Viernes, 20 de enero de 2017

| 1994/12/19 00:00

EL PLANIFICADOR

Con la puesta en circulación de El Salto Social, José Antonio Ocampo vuelve a demostrar que es uno de los economistas más importantes del país.

EL PLANIFICADOR

SI EXISTE UN ECONOMISTA EN COLOMBIA que suscite adjetivos tanto entre sus amigos como entre sus enemigos, ese economista se llama José Antonio Ocampo. Cuando se habla de él no hay posición intermedia. Sus partidarios dicen que es el mejor economista del país; sus opositores lo consideran el anticristo. Pero ambas partes están de acuerdo en que se trata de un hombre que se mantiene siempre en sus trece.

Egresado en economía y sociología de la Universidad de Notre Dame y especializado en la Universidad de Yale, este caleño de 42 años fué hace cuatro años uno de los principales opositores a la política cconómica del gobierno de Gaviria. Ocampo fué la mano derecha de Ernesto Samper cuando, desde el Ministerio de Desarrollo, el actual Presidente combatió la apertura radical que pusieron en práctica Rudolf Hommes y Armando Montenegro.

Aunque salió de Cali a los 16 años, Ocampo aún conserva la frescura y la tranquilidad del temperamento caleño, cualidades que le han permitido sortear más de un chaparrón. De hecho, tuvo el coraje de asumir el Ministerio de Agricultura en la última etapa del presidente Gaviria, justo cuando esa cartera atravesaba por su peor crisis en muchos años y era considerada prácticamente un quemadero. En el fondo, la llamada que Gaviria le hizo para apagar el incendio del agro fué interpretada por varios sectores como un reconocimiento a su seriedad en el campo económico y a la necesidad de introducirle ajustes a la apertura.

Quienes lo conocen dicen que es, esencialmente, un buen tipo y un obsesionado de su profesión. Tanto que no la abandona ni siquiera en los ratos libres que utiliza para dedicarse a su pasión: escribir... de economía.

Sus enemigos le reprochan ser un representante de la vieja guardia. Pero a esas críticas Ocampo les tiene la respuesta: "Yo también me he movido hacia la derecha. Lo que pasa es que otros se han movido más rápido". Y esta actitud es, precisamente, la que ha reflejado en el proyecto de plan de desarrollo que se presentó la semana pasada. Amigo de rescatar y modernizar las teorías intervencionistas del desarrollo sectorial y del tema social, pero también simpatizante de ideas tan en boga como la privatización estatal y la participación de la empresa privada en la prestación de servicios públicos, Ocampo parece haber agrupado los dos conceptos en uno sólo.

Con esta filosofía, José Antonio Ocampo se la ha jugado toda en Planeación. Y, a juzgar por los primeros resultados, empezó bien. Haber lanzado en 100 días un plan de desarrollo que históricamente los gobiernos habían elaborado en 400, es una prueba más de su seriedad como economista.

Curiosamente, a pesar de negarse a ser sólo un teórico, sus aspiraciones son más bien intelectuales. Y su mayor satisfacción en el futuro sería, no tanto la de ejercer la economía desde los despachos como la de hacerlo desde su silla de escritor.-

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