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| 6/30/2012 12:00:00 AM

El rey de la pista

Un bailarín colombiano se ha robado el 'show' en el programa más visto de la televisión argentina. Con una pierna y una muleta obtuvo el puntaje más alto en su primera presentación.

Reinaldo Ojeda nunca extrañó su pierna. A los seis meses los médicos tuvieron que amputársela y desde niño aprendió a manejar la muleta como si fuera una extensión de su cuerpo. Mientras los demás daban sus primeros pasos, él saltaba en una pierna por toda la casa. A los 4 años aprendió a andar en bicicleta, a meter goles y a jugar a las escondidas. A los 7 era el parejo preferido de su mamá y a los 11 presentó su primer show en un bar. Una vez empezó a moverse al ritmo de Ojos chinos del Gran Combo de Puerto Rico, nadie notó que le faltaba una extremidad.

Desde entonces se dedicó a bailar. Y aunque en su adolescencia sufría porque las niñas lo rechazaban cuando las invitaba a la pista, nunca dejó de 'azotar baldosa'. "Todas me decían que no. Fue la etapa más dura de mi vida. Me había acostumbrado a ser un niño normal y tuve que aceptar el tabú de la discapacidad", le dijo a SEMANA. Hoy, a sus 37 años, ya ha llevado su swing a varios escenarios del mundo y ha recibido miles de visitas en sus videos de YouTube. Por si fuera poco, es la nueva sensación en Showmatch, el programa más popular de la televisión argentina.

Bastó un solo performance, esta vez del clásico Last Dance de Donna Summer, para que el bailarín colombiano conquistara al público y al jurado gaucho, que le dio 43, la nota más alta de la noche. El estudio lo ovacionó, como pocas veces, y los jueces no ahorraron elogios. "Tu muleta desaparece cuando te mueves", le dijo el prestigioso actor Antonio Gasalla."Gracias a Dios que apareciste. En mi escuela tengo dos alumnos con un problema similar y esto es una inspiración", aseguró el bailarín Flavio Palmiero. "A los jurados les pido que se sientan libres de criticarme porque me voy a esforzar mucho", les contestó Reinaldo mientras contemplaba la foto de su hija Nicole Saray, de 8 años, que alguien levantaba en la tribuna.

Nadie es profeta en su tierra y él no es la excepción. Antes de ser artista probó suerte en varios oficios en Bogotá. Trabajó en un taller de mecánica, un banco y una notaría, pero su carrera despegó en 2007 cuando un canal brasileño lo descubrió en YouTube y lo llevó a Río de Janeiro. Apenas regresó a Colombia, lo llamaron de otro canal carioca. Entonces renunció a su puesto y se entregó al baile. Participó en varios concursos, pero no le fue muy bien porque los organizadores le decían que no lo podían juzgar con la misma vara con la que medían a los otros competidores. Fue así como se decidió a realizar shows privados y creó su propia empresa, Alma Salsera.

Luego vinieron los viajes: Estados Unidos, Japón, Chile, Holanda, Italia, Nicaragua y Singapur. En 2011 terminó su bachillerato y a principios de este año se inscribió en el Sena, pero, como le dicen en Bogotá, "Argentina mata estudio". No es la primera vez que Showmatch presenta a un participante en situación de discapacidad en su concurso Bailando por un sueño y algunos han criticado a su productor Marcelo Tinelli por eso. Reinaldo cree que la cuestión es "cómo emparejar a una persona con deficiencias físicas con bailarines profesionales, sin que sea amarillista. Hay famosos que no saben bailar. Es decir, todos tenemos alguna limitación", insiste.

Reinaldo va a tener que adaptarse a varios ritmos. Ahora, por ejemplo, está preparando un reggaeton con la vedette argentina Valeria Archimó. El coreógrafo de la pareja, Gastón Tavagnutti, le dijo a esta revista que se han acoplado muy bien en la pista: "Al principio se notaba la diferencia, pero eso ya pasó a un segundo plano y no nos damos cuenta". A menos de una semana del estreno ya lo reconocen en la calle. Hace días, en un McDonald's repleto de gente, alguien lo identificó y se le acercaron tantos fanáticos que casi lo tumban al piso. "Mi vida ha cambiado 100 por ciento", dice el bailarín. Va a celebrar su cumpleaños número 38 en Buenos Aires y si decide hacerlo en una discoteca, de seguro todas van a pelearse por bailar con él.
 

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