Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/05/09 00:00

El prodigio de la moda

Por primera vez viene a Colombia el diseñador bogotano Esteban Cortázar, una de las más jóvenes estrellas de la moda.

Esteba Cortázar cumple 20 años el 17 de mayo y ya ha presentado 4 colecciones en Nueva York.

Cindy Crawford había decidido retirarse de las pasarelas. Por eso los espectadores que la vieron desfilar, radiante como en sus mejores épocas con un sexy vestido rojo, quedaron boquiabiertos. Pero más impresionados quedaron cuando al terminar el desfile vieron al responsable del regreso de la top model: un adolescente desgarbado con pinta de colegial, con el pelo alborotado y una sonrisa de oreja a oreja. Era Esteban Cortázar, quien además de ser bogotano es el diseñador más joven en presentar una colección privada en el New York Fashion Week. La escena ocurrió el 22 de septiembre del año pasado, cuando "el niño prodigio de la moda", como lo han llamado los críticos de los más importantes medios, presentó sus diseños para la primavera-verano 2004. Ahora viene por primera vez a presentar su trabajo en Colombia invitado por la Fundación Nueva Granada para recaudar fondos destinados a la construcción de aulas para niños de escasos recursos. El escenario será el Metropolitan Club de Bogotá, el 26 de mayo (ver recuadro). De esta manera sus compatriotas podrán ver el estilo que ha seducido a estrellas como Kim Cattrall, Beyonce Knowles, Lenny Kravitz y Madonna, y conocer al precoz genio que ha tenido el privilegio de mostrar sus prendas en los esbeltos y famosos cuerpos no solo de Cindy Crawford sino también de Naomi Campbell, Alek Wek y Carmen Kaas. Pero, ¿cómo ha logrado un joven que apenas va a cumplir 20 años estar tan cerca de las grandes ligas de la moda? Esteban tenía claro lo que quería ser desde niño. Creció entre las pinturas de su padre, el artista Valentino Cortázar, y las canciones de su madre, Dominique Vaughan, una cantante de jazz. Desarrolló una gran pasión por el canto, el baile y la actuación, por lo que a los 5 años entró a formar parte del taller de teatro musical de María Isabel 'Misi' Murillo. "Era especial porque tenía una pasión muy clara por el arte. Le encantaba ir al vestuario, probarse todos los disfraces y maquillajes y transformarse en todos los personajes de las obras", cuenta 'Misi'. Quienes estuvieron cerca de él en sus primeros años lo describen como un niño precoz que prefería el ambiente adulto a los típicos juegos de niños. "Siempre quería ser el centro de atención en las reuniones de los mayores y sabía cómo hacerlo sin necesidad de pararse en la cabeza. Él siempre tenía algo que opinar", recuerda su abuelo materno Richard Vaughan. Era tan clara su vocación que uno de sus profesores del Liceo Francés le dijo a sus padres, a manera de premonición: "No le va bien en matemáticas, no es bueno académicamente, pero va a ser famoso". Fue entonces cuando Dominique decidió que lo mejor para su hijo de 11 años era irse a vivir con su padre, quien estaba radicado en South Beach, Miami. El apartamento quedaba justo encima del concurrido News Cafe, un sitio de encuentro de celebridades al que solían asistir Gianni Versace, Claudia Schiffer y las más bellas mujeres. Ahí estaba Esteban, quien ya por esos años y gracias a su talento trabajaba arreglando vitrinas por cinco dólares al día. Estando en esas conoció a Todd Oldham, un reconocido diseñador norteamericano al que considera su mentor. Con su habitual extroversión llegó hasta la tienda que acababa de inaugurar y se presentó. El diseñador quedó encantado con el desparpajo del jovencito de 13 años y con frecuencia le dejaba hacer las tareas en la parte de atrás del almacén. Así fue testigo del talento de Esteban y por ello invitó al niño a la presentación de su colección en Nueva York. La experiencia fue reveladora. "Pude ver de cerca a las supermodelos, sus vestidos y cómo se arreglaban, y fue claro para mí que quería convertirme en diseñador", cuenta Cortázar. A su regreso a Miami, Esteban organizó su debut en el mundo de la moda. Su madre le regaló una máquina de coser y con ella dio rienda suelta a su imaginación. Confeccionó nueve vestidos y escogió a tres niñas de su clase para que los lucieran durante un show de talentos en su colegio South Pointe Elementary School. "Todo el mundo estaba acostumbrado a ver niños recitar poesías, cantar y bailar. Por eso llamó la atención que Esteban organizara un desfile. Allí estaba el alcalde de Miami y la presentación fue tan espectacular que el 'Miami Herald' la reseñó", recuerda Valentino. Una estrella del diseño había nacido, aunque él pensaba que las telas, las tijeras y la máquina de coser eran solo un hobby. Pero pronto se convirtió en su vida. Tanto es así que ingresó al Dash (Design And Architecture Senior High), un colegio especializado en jóvenes con talento para el diseño. En esa época la atención alrededor del joven prodigio empezó a crecer. "Para mi sorpresa me invitaron a presentar mi colección en el Miami International Fashion Week junto a diseñadores latinos de la talla de Carolina Herrera. Yo aún no tenía un negocio, simplemente estaba jugando", dice Cortázar, quien en esa ocasión no solo cautivó por su edad sino por el diseño de las 30 piezas que presentó. Pero la verdadera prueba de su éxito fue lograr ser invitado al New York Fashion Week en marzo de 2002 con tan solo 17 años. Esa fue su presentación en sociedad como diseñador. Sus 14 creaciones para la temporada otoño-invierno llamaron la atención de los críticos, que destacaron su manejo del color. En una época en que imperaban los neutros, Esteban se lanzó con colores vibrantes como el verde y el azul aguamarina. Los ojos de los medios se volcaron en él. The New York Times le dedicó todo un artículo a "El más joven talento en pisar las pasarelas de la Gran Manzana". El Herald lo llamó "El niño maravilla", la revista Ocean Drive aseguró que Esteban "está haciendo historia", y otras cuantas publicaciones lo calificaron de prodigio. No era para menos. "Esteban tiene una mentalidad muy desarrollada para ser tan joven. Tiene las neuronas de su edad, pero cuando se sienta a dibujar y a coser crece tres décadas", explica Pilar Castaño, experta en moda y quien conoce al diseñador desde niño. Ya son cuatro las colecciones que Esteban Cortázar ha presentado en Nueva York. Y aunque ha llegado lejos le falta mucho camino que por recorrer. "La trayectoria de un diseñador se puede comparar con la de los vinos. Con el tiempo maduran y mejoran", opina Felipe Espinosa, crítico de moda. "Esteban es muy talentoso, pero además ha sabido rodearse, es un excelente relacionista público. Sin embargo le falta trayectoria e ir consolidando su identidad como diseñador, algo normal para alguien de 19 años". En este camino, su talento ha llamado la atención de celebridades como Madonna. Conoció a la diva del pop a los 14 años, una noche cuando llevó a cenar a una amiga a un restaurante en Miami. La dueña del lugar se le acercó y le dijo que le quería presentar a alguien. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que se trataba de la cantante. Él fue corriendo hasta su casa a buscar sus diseños para mostrárselos. Madonna quedó impresionada, al punto que al día siguiente Esteban recibió una llamada del hermano de la estrella, quien le propuso hacer un documental sobre su vida. La idea sigue en pie y ya se han hecho varias grabaciones. Con las top models le han sucedido cosas similares. Cuando era apenas un niño conoció a Cindy Crawford en una librería y le pidió un autógrafo. Años más tarde la propia modelo se le acercó en una fiesta y le dijo que le gustaría participar en su próximo desfile. "Yo no me lo esperaba. Faltando pocos días para el desfile me llamó por teléfono para recordarme lo que me había dicho. Lo mismo me sucedió con Naomi", cuenta. Desde 2002 Esteban tiene su propia marca, Cortázar. Un equipo de 10 personas trabaja para él en la confección de sus prendas, que se venden en almacenes tan prestigiosos como Henri Bendel, Saks, Bagutta, Jimmy´s y Bloomingdale´s. Sus precios oscilan entre los 200 y los 5.000 dólares. A pesar de su éxito en Estados Unidos, Esteban es un joven sencillo que anhela sobre todo estar en Colombia para compartir con su familia. "Quiero que mis abuelitos vean lo que hago. Por primera vez voy a mostrarles a ellos y a mi país mis creaciones".

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