Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/27/2012 12:00:00 AM

El sargento que baila ballet

Tras vivir los horrores de la guerra en Irak, el sargento de los ‘marines’ Roman Baca decidió retomar su pasión: el ‘ballet’. Hace poco se presentó en el prestigioso Lincoln Center.

Como la vida militar nunca le permitió al marine Roman Baca continuar con el ballet, disciplina que empezó a practicar en la adolescencia y a la que hubiera querido dedicarle su vida, guardó sus zapatillas con resignación. Cambió su sueño de bailar tiempo completo en una compañía de ballet por una carrera en las Fuerzas Armadas y dejó las tablas para empuñar una ametralladora en Oriente Medio.

Luego de los ataques del 11 de septiembre, Baca creyó que su partida a Afganistán era inminente, pero sus superiores esperaron hasta 2005 para encargarle la misión de atrapar insurgentes y proteger el campamento Fallujah en Irak. Él fue con gusto, honrado por servir a su país, pero siempre extrañó la música y el baile. Por eso, como dijo a SEMANA, “a veces hacía bocetos improvisados para tratar de conectarme con mi lado artístico”.

Las dificultades de sus meses en combate hicieron que su amor por las artes fuera cada vez más distante. Pero un día le contó a un camarada su verdadera pasión y los dos empezaron a planear una pieza sobre un soldado que debía separarse de su amante para ir a la guerra; era una obra casi autobiográfica. Pero en 2006 se acabó su tiempo en Fallujah, volvió a Estados Unidos y sus obligaciones le impidieron, una vez más, perseguir su vocación.

Al retirarse encontró un trabajo de oficina que le dio estabilidad financiera que, por lo menos, le permitía practicar. Pero hacerlo no era suficiente, pues él quería vivir por y para el ballet. Su esposa, también bailarina, notó preocupada la insatisfacción de Baca y en un momento le dijo: “Tú no estás bien. No eres la persona que conocí antes de la guerra. Déjame ayudarte”. Baca quería tener su troupe, pero debía pensar en cómo pagar los servicios y las cuotas de la casa que había comprado. Vacilante, le contó a su mujer lo que anhelaba y ella le dijo: “Hagámoslo”.

Con el aval de ella, Roman alquiló un estudio en 2007 y empezó Exit 12, su propia compañía de ballet. “Mi esposa me ha apoyado mucho. Hasta consiguió un segundo trabajo, pues a mí todavía me falta tiempo para recuperarme económicamente”, dijo a esta revista. Pero ahora eso es lo de menos. Desde que lanzó Exit 12 ha coreografiado tres piezas en varios festivales e incluso sus obras, siempre ligadas a la guerra y las devastadoras consecuencias del conflicto, llegaron hasta el Lincoln Center of Performing Arts de Nueva York.

A pesar de todos los inconvenientes que suponen empezar una compañía, sobre todo una de baile, Baca vive agradecido con su nueva vida. No solo desempolvó sus zapatillas, sino que también ayuda a otros veteranos que, como él, no lograron ajustarse a la vida civil luego de pertenecer a las Fuerzas Armadas: “Los reconectamos con su identidad y les damos una salida artística para que cuenten su historia y la vean materializada en la tarima”, dice el bailarín.

Luego de una presentación en Kentucky, una exmilitar conmovida se le acercó y le agradeció por haberle permitido llorar otra vez, lo que no hacía desde su misión en Bagdad. Baca dice que detalles como ese lo llenan de alegría, pues siente que tiene un propósito. Por ahora, tiene sus miras en continuar durante sus presentaciones de agosto: “Conectamos a los comunidades a través del baile, abrimos nuevas audiencias y ayudamos a la gente, ¿qué más puedo pedir?”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.