Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1995/10/23 00:00

EL PRINCIPITO

El internado donde estudiará Guillermo, el hijo mayor de Carlos y Diana, es el más prestigioso y exclusivo de Inglaterra.

EL PRINCIPITO

EN UNA EPOCA los príncipes recibían su educación sin salir de los muros de los castillos. Las lecciones provenían de respetadas institutrices y ancianos educadores que los preparaban para reinar. Pero los tiempos han cambiado, y ahora los príncipes van al colegio. Eso es lo que ha sucedido con el príncipe Guillermo, el hijo mayor de Carlos y Diana, y el segundo en la línea de sucesión al trono del Reino Unido. El ha ingresado a un internado, en el cual permanecerá durante cinco aÑos. Se trata de Eton, uno de los más tradicionales y prestigiosos planteles de Inglaterra, a donde el principito ingresó hace un par de semanas para completar su educación secundaria.
La decisión fue tomada de mutuo acuerdo por los príncipes de Gales y sorprendió a los ingleses, quienes pensaron que el primogénito ingresaría a Gordonstown, plantel donde estudió Carlos. Sin embargo la noticia fue bien acogida por todos los miembros de la familia Windsor, incluyendo a la reina, quien sintió alivio al saber que su nieto estará a sólo 10 minutos del castillo de Windsor, lo cual le permitirá tener más influencia sobre él. No obstante, no dejó de sorprender la decisión de que Guillermo asistiera al mismo colegio al que fueron el padre de la princesa Diana y su hermano, ya que esta es la primera vez que un miembro de la familia real británica estudia en Eton.
Aparentemente el cambio no será muy dramático. No sólo porque el heredero de 13 años está acostumbrado a estudiar fuera de casa y alejado de su familia, sino porque el lugar que sus padres escogieron tiene más cara de hotel de cinco estrellas que de internado. Localizado al oeste de Londres, Eton es uno de los colegios más antiguos del reino. Fue fundado en 1440 por el rey Enrique IV y a sus 555 años sigue siendo uno de los más exclusivos. Aunque tiene las puertas abiertas para la familia real, no cualquiera puede ingresar allí. La selección depende de que los aspirantes cumplan dos condiciones: un desempeño académico excelente y una posición socioeconómica más que alta, que permita pagar sólo por concepto de matrícula anual un total de 18.000 dólares.
A nivel educativo, los expertos lo consideran el mejor. Por sus aulas han pasado por lo menos 19 jefes de gobierno británico. Por su selectividad, es también un lugar atractivo para los miembros de la nobleza. De hecho, entre los 1.200 alumnos que estudiarán con el príncipe, se encuentran aristócratas con todo tipo de títulos: lores, condes, marqueses, barones, vizcondes y honorables. Por contar con alumnos de tal categoría, Eton mantiene a sus escolares a cuerpo de rey. El grupo de estudiantes está distribuido en 24 casas de estilo clásico, cada una de las cuales alberga a 50 jóvenes. A cada uno se le asigna una amplia habitación, a la que llega cada mañana sin falta un ejemplar del periódico inglés de su predilección. En el comedor comunitario la vajilla es de fina porcelana y los cubiertos de plata maciza. Dentro de las instalaciones se ofrece además el servicio de sastrería para que el vestuario de los jóvenes luzca siempre impecable. Porque así como les ofrecen una estadía con todas las comodidades, el colegio también les exige una disciplina casi militar. Empezando por las estrictas normas en el vestuario. Como uniforme diario los estudiantes de Eton deben presentarse a sus clases ataviados con un sacoleva oscuro, pantalón a rayas y corbatín blanco, como si fueran a asistir a un baile de gala y no a una simple clase de música o matemáticas. La semana anterior, las fotografías del príncipe en su primer día de colegio, luciendo el frac llamaron la atención de la prensa. Aun tratándose de un príncipe, resulta difícil creer que un niño de 13 años deba salir a recreo con un vestido más apropiado para presidir una gran ceremonia que para jugar, así sea un estirado y aburrido juego de pelota como el cricket.
Pero eso es sólo el más gráfico ejemplo de las 2 normas de Eton. Diariamente los alumnos deben estar de punta en blanco a las siete de la mañana para asistir a los oficios religiosos que se realizan en la capilla con toda la solemnidad del caso. A las ocho pasan a los comedores a tomar el desayuno y, antes de dirigirse a las aulas de clase los estudiantes se reúnen a escuchar un mensaje del director. Para cumplir con una costumbre muy inglesa, a las 4:45 de la tarde todos en Eton deben estar tomando el té. A las nueve de la noche las actividades terminan y deben retirarse a sus respectivas habitaciones. Ese es el único rincón del colegio en el que no existe literalmente la obligación de mantener los rígidos preceptos, y su mayor libertad es que en los dormitorios los estudiantes pueden tener su propia decoración.
Sin duda esta será una prueba de fuego para el príncipe, quien a pesar de su corta edad parece estar respondiendo desde ya a las altas expectativas de su soberana abuela. En Ludgrove, el internado donde cursó la primaria, obtuvo las mejores calificaciones del curso. Y según los expertos, es en manos de Guillermo en quien podría estar el rescate del prestigio de la monarquía inglesa.-

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.