Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/04/17 00:00

El poeta del Mundial

La voz de un somalí que vivió la tragedia de la guerra y la pobreza será la que más se escuche en Sudáfrica 2010.

K'naan es nieto de un poeta y sobrino de una de las cantantes más populares de Somalia.

En la década de los 80 K'naan Warsame era un niño más en los barrios violentos de Mogadiscio, la capital de Somalia. Su padre, Abdi, había viajado a Nueva York, donde era taxista, y cada vez que podía enviaba algún detalle a su familia. Entre las sorpresas que iban a dar a manos de K'naan estaban los discos de hip-hop y rap, música de negros norteamericanos. Aunque ni él ni ninguno de sus amigos hablaban inglés, se reunían a escuchar las canciones. Después de ponerlas una y otra vez terminaban cantándolas. Esos regalos marcaron el destino de K'naan, quien se convirtió en un artista de talla mundial y es desde hace unas semanas el autor del himno oficial de Sudáfrica 2010.

Si bien su historia tiene mucho de suerte, tiene más de tenacidad y valentía. Nació en 1978 en un país que siempre ha estado marcado por el hambre, la pobreza y la violencia. A los 8 años disparó un arma por primera vez, a los 11 vio morir a tres amigos cuando escapaban del fuego cruzado y a los 12 soportó la estancia de su hermano en la cárcel por haber hecho estallar el edificio de la Corte Federal. "Dios me ha protegido mucho. Pero el milagro más grande que he recibido es no estar muerto por un disparo", dijo en una entrevista.

Luego de 13 años en los suburbios, tuvo la fortuna de viajar a Estados Unidos en el último avión comercial que despegó de Somalia, justo antes de que el país cerrara definitivamente su embajada. Era 1991, cuando comenzó una guerra civil que aún no termina. K'naan, cuyo nombre significa 'viajero', se encontró con su padre y vivió algunos meses en Harlem, un barrio que se ha caracterizado por ser la meca de la cultura afro en Estados Unidos. Luego viajó a Toronto, Canadá, y allí vivió en Rexdale, una zona conocida por albergar una extensa colonia africana.

En ese país empezó a traducir a los músicos que escuchó de niño: Rakim, Nas, Gangstarr, Grand Puba. "De ellos aprendí su ritmo, su dicción, sus maneras de expresarse, su ira". Al mismo tiempo comenzó a escribir poesía y a combinar los ritmos del gueto con versos de su autoría. Cuando cursaba décimo abandonó la escuela para dedicarse a la música. Se fue de viaje por Norteamérica, donde cantó en bares y presentó un estilo propio que combinaba el ritmo del hip-hop con instrumentos tradicionales de su tierra.

El salto a las grandes ligas de la música fue en un escenario político. En representación de las minorías africanas en el exilio, fue invitado en 1999 a la Asamblea General de la ONU. K'naan no dejó pasar la oportunidad. Empuñó el micrófono y en un discurso breve pero punzante cuestionó a la organización por la intervención fallida en Somalia.

Fue un golpe certero, pues varios artistas que estaban presentes se interesaron en aquel joven. Y no era para menos: conocía de primera mano la amarga rutina de su pueblo, había vivido en los arrabales africanos de Toronto y Nueva York, y esgrimía "música urgente con mensajes claros", como él mismo la describe.

El primer artista en invitarlo a grabar fue el senegalés Youssou N'dour, con quien recorrió diferentes países. Luego colaboró con artistas como Nelly Furtado, The Roots y Mos Def. Incluso, llegó a participar en la gira Welcome to Jamrock que hizo Damian Marley, el hijo de Bob Marley.

En 2005 grabó su primer álbum, Dusty Foot Philosopher, una apología de su pueblo que todavía camina por las calles empolvadas con los pies descalzos. El hogar no es un lugar geográfico. Es una sensación. Soy de Somalia porque ahí están mis raíces, lo que realmente contribuyó a mi poesía, a mis obras y a mi música

, expresó cuando su primera grabación salió a la venta. En 2009, presentó su segundo trabajo, Troubadour. Este último incluye la canción Waving flag (Bandera ondeante), que fue seleccionada como himno oficial de Sudáfrica 2010.

Aunque el tema original fue modificado en muchos de sus apartes, el mensaje no cambió. "Cuando sea grande, voy a ser más fuerte. Ellos me llamarán Libertad, como una bandera ondeante", dice el coro.

Somalia nunca ha estado en un Mundial de Fútbol. Sin embargo, de sus calles salvajes nació el hijo que compuso el himno del campeonato en su primera edición en tierra africana. Por eso a la pregunta ¿cuál equipo le gustaría que ganara el Mundial? K'naan responde sin vacilar: "Puede ser Ghana, Camerún, Nigeria, Costa de Marfil... cualquiera de los equipos del continente. Sería hermoso que la Copa se quedara en África".

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