligencia Naval y con el nombre en clave de 17 F, fue asistente del director, el almirante John Godfrey, un destacado espía que podría haber inspirado a ser M, el jefe de Bond.

Entre sus leyendas hay una según la cual en 1941 habría concebido un plan de crear un señuelo que habría terminado en la captura del nazi Rudolf Hess, cuando este viajó a Escocia supuestamente a negociar la paz con Churchill. También habría sido uno de los gestores de la Operación Goldeneye (nombre con el que luego bautizaría su casa en Jamaica), un plan para evitar que los alemanes invadieran Gibraltar a través de España.

Fleming demostró su gran imaginación cuando se le ocurrió una idea para obtener el código secreto de la marina nazi: consistía en poner a flotar en el mar un bombardero capturado a la Luftwaffe y fingir que había caído, para atraer las embarcaciones alemanas de rescate de pilotos en el Canal de la Mancha. Así podían atrapar a sus ocupantes y quedarse con la información. El plan fue abortado en el último momento.

La Guerra Fría y los viajes a lugares exóticos como editor del Times sumarían más material para crear al espía más famoso. Según el biógrafo John Pearson, Bond nació el 15 de enero de 1952 en su casa Goldeneye, después de una resaca. "El olor, el humo y el sudor de un casino son nauseabundos a las 3 de la madrugada", fue la primera frase que escribió al comenzar Casino Royale. En menos de dos meses, y con una rutina de 2.000 palabras tecleadas en su máquina Royal en la mañana y 1.000 en la tarde, terminó su primera obra. Fleming, apostador empedernido, solía contar que venía imaginando su personaje desde un juego de cartas con agentes nazis en Lisboa en 1941. Su esposa, Anne Charteris, a quien conoció jugando bridge en la casa de su marido, también es en parte responsable de Bond, pues escribir era una manera de olvidar que su boda se acercaba. Su matrimonio fue muy tormentoso y, según Anne, se trataba de una relación masoquista: "Me siento muy sola cuando no me golpeas", le habría escrito a Ian.

Gracias a un permiso que el Times le dio para recluirse en Goldeneye dos meses al año, escribió 14 libros de la saga. De estos, From Russia with Love aumentó el número de seguidores de Bond en Estados Unidos cuando el presidente John F. Kennedy dijo que era uno de sus libros favoritos. Una anécdota cuenta que durante una cena, Fleming le sugirió a Kennedy métodos para debilitar a Fidel Castro tan descabellados como arrojar sobre Cuba panfletos para denunciar su impotencia sexual.

"Creo que el ingrediente que más atrajo al público fue el estilo de vida que reflejan los libros, más durante la austeridad de la posguerra", explicó a SEMANA el escritor británico Duncan Elliott. Un estilo muy similar al que hizo que Fleming fuera conocido como "glamour boy". En sus 12 años como escritor, los últimos de su vida, se vendieron cerca de 40 millones de ejemplares de las aventuras de Bond (a la fecha van 100 millones); además de su obra infantil Chitty Chitty Bang Bang, que le dedicó a su pequeño hijo Caspar, quien moriría años después en 1975 de una sobredosis. Por si fuera poco, las 22 películas que se han hecho sobre el personaje han recaudado alrededor de 1.500 millones dólares.

Con motivo del centenario acaba de ser publicada una nueva novela del 007 titulada Devil May Care, escrita por el autor Sebastián Faulks, a quien los administradores del legado de Fleming le encargaron revivir al intrépido agente y el furor por sus historias. Pero para Graham Rye, editor de 007 Magazine, nunca será lo mismo: "No es como una de las originales y no debería ser considerada como tal", dice. Al parecer, Fleming dejó la vara muy alta al cumplir con el objetivo que una vez se propuso: "Voy a escribir una historia de espías, que acabe con todas las historias de espías".

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