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| 9/22/2003 12:00:00 AM

El 'show' del cachaco

'Yo, José Gabriel' cumple cinco años al aire. Esta es la historia del presentador más carismático que hoy tiene la televisión colombiana.

A la multitud parecia no importarle el calor de la tarde en Montería. Cientos de personas se amontonaban frente a la tarima donde minutos más tarde desfilarían las reinas de la Ganadería. Pero las candidatas no eran el centro de atención. Quien se robó el show fue José Gabriel Ortiz. A su llegada los espectadores lo abordaron con abrazos, besos y papeles para que les firmara autógrafos. "Quiubo Yojo", le decían los hombres, mientras las mujeres le gritaban "Cachaco lindo", "Papito". Esa tarde al más cachaco de los cachacos lo recibieron como a toda una estrella en tierra costeña.

Lo llamativo no es sólo que un cachaco sea tan bien recibido en todas las regiones de Colombia sino que haya logrado convertirse en el presentador más popular del país sin que su programa sea emitido en horario triple A, en el que hicieron su carrera personajes como Pacheco, Jorge Barón y Gloria Valencia de Castaño. Por el contrario Yo, José Gabriel, de RCN, se emite los viernes a las 11 de la noche, hora en que la mayoría de los colombianos o están de rumba o dormidos. Cinco años después del comienzo de la televisión privada es el único espacio que nació con ella y que sigue al aire y mantiene un buen rating. "Si yo tuviera la misma popularidad de José Gabriel sería presidente", ha expresado el senador Germán Vargas Lleras. Al mismo presentador le impresiona este fenómeno pero la explicación la encontró en un grupo de fanáticos costeños: "Tú eres un cachaco auténtico", fue la respuesta que le dieron. Tal vez por ello le han hecho propuestas para representar ese papel en telenovelas, pero él se ha negado: "Yo no actúo, lo mío es natural", explica.

Todo comenzó en un almuerzo en el que se reunieron los pesos pesados de la televisión. Fue entonces cuando Carlos Julio Ardila, encargado de montar el canal RCN, manifestó su deseo de hacer un talk show al estilo del de David Letterman. "Para tener éxito se necesita una cara nueva, un hombre maduro, con sentido del humor y con conocimiento político", afirmó e invitó a cada uno de los presentes a escribir el nombre de un posible candidato. En 18 de los 20 papeles estaba escrito el nombre de José Gabriel Ortiz.

Hasta ese momento José Gabriel era un personaje relativamente anónimo aunque famoso en las altas esferas de la sociedad bogotana por ser el alma de las fiestas gracias a su simpatía. Era un ingeniero industrial que siempre se había desempeñado en actividades empresariales y había regresado de Madrid, donde estuvo al frente de la oficina de Proexport. Lo más cerca que había estado de la televisión fue en la creación del Noticiero de las Siete. Nunca había estado frente a una cámara aunque años atrás Paulo Laserna le había pronosticado que eso era lo suyo.

De aquella reunión surgió la idea de hacer un programa piloto. "A todo el mundo le gustó y aunque a mí no me pareció una maravilla no me sentí haciendo el oso", asegura José Gabriel. El único entrenamiento que había recibido era sobre la lectura del telepronter pues Andrés Pastrana, su amigo y entonces presidente electo, le había enseñado con uno de sus discursos meses atrás. Y la fórmula dio resultado: 250 programas con casi 1.000 invitados lo demuestran.

Quien es el

¿Qué hay detrás del cachaco, coqueto del infaltable "churrito" y "bagrecito" que los colombianos ven cada semana? "Las revistas me catalogan como uno de los mejor vestidos y la gente jura que soy millonario, cuenta. Esas son pendejadas". Aunque es enfático en asegurar que ambas afirmaciones son falsas existe consenso sobre su buen gusto al vestir: camisas a la medida, corbata y foulard de seda y una apariencia impecable. En cuanto a la segunda, él lo niega: "Yo no soy rico ni lo he sido, siempre estoy sobregirado". Reconoce que le tocó la época de las vacas flacas de la televisión y por eso no descuida la comercializadora que tiene desde hace 20 años.

Ha sido buen deportista. Hoy, a sus 56 años, es un apasionado de la tecnología, de la fotografía, de la música clásica, practica tenis, golf y hasta hace poco la cacería. Si se trata de amigos no duda en decir que la mejor de todas es la periodista María Elvira Samper, su ex esposa y madre de su hijo mayor, Andrés, de 28 años. "No conozco mejor relación de separados que la nuestra".

Pero son Gabriel y María, los hijos de su segundo matrimonio con Diana van Meerbeke, quienes mejor lo definen. "Somos buenos amigos. El me presenta a las niñas, es alcahueta, siempre hace chistes cachacos, odia el sol, le encanta quitarles la comida a los otros y es muy nervioso. Si sólo pudiera comer una cosa en el mundo escogería la papa, cuenta Gabriel, de 15 años, y continúa: Da buenos consejos, me dice que no mezcle tragos".

Para María, de 14, "es sobreprotector y lo más fifí del mundo. Tiene la manía de quitarse los pellejos de la boca, odia las alturas y que lo asusten. Siempre ha tratado de hacer dieta pero nunca lo logra. Lo mejor es su nobleza". Ambos coinciden en que una de las cosas que más le gusta a su papá es "hacer reír a la gente". Y no se equivocan. El mismo José Gabriel concluye: "Me están pagando por hacer lo que siempre hice: echar cháchara".
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