Martes, 24 de enero de 2017

| 2006/10/21 00:00

El ‘playboy’ del Vaticano

Georg Gaenswein, el secretario personal de Benedicto XVI, genera suspiros entre las fieles y admiración entre el 'jet set' italiano.

Cuerpo atlético, 1,80 de estatura, piel bronceada y sonrisa seductora. Así es Georg Gaenswein, la mano derecha del Papa

Desde el día en que fue elegido como sucesor a la silla de Pedro, el alemán Joseph Ratzinger, las revistas del corazón se pelean por llevar en sus páginas las fotos de Georg Gaenswein como si se tratara de una cotizada estrella de cine. Sólo existe un obstáculo para que este hombre tenga una exitosa carrera como galán de Hollywood: es sacerdote y secretario personal del Papa. Pero aun así su porte no logró pasar inadvertido entre las feligresas, que no tardaron en exclamar: "¿Quién es ese hombre tan divino que con tanto amor filial sigue a Benedicto XVI a todas partes?". Para muchas de ellas él se ha convertido en el reemplazo de George Clooney, un sex symbol.

El alto prelado alemán monseñor Georg Gaenswein tiene 50 años, habla perfectamente italiano, es un refinado teólogo y se desempeña como secretario pontificio desde 2003. Nació en la región alemana de la Selva Negra y fue sacerdote de la diócesis de Friburgo de Bresgovia. Se graduó en derecho canónico en Munich en 1995 y partió hacia el Vaticano como oficial de la Congregación para el Culto Divino. Al año ingresó a la Congregación para la doctrina de la Fe, dirigida entonces por el ex prefecto Ratzinger. Dicen que él lo oyó predicar durante la misa de final de año en la iglesia romana de Santa María del Alma y quedó impresionado por "la cultura académica y el carisma pastoral" del padre. Hoy es uno de los hombres más influyentes en el Vaticano.

Nunca se había visto un hombre tan cercano al Papa con un físico como el suyo. No sólo las personas impresionables notaron la belleza del secretario papal. Avvenire, el riguroso diario de la conferencia episcopal italiana, dejando a un lado lo espiritual, lo describió en términos muy terrenales: "...1,80 de altura, físico deportivo y sin lugar a dudas, un hombre hermoso". Y las señoras que se apasionaron viendo a Richard Chamberlain en el papel del padre Ralph de Bricassart en El pájaro espino, están reviviendo en la edad de la reflexión la estación de los amores prohibidos.

Espiado por los paparazzi, admirado con devoción por el mundo femenino, mirado con suspicacia por cardenales, el destino de monseñor Gaenswein está señalado. Como hombre de Iglesia debe intentar alcanzar la santidad y como simple mortal debe estar bajo los reflectores. Gaenswein posee además una elegancia innata. Es impecable el estilo con el que viste la túnica, es imposible encontrar una arruga o uno de los 86 botones desabrochado. Sus amigos son pocos y bien elegidos, entre ellos se cuentan Alessandro Benetton y las princesas Gloria Thurn und Taxis y Alejandra Borghese. Esta última, vaticanista y heredera de una familia que ha dado papas y cardenales a la historia.

Las primeras fotos del atlético secretario en pantalones cortos jugando tenis, fueron publicadas con éxito para el semanal Chi. Los paparazzi que lo siguen no dudan que su foto en vestido de baño obtendría inmediatamente la portada cualquiera de los tabloides italianos. Por su cumpleaños, el pasado 30 de julio, Radio Vaticana transmitió una entrevista con él. Su destape provocó muchas especulaciones. Unos dicen que hacía parte de una nueva estrategia destinada a presentar una imagen más familiar del Papa a través de sus más estrechos colaboradores. Otros aseguran que se trató de una iniciativa personal con el fin de marcar diferencias con el ex secretario del Papa, Joseph Clemens. Pero los más maliciosos afirman que revelando en la entrevista sus juveniles pasiones por las mujeres quiso ahuyentar las sospechas sobre sus inclinaciones.

La majestuosidad del arte católico muestra que la Iglesia siempre ha usado la belleza para atraer a sus fieles. Es probable que más de una devota trastabillante haya encontrado un buen motivo para dejarse convencer de la existencia del Señor.

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