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| 7/5/2012 12:00:00 AM

El trágico final de dos estrellas legendarias del porno

Sylvia Kristel, de Emmanuelle, y Linda Lovelace, de Garganta Profunda, tienen dos cosas en común: son un mito entre los conocedores del cine rojo y terminaron en la quiebra, postradas en una cama.

La actriz Sylvia Kristel que se hizo famosa por su papel en uno de los mayores clásicos del cine erótico, Emmanuelle, está en cuidados intensivos tras sufrir un accidente cerebro-vascular. Su agonía recuerda el final de otra de las leyendas del porno, Linda Lovelace, quien alcanzó la fama con la película Garganta Profunda.

Kristel, de 59 años, recibía tratamiento contra el cáncer de garganta desde hace más de 10 años y hace unos meses enfrenta un tumor en el hígado. "No sabemos qué le depara el futuro. Estamos muy preocupados", dijo su agente Enriqueta Hoogenboezem.

Toda la generación que fantaseó con aquella jovencita de 17 años, que tenía aventuras eróticas en Asia, mostró en las redes sociales su preocupación por el estado de salud de Kristel. Y no es para menos, pues es considerada uno de los mitos eróticos de los setenta.

Se hizo famosa con la película Emmanuelle, inspirada en la novela homónima de Marayat Bibidh Andriane, que se estrenó en 1974 y fue tan exitosa que se proyectó en un cine de los Campos Elíseos en París durante 13 años. Esta cinta del director francés Just Jaeckin rompió con el tabú del sexo en la pantalla grande y puso de moda el erotismo.

Después, Kristel protagonizó secuelas como Emmanuelle 2, Goodbye Emmanuelle y Emmanuelle 4. Pero en medio del brillo en los cines, su vida era sombría, plagada de adicciones a la cocaína y el alcohol. Según contó la actriz en su biografía publicada en 2006, Nue (Desnuda), su búsqueda de la figura paterna la llevó a mantener relaciones abusivas con hombres mayores.

"He cometido errores, me he casado con la persona inadecuada, pero, al final, he encontrado la felicidad en mi trabajo. La mayoría de la gente piensa que los actores vivimos en el lado luminoso de la vida, pero no es así", escribió.

Su drogadicción la llevó a tomar malas decisiones y le vendió su porcentaje de participación a su agente por 150.000 dólares. Un pésimo negocio teniendo en cuenta que Emmanuelle en total recaudó cien millones de dólares. Kristel volvió a aparecer en otras películas pero nunca igualó este éxito y hace seis años dirigió el cortometraje de animación Topor y yo.

Sin embargo, nunca pudo huir de la sombra de Emanuelle, así como le sucedió a la protagonista de Garganta Profunda, Linda Lovelace, quien parece tener una vida paralela.

Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, Lovelace se convirtió en el símbolo de una revolución sexual al poner de moda a la pornografía "chic". Lo que en un principio fue un filme de bajo presupuesto grabado en seis días en moteles discretos de Miami, se convirtió en la película más rentable de toda la historia con un total recaudado de 600 millones de dólares. La cinta no dejó de exhibirse en cine por 20 años y todavía se sigue comercializando en DVD y en la web.

El éxito de Garganta Profunda solo se explica por la curiosidad que se desató cuando el gobierno del presidente Richard Nixon se propuso censurarla. Las filas de las salas donde se proyectaba comenzaron a crecer y ya no solo se veían hombres maduros escondidos detrás de sus gabardinas, sino que desfilaban personajes como Jackie Kennedy, Frank Sinatra, Jack Nicholson y Truman Capote.

Hasta antes de Garganta Profunda la pornografía se había limitado a los teatros de mala muerte en los suburbios de la ciudad. Sin embargo, este filme irrumpió en los cines convencionales y Linda se convirtió en la mujer del momento por sus habilidades orales.

"No creo que otra película porno captara el interés del público como ésta. Tal vez fue el atractivo sexual de la actriz o lo revolucionario de la idea de una mujer que tenía el clítoris en la garganta y se convertía en una experta para practicar el sexo oral", le explicó a Semana.com la sexóloga Isadora Alman.

Sin duda este argumento es más explicito que el de Emmanuelle, por lo que Lovelace puede ser considerada la primera estrella XXX. Sin embargo, según dice, tampoco recibió ni un centavo de las ganancias de su gran éxito en taquilla y constantemente fue maltratada por Charles 'Chuck' Traynor, un productor de cine rojo que más tarde se convirtió en su esposo y proxeneta.

Después de Garganta Profunda, Linda hizo dos películas porno que resultaron un fiasco, probó suerte en la comedia y finalmente se negó a continuar "vendiendo su cuerpo ante las cámaras".

En 1980 Lovelace publicó su autobiografía Ordeal (Prueba de muerte) en la que contaba que su marido la había obligado a prostituirse y la golpeaba. "Cada vez que alguien ve la película, está mirando como soy violada. Siempre había una pistola apuntándome", dijo.

Lovelace se convirtió en una feminista radical y se dedicó a dictar conferencias en contra de la pornografía. Renunció a la fama, se casó de nuevo, tuvo dos hijos y trató de tener una vida normal, pero nunca pudo dejar de lado su pasado como estrella porno.

En 2002 perdió la vida en un aparatoso accidente de tráfico que la dejó en coma postrada en una cama durante 19 días. Un final igual de trágico al que se le augura a la estrella de Emmanuelle.
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