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| 7/9/2011 12:00:00 AM

El rostro de la camarera

El misterio de la mujer que demandó a Dominique Strauss-Kahn por abuso sexual se está despejando. El mundo conoció por fin el rostro de la mucama que pasó de víctima a victimaria.

Poco a poco se ha ido conociendo la identidad de Nafissatou Diallo, la mucama que demandó al exdirector del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn por un supuesto ataque sexual. Y no solo por las revelaciones de las últimas semanas que la muestran como manipuladora y mitómana. La prensa del mundo ha ido develando el rostro de la guineana que hizo caer a uno de los hombres más poderosos del mundo.

Al comienzo del 'affaire DSK' circularon varias fotos falsas de la empleada del hotel Sofitel de Nueva York. Primero se creyó que la imagen del perfil de Facebook de la única mujer llamada así en Nueva York correspondía a la de la camarera. Luego, el diario La Provence de Marsella reprodujo la foto de un perfil falso de esa red social. La prensa africana también difundió la imagen de una joven atractiva, y algunos medios la confundieron con la escritora Nafissatou Niang Diallo.

Finalmente, la revista virtual de farándula Purepeople logró capturar a la verdadera Diallo saliendo de un automóvil el 15 de mayo, camino a la primera audiencia. Diez días más tarde, esa página publicó una imagen sin difuminar de la guineana que su hermano había mostrado a medios africanos. En su edición del 9 de junio, Paris Match publicó una foto de Diallo tomada en 1997, cuando tenía 19 años. Sin embargo, protegieron su rostro con una banda sobre los ojos. La revista se mostró menos tímida esta semana, pues difundió imágenes sin censura.

Parece que los medios ya no quisieran proteger su cara. De pronto Diallo pasó de ser una abnegada madre, trabajadora calificada, piadosa del islam, a casi una delincuente oscura. La prensa sensacionalista no tuvo reparo en acabar con la reputación que le quedaba. El New York Post tituló: "La camarera como una puta", lo que provocó que el abogado de Diallo demandara al periódico. Para Paris Match dejó de ser la modesta inmigrante que vivía en el Bronx, fugitiva de su país por la represión del régimen de Guinea, y fue tildada de "manipuladora maquiavélica".

Para los fiscales es claro que Diallo no puede ofrecer un testimonio verídico, dadas las revelaciones de la semana pasada, que permitieron liberar a Strauss-Kahn. La mujer mintió para conseguir asilo en Estados Unidos en 2004 al exagerar la historia que la llevó a salir de Guinea. También había afirmado que ese famoso 14 de mayo esperó en el pasillo del piso hasta que Strauss-Kahn saliera, cuando en realidad habría ido a limpiar una habitación vecina y luego habría regresado a la del francés. Además, mantuvo una conversación con un hombre, detenido en una prisión de Arizona por posesión de droga, en la que habló de los beneficios económicos que podría recibir de Strauss-Kahn. Y en una cuenta a su nombre figuran consignaciones por 100.000 dólares, algo imposible para su modesto salario de camarera.

A pesar de que nada de eso permite afirmar si Strauss-Kahn es inocente, parece que mediáticamente estuviera redimido y la camarera, condenada. La revista contestataria Marianne, por ejemplo, critica que los medios empezaran a mostrar el rostro de la mujer "como si hubiera pasado de víctima a manipuladora a quien se le puede mostrar la cara".

Pero sobre Dominique Strauss-Kahn también hay nuevos datos. The New York Times reveló que dos empleadas del hotel declararon que el político las invitó a su suite la noche anterior y que ese mismo día subió a un ascensor con una mujer que no trabajaba en el hotel, que fue identificada pero quien se negó a responder a los investigadores.

Mientras se sabe cómo esta información puede afectar el proceso, Strauss-Kahn sigue moviéndose. La semana pasada se reunió con los fiscales. Aunque no revelaron el contenido, se cree que están tratando de desestimar el caso y que se declare culpable de un delito menor para no ir a la cárcel. La próxima audiencia será el 18 de julio.

La defensa también se prepara para contrarrestar a la periodista Tristane Banon, de 32 años, quien demandó a DSK porque supuestamente intentó violarla en 2003. Dice que lo decidió porque estaba cansada de que la tildaran de mentirosa. Los abogados de él aseguran que es una historia fantasiosa y que demandarán a Banon.

Las imágenes hacen pensar que los papeles se intercambiaron. Sin embargo, una cosa es la condena mediática y otra, la real. Y por ahora, Strauss-Kahn no puede cantar victoria.
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