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| 2/12/2006 12:00:00 AM

El retorno del rey

'King Kong', una de las películas más caras de la historia, es la expectativa de fin de año. Es el nuevo reto de Peter Jackson después de 'El señor de los anillos'.

A principios de la década de los 70 las imágenes en blanco y negro de un gorila gigante de torpes movimientos, que en 1933 cautivaron a las audiencias, parecían algo arcaicas como para atrapar la atención de un niño de 9 años acostumbrado a ver cine en colores con mejores efectos visuales. Pero el pequeño Peter Jackson quedó fascinado al conocer la historia de una colosal bestia que se enamoró de una bella mujer. "Realmente creo que no habría llegado a ser cineasta si no hubiera visto en televisión esa película", explica Jackson hoy, a sus 44 años, cuando ha hecho realidad el sueño de toda su vida. Y es que desde aquella época se obsesionó con filmar su propia versión de King Kong. Hizo su primer intento con una pequeña cámara que sus padres le habían regalado, una réplica en cartulina del Empire State, un cartón que simulaba el cielo de Manhattan y un abrigo de piel de su madre convertido en monstruo. Aunque entonces tuvo que abandonar su ambicioso proyecto, nunca dejó su obsesión. En 1996 contactó a los Estudios Universal, pero aunque inicialmente tuvo su apoyo, los productores se echaron para atrás a los nueve meses, debido a que en Hollywood se esperaban dos filmes similares: las nuevas versiones de Godzilla y Mighty Joe Young. Pensaron que el público no soportaría otra película de monstruos de grandes dimensiones. Pero su larga espera terminará el mes próximo con el estreno de su tan anhelada King Kong, protagonizada por Naomi Watts, Adrien Brody y Jack Black. La cinta marca el encuentro de dos grandes: por un lado, uno de los de los mayores clásicos del cine con un protagonista que es considerado, según una encuesta realizada entre expertos en historia del cine, "la bestia más aterradora de todos los tiempos", cuya imagen trepando la cima del Empire State es un ícono del séptimo arte. Y por el otro, Jackson, uno de los máximos directores de Hollywood, quien se inmortalizó con su trilogía de El señor de los anillos (La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey) que recaudó 3.000 millones de dólares en taquilla y obtuvo 17 premios Oscar. El director neozelandés no es el primero en sentirse atraído por la historia del rey de los simios. La cinta de los años 30 tuvo tanta acogida, que uno de sus creadores, Ernest B. Schoedsack, decidió rodar una segunda parte titulada The son of Kong, acerca de un retoño del gorila. En 1949, el mismo director hizo Mighty Joe Young, que se centraba en las dificultades que la bestia pasó al ser trasladada de la selva a la ciudad, y en 1962 se realizó en Japón King Kong contra Godzilla, que mostraba la lucha entre estos dos colosos. La más sonada de todas fue la King Kong de 1976 que, a diferencia de las anteriores, fue una nueva adaptación de la historia original, con Jessica Lange en el papel de la mujer que roba el corazón del gigantesco primate. Pero esta cinta, como dijo a SEMANA el crítico cinematográfico Augusto Bernal, director de la Escuela de Cine Black María, llegó "cuando el género de los monstruos estaba saturado con producciones como 'Tiburón', que también marcó un hito". Y es que ninguna de las versiones posteriores alcanzó el éxito de la original de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, la que hizo famosos los gritos de Fay Wray, quien interpretaba a la actriz Ann Darrow, al ser capturada por King Kong. "En 1929 aparece el sonido en el cine y se genera la necesidad de explorar con nuevos géneros. Por eso con los grandes estudios, como Universal, surgen los monstruos, entre ellos Drácula, Frankenstein y el Hombre lobo. Ante este fenómeno, las pequeñas productoras como RKO se dan cuenta de que tienen que crear su propia alternativa para competir. Así nace King Kong, cuya magia radica en que no es un monstruo con las características de los anteriores, es decir, mutantes con tintes humanos, sino una opción intermedia, entre lo fantástico, representado en la isla donde habita, y lo real, la urbe a donde es llevado. Es, ante todo, un ser contranatura de proporciones descomunales", explica Bernal. Cooper era un aventurero incansable con una gran imaginación. Sus múltiples expediciones le inspiraron la idea de una isla perdida en la que moraba un gorila gigante. La cinta cuenta que a ese lugar ('La isla de la calavera') llega el director de cine Carl Denham (interpretado por Robert Armstrong) con la idea de realizar una producción arriesgada para superar los estragos de la Depresión. Su estrella es la actriz Ann Darrow (Fay Wray), quien tampoco sospecha que tendrán más aventuras de las que han ido a buscar. Para poner en escena una idea de tales proporciones, los creadores recurrieron a Willis O'Brien, escultor en mármol a quien encargaron de crear al monstruo. Este en, realidad era un modelo que solo medía 18 pulgadas y que se movía gracias al sistema stop motion, o sea la animación cuadro a cuadro. Los efectos especiales, que hoy parecen risibles, fueron una gran sorpresa para la época, especialmente el enfrentamiento del simio con el tiranosaurio Rex. La película costó 650.000 dólares (el equivalente a 8,8 millones de dólares en la actualidad) y recaudó 1.700.000 dólares. El King Kong de Jackson pretende respetar y revivir el clásico para las nuevas generaciones, sin que, como en producciones anteriores, la espectacularidad hiciera pasar a segundo plano la historia. Por ello decidió solamente usar los efectos indispensables. Como afirma Bernal, "con su experiencia en criaturas extrañas, por su trabajo en 'El señor de los anillos', Jackson le apunta a mantener esa línea fantástica, a unir dos épocas con una sutura imperceptible". "He tratado de hacer la clase de película que no se ha vuelto a rodar, una aventura inocente con muchos elementos fantásticos y mágicos", dice el director. Para hacer la cinta más parecida a la original, Jackson decidió ubicar su película en los años 30 como el clásico, sin modernizar el argumento. Y gran parte de las escenas fueron grabadas en interiores en los estudios de Jackson en Wellington, Nueva Zelanda. Por ejemplo, la jungla en la que los protagonistas corren despavoridos no es más que unos cuantos metros de escenario construido con plantas tanto reales como de plástico y caucho. Pero no dejó de lado las nuevas tecnologías que le sirvieron para reconstruir la Nueva York de la época con fotografías de la década de los 30, y para dar vida al monstruo de nueve metros de altura. Pero en este sentido, más que la animación computarizada fue fundamental la actuación de Andy Serkis, quien estudió en África el comportamiento de los primates para reproducirlos en el filme. Serkis tiene dos papeles: hizo la base de los movimientos de King Kong, como con Gollum en El señor de los anillos, y también interpreta al cocinero de la expedición. El director quería contar con una breve aparición de la estrella original y se reunió con Fay Wray para pedirle que dijera la legendaria frase del final de la película: "Oh no. No fueron los aeroplanos. Fue la bella quien mató a la bestia". Pero la actriz, de 96 años, murió al poco tiempo. Esta película tiene una duración de tres horas, el doble que la de Cooper. Además, su valor, presupuestado para 175 millones de dólares, alcanzó los 207 millones, lo que la posicionó como una de las más costosas de la historia, superior incluso a los 200 millones de Titanic de 1997. Pero mientras los promotores de la nueva King Kong comparan la cinta con la de James Cameron por ser una megaproducción, algunos críticos anticipan que en realidad se parecerá más bien al barco insumergible que finalmente se hundió. "La cinta sólo tendrá éxito si logra que las audiencias se identifiquen con la historia. El filme de 1933 era una metáfora acerca de la Gran Depresión, porque el Empire State fue construido en esta época como símbolo del orgullo y de la esperanza norteamericana y la bestia amenazaba con destruirlo", explicó a SEMANA la sicóloga María Grace, cuyo método para mejorar la condición de sus pacientes consiste en comparar sus circunstancias con las de las películas. Pese a los riesgos, los Estudios Universal le pagaron a Jackson 20 millones de dólares por adelantado, el mayor anticipo que un director haya recibido. Tampoco se puede negar que la 'kingkongmanía' ya está en el aire. Ya salió un nuevo DVD con la película original, y ha causado furor el nuevo videojuego basado en las aventuras del gorila. Por si fuera poco, y como para preparar el ambiente, fue noticia el hecho de que recientes estudios, basados en fósiles encontrados en Asia, demostraran que un primate gigantesco, de unos cuatro metros de altura, habría vivido con los humanos hace miles de años. En un diálogo de King Kong, el ficticio director Carl Denham dice con propiedad: "Escuchen. Voy a hacer la más grande película del mundo, algo que nadie haya visto jamás". Peter Jackson espera ansioso que, con su propia cinta, esto suceda.
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