Martes, 17 de enero de 2017

| 2003/11/10 00:00

El príncipe y la plebeya

Los españoles están felices con el matrimonio del príncipe Felipe. Su madre, la reina Sofía, no tanto.

La demora del principe Felipe en conseguir esposa se había convertido en un problema de Estado. En pleno siglo XXI la única función que cumple una institución tan tradicional y anacrónica como la monarquía es que el rey produzca un heredero. Y en cuanto a imagen se necesita un jefe de hogar y no un solterón como Alberto de Mónaco, cuya situación despierta sospechas.

Los 34 príncipes de Asturias que precedieron a Felipe contrajeron matrimonio antes de los 25 años. El llegó a los 35 sin dar señales de boda. Sin embargo, justo cuando los ánimos estaban más calmados, el mundo supo quién era la dueña de su corazón. Se trata de uno de los rostros más conocidos de España, el de Letizia Ortiz Rocasolano, presentadora de la emisión nocturna del noticiero de Televisión Española, por cuyas venas no corre ni una gota de sangre azul. Por si fuera poco, además de plebeya es divorciada, características contrarias a la imagen ideal de princesa. Por razones de menor peso muchas habían sido rechazadas, como Isabel Sartorius, primer amor del príncipe que, según los conocedores, fue descalificada por ser hija de padres divorciados, y la modelo noruega Eva Sannum, quien había posado en ropa interior.

Sin embargo hasta ahora la elección del heredero cuenta con la bendición de su pueblo, que ve en Letizia la encarnación de un cuento de hadas y, en un matrimonio tan democrático, un signo de evolución de la monarquía.



Relacion clandestina

La noticia del compromiso de Felipe y Letizia tomó a todo el mundo por sorpresa. A pesar de que meses atrás había empezado el rumor de que el heredero tenía una relación con "una periodista rubia" pocos ataron cabos. Incluso la presentadora no despertó sospechas entre sus compañeros del canal, quienes sólo recientemente empezaron a especular: "Le pregunté a Letizia que si era cierto que ella salía con el príncipe y sólo me respondió ¿'Quién te lo dijo?'. Yo le dije que eso no era lo importante. Al final sólo aceptó que sí se conocían y que habían coincidido en algunas ocasiones", contó a SEMANA Carmen Henríquez, la periodista encargada de cubrir la Casa Real para Televisión Española. "Desde hace 14 años sigo a la familia real y detrás de saber quién sería la futura princesa. Ahora resulta que la he tenido al lado y no me he dado cuenta".

El primero de noviembre el secreto mejor guardado de la monarquía española salió a la luz en un comunicado difundido a los medios por fax: "Sus Majestades los Reyes tienen la gran satisfacción de anunciar el compromiso matrimonial de su hijo, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias Don Felipe, con Doña Letizia Ortiz Rocasolano". En realidad los planes eran dar la noticia semanas después pero adelantaron el anuncio para acallar los rumores que se habían desatado el día anterior, que describían a la novia como "una profesional liberal de 27 años".

La historia de amor comenzó hace más de un año. En octubre de 2002 ambos coincidieron en una reunión donde un amigo común, el periodista Pedro Erquicia, compañero de trabajo de la presentadora. El flechazo fue inmediato. Físicamente Letizia encajaba en el tipo de mujer del heredero: rubia, de ojos claros y delgada, y no se apartó de su lado durante la velada. Por otra parte, era imposible que el soltero más cotizado del mundo no la cautivara y descubrieron que tenían en común su gusto por los libros. La cosa no quedó ahí. Sus caminos volvieron a cruzarse durante la entrega de los premios Príncipe de Asturias 2002 y unos pocos meses después en las costas gallegas afectadas por el derrame de petróleo del Prestige, cuando ella cubría ese desastre ecológico.

En abril la cadena la envió a cubrir la guerra en Irak y, al igual que miles de espectadores, el príncipe la veía todos los días transmitir desde Basora. A él le llamaron la atención la belleza y la seguridad de esa joven a la que había conocido meses atrás. Cuando ella regresó el príncipe decidió pedirle una cita. Ella aceptó sin dudarlo. Desde entonces sus llamadas se hicieron frecuentes y dieron inicio a un romance, que más parece una hazaña porque lograron mantenerlo en secreto. Y es que precisamente ocultar su relación fue la primera decisión que tomaron. Acordaron quiénes del círculo de ambos debían conocer el secreto y quiénes no y en qué lugares se encontrarían.

En julio el príncipe les contó a sus padres que tenía novia y que pasaría ese verano con ella. Letizia, por su parte, dijo una mentira en el noticiero: que se iría de vacaciones sola a Suramérica. En realidad hizo un crucero con el príncipe y sus amigos por el Mediterráneo.

Los encuentros se producían en el exterior los fines de semana, en jornadas de cacería en fincas privadas, en la residencia de él y en la casa de sus amigos o en la de ella. Sin duda querían que esta relación funcionara y no estuviera en boca de todos, como le sucedió con Eva Sannum. Ella, mientras tanto, mantuvo la mayor discreción, tanto es así que en el medio muchos seguían relacionándola sentimentalmente con su colega y viejo amor David Tejera, presentador de CNN Plus. Además tenía un celular que sólo recibía llamadas de su novio. El seguía distrayendo a la prensa, que armaba conjeturas en torno a cualquier mujer con la que se le viera. Incluso, mientras el romance se fortalecía, la prensa hablaba de una relación con la actriz Gwyneth Paltrow.

En agosto la elegida tuvo la prueba de fuego: la presentación ante los suegros. Y la pasó a medias. El rey Juan Carlos la aprobó sin reservas, pero para su esposa, cuya vida es su hijo menor, la elegida no daba la talla. Según Pilar Urbano, biógrafa de la reina Sofía, se creó una tensión entre madre e hijo a tal punto que él no asistió al desfile militar del 12 de octubre, como era su costumbre. "Si no es con ella renuncio al trono", fue la sentencia del heredero. La reina no tuvo más remedio que aceptar a la nuera.

De esta manera el compromiso era sólo cuestión de semanas, pero hasta último minuto la pareja fue discreta. El día en que se hizo el anuncio oficial Letizia no se encontraba en España. Había salido en la madrugada de su casa, en Valdebernardo, para no volver. Mientras llega el día de la boda residirá en el ala de invitados en el palacio de La Zarzuela y contará con su guardia de seguridad.



La elegida

Siempre que un príncipe se compromete con una plebeya se habla de un cuento de hadas. La protagonista de éste pronto pasará de periodista y divorciada a princesa de Asturias, y con el beneplácito de sus futuros súbditos. El sábado en que se anunció el compromiso los medios empezaron a hacer sondeos sobre la decisión del heredero. La encuesta de la página web de El Mundo dio como resultado que 70 por ciento de los 25.000 internautas estaba a favor de la elegida. Era de esperarse que así fuera pues desde septiembre Letizia Ortiz es la presentadora de la emisión nocturna del noticiero de Televisión Española.

Seguramente algún día se imaginó cubrir la boda real del príncipe, pero nunca ser la novia. Sus aspiraciones siempre tuvieron que ver con su principal pasión: el periodismo. Letizia es hija del periodista Jesús Ortiz, fundador de Antena 3 Radio, y nieta de la locutora Menchu Alvarez del Valle. Probablemente las reservas que tenía la reina no venían del lado paterno de Letizia sino del de su madre, Paloma Rocasolano. Ella es enfermera en Madrid y hace parte del sindicato. Y el abuelo de la futura princesa, era taxista en Oviedo.

Aunque los tiempos han cambiado y los matrimonios de sangre azul por conveniencia son cosa del pasado, los orígenes de Letizia están un poco por debajo de lo que se esperaría para la futura reina de España y madre del heredero al trono. Felipe de Borbón es hijo de rey, nieto del conde de Barcelona y bisnieto de Alfonso XIII. Y por el lado materno es sobrino y nieto de rey de Grecia, está emparentado con las casas reales europeas y desciende de la reina Victoria de Inglaterra. Introducirle a este linaje un taxista de Oviedo es un salto extremo. Sin duda para la reina este lunar era más grande que la condición de divorciados de los padres de la novia.

Sin embargo desde que la familia real hizo el anuncio la prensa española ha descrito a la familia de Letizia como de clase media y señalándola como una virtud, cuando en realidad es de clase media baja. Esta es la prueba de que su pasado ha sido tratado con el respeto que merece una futura reina y sin ningún morbo.

La prometida nació el 15 de septiembre de 1972 en Oviedo, Asturias, donde vivió hasta los 15 años. Allí estudió en un colegio público y cuando su familia se trasladó a Madrid continuó su educación en el Instituto Ramiro de Maeztu, donde conoció al primer amor de su vida: su profesor de literatura Alonso Guerrero, entonces de 26 años. A pesar de que el romance no era bien visto iniciaron una relación en 1988 que duró 10 años. El matrimonio civil, sólo duró uno. ¿La razón? Su trabajo como periodista la absorbió tanto que no tenía tiempo para su esposo. En este sentido Felipe puede sentirse tranquilo porque por él Letizia sí aceptó renunciar a su trabajo y dedicarse a cambio a las labores propias de una princesa.

Muchos aseguran que fue una difícil decisión dejar una vida de éxitos. Como reportera ha dado prueba de su talento. En 2001 ganó el Premio Larra, de la Asociación de Prensa en la categoría menor de 30 años. Letizia hizo su incursión al periodismo en los periódicos ABC y La Nueva España y luego en la Agencia EFE durante sus últimos años de estudio en la Universidad Complutense de Madrid. Al graduarse viajó a México, donde realizó un máster en periodismo audiovisual y trabajó en el períodico Siglo XXI. A su regreso a España trabajó para la cadena de televisión Bloomberg, especializada en el tema económico y que es supervisada por EFE.

En ese entonces también hizo sus pinitos como actriz en el cortometraje La mirada del ángel. Pero hizo su verdadera incursión en la pantalla chica en CNN Plus como presentadora del informativo de la mañana. Por esa época, ya divorciada, conoció al periodista David Tejera y con él empezó un romance. La pareja vivió junta algunos meses y hasta que se anunció el compromiso con el príncipe muchos pensaban que la relación seguía siendo cercana. Y tenían razones para creerlo. En junio, cuando ya estaba saliendo con el príncipe, Letizia fue a una fiesta con Tejera. Algunos piensan que todo hacía parte de su plan para aparentar.

Tanto su ex esposo como su ex novio han sido discretos sobre su relación. Pero no deja de preocupar a los observadores que en la cuna de la prensa del corazón, que vive de la intimidad de las celebridades, pueda aparecer algún antiguo amante dispuesto a vender lsu historia. Pues si bien existe un consenso en que es una niña "juiciosa y bien portada", todo el mundo sabe que una mujer atractiva de 31 años en la España posfranquista ha tenido más vivencias emocionales y sexuales que las dos registradas. De hecho, se ha rumorado que tuvo una relación fugaz con un oficial británico en Irak. Esta situación iría en contravía del consejo que se dice le dio el rey al príncipe en una oportunidad: "Que nadie pueda decir que ha dormido con la reina".

Muchos aseguran, además, que el motivo de la prontitud en anunciar el compromiso se debió al interés de la Casa Real de evitar especulaciones, anticipándose a cualquier comentario sobre su condición de divorciada. En España la prensa sólo suele respetar la intimidad de la familia real. Por ello los reyes presentaron a su nuera como parte de ésta, de manera que ya la llaman Doña Letizia y le dan un halo de majestad. Algunos han llegado a insinuar que la familia real movió sus influencias para que le dieran el cargo de presentadora de TVE y así mejorar su imagen.

Pese a todo los expertos en protocolo ya han encontrado conductas poco adecuadas para una futura princesa, entre ellas que se toca mucho el pelo y que aún no ha aprendido a pasar a segundo plano. Citan su actitud en su primera aparición en público cuando, al ser interrumpida por el príncipe mientras ella daba sus declaraciones, lo cortó con un: "Déjame terminar".

Pero al parecer en esta oportunidad no importará lo que diga la gente. El príncipe dijo alguna vez que se casaría por amor y cumplirá su promesa a finales de junio, cuando en la catedral de La Almudena y frente a los representantes de todas las casas reales del mundo diga: "Sí, acepto".

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