Lunes, 23 de enero de 2017

| 1997/08/18 00:00

EL SEGUNDO A BORDO

EL SEGUNDO A BORDO

El nuevo vicefiscal, Jaime Córdoba Triviño, encaja a la perfección en los ajustes que Alfonso Gómez Méndez quiere darle a la Fiscalía. quienes han seguido de cerca la trayectoria de Jaime Córdoba Triviño aseguran que es un hombre reservado y sin ningún afán de protagonismo al que, antes que especular, le gustahablar con resultados. Esa fama la empezó a cultivar a los 18 años, cuando inició su carrera en la rama judicial como escribiente de juzgado mientras estudiaba en la Universidad Nacional, donde se graduó como abogado penalista antes de viajar a España para continuar su especialización en la Universidad de Salamanca. Su preparación académica, unida a una maratónica carrera en la Procuraduría General de la Nación, a la cual llegó a estrenar la dirección de la oficina delegada para los derechos humanos, inaugurada por el entonces procurador Alfonso Gómez Méndez, lo han convertido en corto tiempo en uno de los penalistas mejor capacitados del país. Fue precisamente en la Procuraduría donde Gómez Méndez y Córdoba Triviño empezaron a estrechar unos lazos de amistad que habían nacido en los pasillos de la academia, pero que fueron creciendo una vez comprendieron que sus principios esenciales sobre el derecho eran los mismos. En estas circunstancias a nadie le causó sorpresa que el nuevo Fiscal haya encontrado en Jaime Córdoba su mano derecha en la vicefiscalía.El sucesor de Adolfo Salamanca encaja a la perfección en los ajustes que Gómez Méndez quiere darle a su despacho. Si el deseo del Fiscal es abolir la 'justicia espectáculo', como él mismo la llama, Córdoba es un enemigo de la locuacidad. Si una de las obsesiones de Gómez Méndez es garantizar el debido proceso, el nuevo vicefiscal no sólo es un experto en el tema sino que viene de ocupar durante cuatro años la dirección de la Defensoría del Pueblo, organismo desde el cual se encargó de denunciar los atropellos que han colocado a Colombia en los primeros lugares de la lista de violación de derechos humanos. Y si el nuevo Fiscal quería en la vicefiscalía a un hombre con experiencia administrativa para ayudar a sanear las deficiencias que aún subsisten en el funcionamiento interno de la entidad, en la Defensoría Córdoba alcanzó a reunir suficiente experiencia en el campo como para medírsele al reto. Aun cuando Córdoba es consciente de que una de las prioridades iniciales será la de consolidar el proceso 8.000 hasta llevarlo a su conclusión, sus objetivos también apuntan a otros frentes. El primero es declarar la lucha a la corrupción administrativa, el enriquecimiento ilícito y todo lo que tenga que ver con la mala utilización de los bienes públicos. El segundo, ayudar a devolverle la tranquilidad a los ciudadanos, aligerando y resolviendo los casos que tienen que ver con la delincuencia común. El tercero, luchar contra toda forma de violación de los derechos humanos. Y eso, como ya está demostrado, es un reto enorme.

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