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| 1/28/2012 12:00:00 AM

El rey pirata

Multimillonario, excéntrico y temerario. Así es Kim Dotcom, señalado por el FBI como el creador de Megaupload, la popular web de descargas ilegales que le ha hecho perder 500 millones de dólares a la industria del entretenimiento.

La captura de Kim Dotcom, el cerebro de la red más grande de piratería digital en el mundo, parece sacada de una de las películas de Hollywood que hasta la semana pasada se podían descargar de la página web que él creó. Como si fuera el villano de una de esas cintas de acción, durante su fiesta de cumpleaños, 70 agentes de policía descendieron de helicópteros y escalaron los muros de su mansión de 30 millones de dólares en Nueva Zelanda para capturarlo y extraditarlo hacia Estados Unidos.

El fundador de Megaupload se atrincheró en su habitación y activó los dispositivos electrónicos de seguridad que controlaba a través de cámaras de video. Cuando los policías desactivaron el sofisticado sistema e ingresaron a su dormitorio, el fugitivo ya no estaba. Para un hombre de 150 kilos y casi dos metros de estatura no era fácil escabullirse, así que sospecharon que se había ocultado en una habitación secreta, detrás de la pared. Perforaron los gruesos muros y allí, sentado al lado de una escopeta, lo encontraron.

El alemán, de 38 años, ya era conocido en Europa por sus excentricidades y su dudosa participación en negocios en internet, pero se hizo mundialmente famoso tras su detención y el cierre de Megaupload, una de las 15 páginas más visitadas del planeta, en la que cualquiera podía subir o descargar películas, series, canciones, libros, videojuegos y otros contenidos con copyright. Según el FBI, este portal era la fachada de una red internacional de piratería y lavado de dinero.

El día del arresto de Kim Dotcom las autoridades neozelandesas le incautaron bienes avaluados en 6 millones de dólares que dejaron al descubierto su lucrativo negocio y la vida de playboy que llevaba. Tan solo en su garaje, encontraron estacionados 25 vehículos de lujo que incluían un Cadillac rosado de 1959, un Rolls-Royce Phantom, un Lamborghini y una motocicleta Harley Davidson. En las placas personalizadas de los carros se leían palabras como "mafia", "culpable", "hacker", "malvado" y "dios".

También fueron decomisadas obras de arte, armas sin salvoconducto, 45 tarjetas de crédito y tres pasaportes falsos. El FBI, por su parte, congeló 11 millones de dólares de las cuentas bancarias de Dotcom y cerró Megaupload.com y otros sitios asociados. Era el fin del emporio que en seis años había obtenido ganancias por cerca de 180 millones de dólares.

El negocio era redondo. Dotcom arrendaba una especie de casillero virtual para almacenar el material ilegal y le pagaba unos cuantos dólares a quienes 'compartían' los contenidos más populares, como películas que ni siquiera habían llegado a la salas de cine. Él se quedaba con el mayor porcentaje de las ganancias porque le cobraba a los suscriptores por descargar lo que otros habían publicado. En uno de los correos interceptados a Mathias Ortmann, uno de sus socios, hoy también en la cárcel, asegura: "No somos criminales, solo les ofrecemos los servicios navieros a los piratas de la red".

Casi el 5 por ciento del tráfico de internet se iba directamente a los bolsillos del extravagante empresario, quien incluso llegó a figurar entre los diez hombres más ricos de Nueva Zelanda. Con una fortuna de 200 millones de dólares, Kim Dotcom no se preocupaba por mantener un perfil bajo y se dedicó a "los autos rápidos, las chicas calientes, los superyates y las fiestas increíbles", como presume en los videos que publica en YouTube bajo el pseudónimo de Kimble.

Este mismo nombre era su apodo en el mundo de las carreras ilegales, otra de sus debilidades. En 2001 ganó el rally Gumball 3000, donde multimillonarios compiten con carros lujosos en las autopistas mientras huyen de las autoridades. En otras ocasiones había sido detenido por conducir a más de 240 kilómetros por hora en Bélgica y se dice que atropelló a un ciclista, pero una indemnización millonaria evitó que terminara tras las rejas.

No era la primera vez que esquivaba a la justicia. Dotcom ya contaba con un amplio prontuario criminal en Alemania. A los 15 años, cuando aún no había cambiado su apellido Schmitz por Dotcom (Puntocom), tenía 12 líneas telefónicas pirateadas en su cuarto sin que su familia lo supiera. A los 16, se dedicó a extraer pequeñas cantidades de dinero de los cerca de cuatro millones de clientes del Citibank y transfirió 20 millones de dólares a la organización ambientalista Greenpeace. A los 17 años hackeó los ordenadores de la Nasa, el FBI y el Pentágono. Eso le permitió mirar en tiempo real las imágenes satelitales de los bombardeos a los palacios de Saddam Hussein durante la guerra del Golfo Pérsico. A los 20, ya había ido a prisión en dos oportunidades por espionaje electrónico y estafa.

En 2001 empezó a apostar grandes sumas en la bolsa y dejó de ser un hacker legendario para convertirse en uno de los especuladores más odiados. Adquirió Letsbuyit.com, un portal de ventas en línea al borde de la quiebra, y anunció que iba a inyectarle 50 millones de dólares, pero no lo hizo. Las acciones de la empresa se dispararon y, tras venderlas, obtuvo ganancias por un millón y medio de dólares. Por este fraude fue detenido en Tailandia, deportado a Alemania y condenado a 20 meses de cárcel. Durante su arresto amenazó con suicidarse y transmitir su muerte en directo vía internet. Luego de cinco meses, recuperó la libertad.

El 11 de septiembre de 2001 volvió a captar la atención de los medios. Dos amigos cercanos murieron en el atentado a las Torres Gemelas, por lo que ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por la captura de Osama Bin Laden. Además, fundó una web llamada Kill.net para ayudar a los piratas informáticos a combatir el terrorismo. Cuatro años más tarde nació Megaupload.

Mientras Dotcom derrochaba su fortuna, los principales estudios de cine y las casas disqueras no recibían ni un dólar por sus obras y su negocio decaía. Se estima que por cuenta de las descargas ilegales los propietarios de los derechos de autor perdieron más de 500 millones de dólares. Dotcom y su portal de descargas se había convertido en su peor pesadilla e incluso en Hollywood lo apodaban Doctor Evil en honor al extravagante y opulento villano de la saga Austin Powers. No solo se asemejaban en su mente maquiavélica, sino también en su peculiar forma de vestir, siempre de trajes oscuros, gafas negras y cabeza rapada.

Para los productores de cine, música y en general de toda clase de contenidos, el cierre de este portal fue la primera victoria en una guerra contra la piratería que hasta el momento iban perdiendo, pues justo por esos días la aprobación de la ley SOPA (Stop Online Piracy Act), que busca cerrar las páginas web que violen el copyright en cualquier lugar del mundo, quedó congelada en el Congreso estadounidense.

Sin embargo, no todos celebraron el cierre de Megaupload. Los 'hacktivistas' denunciaron la detención de Dotcom como el fin de la libertad que prometía internet y el comienzo de la censura. En represalia por su captura, el grupo Anonymous cerró por varias horas las páginas del FBI y del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Héroe o villano, lo cierto es que Kim Dotcom permanecerá detenido en Nueva Zelanda hasta el 22 de febrero, cuando la justicia estudie la solicitud de extradición de Estados Unidos, donde el FBI halló uno de sus computadores con videos sin derechos de autor. De ser admitida, el multimillonario podría enfrentar una pena máxima de 50 años de cárcel. Los especialistas coinciden en que esta medida ejemplarizante es poco efectiva. "La piratería no va a desaparecer. De hecho, existía antes de que internet se popularizara: se fotocopiaban libros, se copiaban cassettes, diskettes, CD, etc. -le explicó a SEMANA Roman Medina-Heigl, experto en seguridad informática-. "Hay cientos de empresas similares a Megaupload y, aunque las cierren todas, siempre habrá alternativas y nuevos Kim Dotcom".
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