Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/05/17 00:00

El terror de los casinos

Un grupo de estudiantes de MIT aprendió a ganar millones con el juego del Blackjack sin hacer trampa. Sus aventuras inspiraron la película '21'.

La película es protagonizada por el actor británico Jim Sturgess , quien interpreta al novato jugador Ben Campbell, y por Kevin Spacey como el malvado profesor Micky Rosa

Ganar en el juego de Blackjack, también conocido como "21", es cuestión de estrategia y de memoria. Eso lo descubrió en 1960 Edward Thorp, profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT), cuando se dio cuenta de que ese es el único juego de cartas en el cual se puede tener una ventaja sobre 'la casa'. A partir de la técnica llamada el conteo de cartas (card counting), el jugador puede descubrir en qué momento la baraja se vuelve favorable para él. Y fue precisamente gracias a ese descubrimiento que durante la década de los 90 el equipo de Blackjack de MIT logró hacer millonarias ganancias con el Blackjack en los más prestigiosos casinos de Las Vegas, el Caribe y Europa.

La técnica es legal, pues el jugador usa sólo la información que está disponible sobre la mesa, pero los casinos no suelen ser tolerantes ante las personas que lo usan para ganar. Por eso, el equipo de MIT se convirtió en todo un mito en el circuito de las apuestas, al punto de que su historia sirvió de inspiración para el libro Bringing down the house: The inside story of six MIT students who took Vegas for millions (Vencer a la casa: La historia de seis estudiantes de MIT que le quitaron millones a Las Vegas), escrito por Ben Mezrich en 2002. Esta obra se convirtió en best seller y luego fue la base para la película 21, protagonizada por Kevin Spacey, que será estrenada en Colombia el 6 de junio.

"Lo manejábamos estrictamente como un negocio", contó a SEMANA Michael Aponte, también conocido como MIT Mike, uno de los jugadores más importantes del equipo. "Logramos ganar hasta 500.000 dólares en un fin de semana, y en total, desde 1994 a 2000, que fue nuestra mejor época, hicimos como 10 millones".

Tenían entre 10 y 25 miembros que viajaban los fines de semana y en las vacaciones a clubes de apuestas con cientos de miles de dólares para jugar. "Teníamos que cargar el dinero pegado con velcro o con cinta debajo de la ropa, pues no era usual que jóvenes universitarios viajaran con esas sumas. Si nos descubrían, podían pensar que estábamos involucrados con narcotráfico y lavado de activos", recuerda Mike entre risas. La manera como trabajaba el equipo era perfectamente coordinada. Para evitar que los encargados de seguridad de los casinos los descubrieran, tenían una estricta división de funciones y sólo se comunicaban por medio de señales y palabras claves, pues dentro del club tenían que aparentar que no se conocían.

Cada uno tenía un rol y en varias ocasiones usaban disfraces, nombres e identificaciones falsas. Unos cuantos se paraban alrededor de las mesas, actuaban como simples espectadores y empezaban a contar la baraja. Otros se sentaban a apostar sumas bajas y constantes. En cuanto el conteo empezaba a ser favorable, es decir, habían salido varias cartas de menor valor, hacían una señal al 'Big Player' (gran jugador). Por medio de palabras clave le decían en cuánto iba la cuenta y este apostaba grandes cantidades de dinero. Casi siempre actuaba como un joven heredero millonario que simplemente tenía una noche de suerte. Apenas la baraja comenzaba a enfriarse de nuevo, el Big Player se iba a otra mesa que sus compañeros le indicaban.

Para poder ser miembro del equipo se necesitaba, además de buenas habilidades matemáticas, unos nervios de acero para evitar levantar sospechas de los repartidores de cartas. Además, era clave actuar normalmente y conversar con las demás personas en la mesa, para que no se notara que estaban pendientes de la baraja.

El grupo se había formado desde 1979 gracias a una clase electiva acerca de juegos de azar. Con el tiempo se fue convirtiendo en un equipo que hacía viajes de campo para experimentar lo que habían aprendido en MIT. Entre los 'Big Players' reclutados por Mike estaba Jeff Ma, quien años más tarde conoció al escritor Mezrich en una fiesta y le contó sus experiencias. "Yo siempre les digo a las personas que la historia del libro es aproximadamente un 75 por ciento cierta. Ben se tomó algunas libertades. Pero, en general, el espíritu es completamente acertado", dijo Ma al periódico de MIT The Tech. Él y otros antiguos miembros del equipo participaron como extras en la cinta.

Según otros miembros del equipo, escenas en bares de striptease, el casino ilegal de Chinatown en el que supuestamente entrenaban y la paliza que le propina un agente de seguridad al protagonista, fueron creados por el escritor. Pero, aun así, más de uno fue llevado a los cuartos traseros de los clubes de apuestas y cuestionado por los administradores. A la mayoría le prohibieron el ingreso a varios de estos establecimientos y por eso tuvieron que dejar de apostar. Su fama los precedía y sus fotos ya estaban colgadas en todos los cuartos de vigilancia. MIT Mike asegura que todo siempre fue muy civilizado y jamás hubo golpes, pero sí fue escoltado varias veces a la puerta de los clubes, en donde le ordenaban que no fuera a volver y le quitaban sus fichas.

Para varios de ellos las millonarias ganancias, que eran repartidas equitativamente entre todos los miembros de MIT Blackjack Team, fueron la base a partir de la cual construyeron sus empresas. Mike Aponte y su socio Dave Irvine fundaron hace varios años el Blackjack Institute, en donde enseñan las técnicas para contar cartas. Además, el canal HBO ya está produciendo una serie basada en sus aventuras universitarias. "Desde cuando estaba en MIT dedicaba todo mi tiempo y mi esfuerzo al Blackjack, y aún ahora es mi profesión. Fue lo mejor que me quedó de mis estudios", aseguró Mike a esta publicación. Él y su amigo Dave van a tener mucho trabajo durante los próximos meses, ya que gracias a la película, les llegó una gran oleada de discípulos que quieren aprender a contar, para así convertirse en la nueva amenaza de los casinos.

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