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| 3/5/2012 12:00:00 AM

El regreso de un héroe

En una de las más espeluznantes cornadas de la historia, Juan José Padilla perdió el ojo izquierdo pero no fue motivo para retirarse de los ruedos. Cinco meses después regresó. Salió a hombros y lució un parche que le hizo la colombiana Adriana Eslava.

"No sientan pena por este torero", dijo Juan José Padilla cuando en una rueda de prensa anunció que volvería a vestirse de luces. Después de que el pasado mes de octubre, cuando un toro de Ana Romero lo corneara en el rostro, le desfigurara la cara, y le hiciera perder su ojo izquierdo, la posibilidad del regreso a los ruedos se advertía imposible.

Pero no en un hombre cosido a cornadas, acostumbrado a lidiar toros de las ganaderías más peligrosas, y sobreponerse ante las adversidades. Después de hacerse millonario, enfrentándose a los ‘miura’ o los ‘victorinos’, de haber salido indemne de una cornada en la yugular (por un toro de Victorino en la plaza de San Sebastián, en el 2001), este torero, llamado el ‘Ciclón de Jérez’, no concebía que su fuerza dejara de soplar.

Cinco meses después de aquella tragedia, Padilla, para sorpresa de todos, volvió a vestirse de luces. Con un verde esperanza y oro, apareció en el ruedo de Olivenza, luego de una admirable lucha, en la que la vida se impuso a la muerte.

Semanas antes de la reaparición, uno de sus compañeros de cartel, Morante de la Puebla, visitó al torero jerezano. Y le decía con sinceridad: “Si no quieres que te sientan lástima, tienes que cubrirte el ojo”.

Para Padilla, uno de los toreros más carismáticos de la historia reciente, era incómodo y hasta desagradable, que la gente viera parte de su cara desfigurada. “¿Cómo no van a sentir pena al verme así?”.

Morante, que ha recorrido todos los ruedos del mundo, encontró la solución. En uno de sus tantas giras por Colombia, en Manizales, conoció a la periodista Adriana Eslava. Hija del maestro del toreo Pepe Cáceres (muerto en 1987 por la cornada de un toro en la plaza de Sogamoso), y que hace 20 años sufrió un atentado, en el que también perdió su ojo derecho.

Morante le dijo a Padilla que Adriana, por su tragedia, había encontrado la forma de ocultar los desperfectos de su rostro. Le contó la filosofía que construyó alrededor de los parches, y le sugirió que la buscara, que ella le podía ayudar. “No vas a quedar tan bonito como ella, pero no te van a ver con lástima”, le aconsejó Morante.

Lo curioso es que Juan José Padilla ya había oído de Adriana Eslava. Cuando estuvo internado en una clínica en Zaragoza (donde sucedió la tragedia), lo visitó un sacerdote. Una costumbre de los clérigos por si necesitan aplicar los santos óleos. El sacerdote es familiar lejano de Pepe Cáceres, y relató la circunstancias de la hija del maestro colombiano.

Adriana Eslava recibió una llamada telefónica de Juan José. Su sorpresa es que encontró un torero que no podía hablar bien (la cornada también le afectó la articulación de su boca), pero con una voluntad y ambición de seguir siendo “el Ciclón de Jerez”.

Desde que sufrió el atentado, Adriana buscó la manera de cubrir con estética los desperfectos de su cara. Con un secreto que nunca revela, empezó a confeccionar sus propios parches, mucho menos aparatosos de los que se encuentran en cualquier óptica común y corriente.

Adriana confiesa que desde que tuvo que usar un parche, mucha gente en sus circunstancias la ha buscado. Les enseña a hacer el parche y hablan durante horas en una especie de catarsis, donde abandonan los temores por haber perdido un ojo, y afrontan la vida superando ese obstáculo. La fiscal Viviane Morales, el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, y muchas personas de muchos rincones del mundo, han comprobado esta filosofía.

“Los parches no se venden. No es un negocio”, dice Adriana. Incluso la han buscado actores de televisión que tienen que personificar algún papel. Ella se siente ofendida. Pues considera que en los medios los parches estigmatizan personas sin valores, y lo que ella busca con el parche es dignificar a quienes deciden afrontar la vida sin complejos.

Padilla, dice Adriana, es un ejemplo. Es el primer torero al que le ayuda a confeccionar el parche. Por Skype y correo electrónico, Adriana le mandaba modelos. Padilla se los medía, los recortaba, y regresaba el boceto por la misma vía. Aprovechando la temporada colombiana, el apoderado del torero David Mora llevó el parche definitivo al torero jerezano.

El mismo parche que Juan José lució con dignidad el pasado domingo, día en que regresó a los ruedos y salió a hombros en la plaza de Zaragoza. Morante de la Puebla y manzanares, quienes lo acompañaban en el cartel, también lo secundaron en la salida a hombros, liderada por otros toreros como El Juli que fue a la plaza sólo a ver el triunfo de un héroe.
 
El ‘ciclón de Jerez’, cuando todos lo daban por acabado, volvió a soplar. Será el primer torero de la historia en lucir un parche, que bien podría convertirse en el ícono de un hombre que se impuso a la muerte. El de un auténtico héroe.
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