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| 5/5/2012 12:00:00 AM

El ‘Rubygate’

Silvio Berlusconi ya no puede negar que le pagaba a menores de edad a cambio de sexo. Unas grabaciones, que confirman su relación con la bailarina erótica Ruby Rompecorazones, lo tienen en jaque.

Silvio Berlusconi sigue siendo la comidilla de la prensa en el mundo, incluso seis meses después de abandonar el poder. No le bastó con haber dejado a su país sumido en la peor crisis de su historia reciente. Aún hoy, desprestigiado y con 75 años, protagoniza titulares gracias a su procacidad sin límites y su legendaria actitud de donjuán. La diferencia es que ahora los italianos han podido escuchar de voz de los protagonistas las conversaciones telefónicas que demuestran que el exprimer ministro sabía que la bailarina marroquí Ruby Rompecorazones, una de sus invitadas a sus famosos 'bunga bunga', tenía apenas 17 años. Las grabaciones, publicadas por el diario La Repubblica, aparecen en medio del juicio que adelanta una corte de Milán para determinar si el político la indujo a la prostitución. El caso se reanudará el 7 de mayo y desde ya se anticipan más revelaciones.

Por lo pronto, la cinta que los fiscales consideran la prueba reina del escándalo data del 26 de octubre de 2010. "Esto es un lío. He salido en todos los periódicos. El titular es: Menor con Berlusconi. Sale el nombre. Todo. Él me ha llamado y me ha dicho que intente pasar por loca", le cuenta Ruby a una amiga, que la interrumpe y le dice que no debería preocuparse, pues dentro de tres días cumplirá 18 años. "Eso no importa -le responde Ruby-. Cuando se es menor, se es menor. Y yo era menor cuando iba a su mansión. Por eso él está muy nervioso…". En la tarde, la joven vuelve a hablar del tema, esta vez con su padre. "Estoy con el abogado intentando encontrar una solución. Silvio le pidió a él que me dijera: 'Le pagaré el precio que quiera. Lo importante es que cierre la boca, que lo niegue todo, que me deje fuera de todas estas cuestiones. Que diga que yo jamás he visto a una muchacha de 17 años, que jamás ha venido a mi casa'".

Dos días más tarde, le da detalles a otra amiga de cómo eran los encuentros. "Ayer Silvio llamó a decirme: 'Te doy el dinero que quieras. Te cubro de oro, pero lo importante es que escondas todo, que no le digas nada a nadie'". Cuando su interlocutora le pregunta qué es lo que teme que salga a la luz, Ruby le explica: "Que voy a su casa, que somos amigos desde hace un año. Solo que la gente enseguida piensa mal, piensa que si una chica guapa va a su mansión y cada semana recibe 47.000 euros es porque habrá sexo, pero no es así. Él está verdaderamente loco por mí". Al menos, así quedó en evidencia hace dos años cuando el propio Berlusconi llamó a una comisaría de Policía en Milán para evitar que arrestaran a la joven, acusada de robarle 3.000 euros a su compañera de cuarto. En ese entonces, convenció a los agentes de que la dejaran en libertad porque, según él, se trataba de la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak.

Sin embargo, ese argumento solo era parte de una estrategia de Il Cavaliere para proteger a su amante favorita. Ruby, cuyo verdadero nombre es Karima el Mahroug, en realidad es hija de una familia marroquí que emigró a Sicilia. Cuando cumplió 14 años huyó de su hogar en busca de oportunidades en el modelaje y a los 16 conoció a Berlusconi por intermedio de sus compinches: Emilio Fede, veterano presentador de televisión; Lele Mora, agente del mundo del espectáculo, y Nicole Minetti, exbailarina convertida en consejera regional. Todos ellos hoy están involucrados en el 'Rubygate', como se refieren los medios europeos al escándalo, por haber actuado como los reclutadores de velinas para las noches del 'bunga bunga' en la villa de Arcore, a las afueras de Milán. Según le contó Ruby a los fiscales, siempre la recogía una limusina escoltada y entre los regalos que el jefe del gobierno solía darle a cambio de sexo se encuentran desde vestidos de Valentino y cristales de Swarovski hasta apartamentos en su complejo Milano Due y collares de oro marcados con la leyenda: "Menos mal tenemos a Silvio".

Otra de las grabaciones interceptadas demuestra que el político estaba dispuesto a hacer lo que fuera con tal de ocultar los pormenores de sus fiestas. Así se lo insinúa Ruby a su exnovio: "Estoy preocupada. Silvio me llama a cada momento. Me dice: 'Siempre estaré cerca de ti, te daré todo lo que quieras'. Mi abogado le pidió 5 millones de euros para hacerme pasar por loca y él aceptó". Il Cavaliere se defiende y dice que su intención era ayudarla a ella y a las otras mujeres que frecuentaban su residencia a abandonar la prostitución: "Me siento responsable de ellas porque sus vidas se arruinaron por este proceso. Perdieron sus trabajos, sus parejas. Y su único error fue aceptar una invitación para ir a comer a casa del primer ministro".

A pesar de que las evidencias son incontrovertibles, Berlusconi siempre se ha hecho el de la vista gorda. Desde el principio ha dicho que Ruby le mintió sobre su edad y también ha insistido en que no es ningún delito organizar "cenas privadas". Hace poco, el testimonio de una modelo que asistió a una de esas reuniones dejó claro que estas parecían más bacanales que inocentes banquetes. Según ella, las invitadas hacían striptease vestidas de monjas, policías y hasta futbolistas, con uniformes del AC Milan (equipo del que Berlusconi es presidente) y máscaras de Ronaldinho. El 'premier', que apareció sorpresivamente a la salida del tribunal, recurrió una vez más a la vieja excusa: "Solo eran cenas elegantes en un ambiente alegre y desenfadado. Luego organizábamos espectáculos teatrales y concursos de burlesque con disfraces que (Muamar) Gadafi me había regalado", les dijo a los reporteros que esperaban ansiosos su declaración. Porque adonde Silvio llega siempre hay alguna perla: "Además, ya saben, las chicas son exhibicionistas por naturaleza".

El cinismo de Il Caimano, como también lo apoda la prensa italiana, ya no sorprende a nadie y su debilidad por las mujeres tampoco es una novedad. El episodio más famoso en su prontuario de aventuras ocurrió en 2009 cuando su esposa, la actriz Verónica Lario, le pidió el divorcio al enterarse de que Berlusconi había preferido ir a la fiesta de Noemí Letizia, una jovencita que cumplía 18 años y se daba la licencia de llamarlo "papi", que al cumpleaños de sus hijos. Entonces, anunció públicamente que no podía seguir casada con un "hombre que acostumbra visitar menores". Después de una larga batalla legal, solo la semana pasada Verónica llegó a un acuerdo con su exmarido, que accedió a dejarle su villa de Macherio y a desembolsarle 3 millones de euros mensuales.

El 'premier' tiene experiencia en los tribunales, pues durante las últimas dos décadas ha enfrentado más de 100 juicios en su contra. Por eso, para muchos las pruebas recientes no dejan dudas sobre su culpabilidad, "no hay charco turbio en el que no haya chapoteado el líder del Pueblo de la Libertad (PDL)", recuerda el corresponsal en Roma del diario El País de Madrid. Desde que incursionó en la arena pública, Berlusconi ha probado ser un experto para burlar a la Justicia con decretos hechos a su medida y su enorme chequera. "Su respuesta siempre es la misma: negar, mentir, distorsionar, culpar a los otros y hacerse la víctima", le dijo a SEMANA Alexander Stille, autor de The Sack of Rome y experto en política italiana. El eterno show mediático en el que se ha transformado su vida promete continuar por lo menos hasta el próximo año, cuando se sepa si quedará impedido para ejercer cargos públicos y será condenado a 15 años de prisión.
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