Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/01/09 00:00

El verdadero 'Rain Man'

Murió el niño sabio y autista que inspiró la película que ganó cuatro premios Oscar, protagonizada por Dustin Hoffman.

Peek pasaba los días en la biblioteca pública de Salt Lake City, donde ayudaba a los visitantes a contestar las preguntas que no encontraban en los libros

Kim Peek nunca había mirado a los ojos a una persona diferente a un familiar o amigo cercano. Acostumbraba encerrarse en el armario de su cuarto cada vez que llegaba un extraño. Pero desde que conoció a Dustin Hoffman, el actor que se inspiró en él para su personaje en la película Rain Man, perdió la timidez y, en un resultado casi milagroso, se convirtió en un hombre extrovertido.

Ese genio que podía recitar la Biblia entera, pero que era incapaz de lavarse los dientes, murió hace algunos días de un ataque cardíaco. Por eso su historia vuelve a inspirar a miles de personas. "Hoffman me dijo: tienes que mostrarle al mundo a este niño de 37 años", cuenta Fran Peek, su padre. Y hasta el día de su muerte, el pasado 19 de diciembre a los 58 años, el sabio Kim recorrió Estados Unidos dictando conferencias sobre la importancia de respetar las diferencias entre las personas y respondiendo preguntas 'imposibles' sobre geografía, historia de la Iglesia, deportes, música clásica, códigos postales y cualquier otro de los 15 temas en los que era un experto inigualable.

"Era el monte Everest de la memoria", dijo a SEMANA Darold Treffert, el siquiatra amigo de los Peek que asesoró a los realizadores de Rain Man hace más de 20 años. "No fue ni será superado, dudo que haya jamás otra persona con una memoria tan monumental".

Los médicos que trataron a Kim desde que nació recomendaron a sus padres, cuando tenía apenas nueve meses, internarlo en un centro especial para retrasados mentales. El pequeño supuestamente nunca aprendería a hablar ni a caminar, y sería una carga demasiado pesada para esa pareja mormona de clase media de Salt Lake City, Utah.

Pero al contrario de lo que afirmaron los especialistas, Kim tenía características propias de un superdotado. Aunque en efecto sólo pudo caminar con dificultad a los 4 años y subir escaleras a los 14, aprendió a leer sin que nadie le enseñara y antes de los 6 ya recitaba de memoria el Nuevo y el Antiguo testamento, además de todas las obras de Shakespeare.

Lo que los doctores no sabían entonces era que Peek sufría de una condición muy cercana al autismo, llamada savant syndrome (síndrome del sabio), por la cual, según explica Treffert, una persona con un desorden mental desarrolla habilidades extraordinarias en campos como las artes o las matemáticas, además de una memoria prodigiosa. "Supuestamente no pasaría de los 14 y mírenme, tengo 54 y soy una celebridad", dijo Peek en una entrevista hace cuatro años.

Kim, el más aventajado de los savant, podía retener el 98 por ciento de todo lo que leía, veía y escuchaba, mientras que una persona corriente retiene alrededor del 45 por ciento. Por eso, y porque podía leer una página en 10 segundos, durante su vida memorizó más de 9.000 libros. Su capacidad era tal que cuando murió la Nasa estudiaba su cerebro para descubrir cómo alguien podía tener esas habilidades.

Michele Widera, directora de asuntos con la comunidad de la Biblioteca Pública de Salt Lake City, donde Peek pasaba días enteros leyendo, contó a SEMANA que terminaba hasta ocho libros diarios, pues mientras su ojo derecho leía la página derecha su ojo izquierdo leía la izquierda. "Además de libros de música, de matemáticas y biografías, memorizó nuestra colección de directorios. Podía dar información sobre teléfonos y nomenclaturas en cualquier ciudad de Estados Unidos", afirmó Widera. "Era el visitante favorito de la biblioteca, siempre fue un placer verlo".

Kim pasó, sin embargo, los primeros 37 años de su vida aislado de la sociedad. Su condición hacía que no pudiera bañarse, vestirse ni peinarse solo, por lo que sus padres se dedicaron casi exclusivamente a cuidarlo. "Estar con él es un trabajo de 30 horas al día, 10 días a la semana", solía decir su papá, que quedó a su cargo cuando se divorció de su esposa en 1981.

A los 7 años, después de pasar unos meses en un colegio al que no se adaptó, Kim empezó a tomar clases con un tutor privado, y a los 14 ya había completado todos los temas. Aunque pasó sobrado los exámenes, las autoridades locales se negaron a otorgarle el título. Sólo después de Rain Man, cuando se convirtió en ciudadano ilustre, recibió el diploma de bachiller.

Su vida cambió radicalmente en 1984, el día que coincidió con el guionista Barry Morrow en la Asociación de Discapacitados de Texas. "Desde que lo conocí quedé estupefacto, no me lo pude sacar de la cabeza. Es el lado oscuro de la luna, un hombre enamorado del conocimiento". Fue entonces cuando Morrow empezó a escribir Rain Man, que se convertiría en la laureada película dirigida por Barry Levinson .

El filme cuenta la historia de un joven (Tom Cruise) que descubre que su difunto padre le dejó tres millones de dólares a Raymond (Dustin Hoffman), su hermano genio y autista a quien no recuerda. Aunque el filme, que recibió cuatro premios Oscar en 1988, no habla específicamente de la vida de Peek, el actor se entrevistó con él varias veces para adoptar su forma de moverse y de relacionarse con los demás.

Hoffman ganó el Oscar a mejor actor y se lo dedicó al savant que lo inspiró. Morrow, quien se llevó el premio de la Academia por mejor guión original, fue más allá y le regaló la estatuilla para que la mostrara como un ejemplo de superación personal. Fue entonces cuando Peek empezó a dictar conferencias y a mostrar sus destrezas por todo el país.

Al principio su mamá se opuso con el argumento de que lo iban a ridiculizar, pero su papá la convenció de que lo dejara hacer la prueba ante 500 estudiantes de un colegio. Y le fue tan bien que le pusieron el apodo de 'Kim-puter' después de responder un centenar de preguntas.

El verdadero 'Rain Man' fue visto por decenas de miles de personas en colegios, universidades, empresas y cárceles, y recaudó más de siete millones de dólares, una cifra que lo hubiera podido convertir en millonario. Pero él nunca quiso ser rico, por eso donó cada centavo a obras benéficas. Alguna vez incluso dijo sentirse ofendido por la escena de la película en la que Raymond estafa un casino mediante la técnica de contar cartas. Aunque Peek podía hacer lo mismo que el personaje, le parecía poco ético.

Con el paso de los años y de las conferencias, 'Kim-puter' no sólo desarrolló sus habilidades sociales, también su capacidad de conectar entre sí los millones de datos que almacenaba en la cabeza. "Cuando lo conocí era su memoria masiva lo más impresionante", cuenta el doctor Treffert. "Con el tiempo, pasó de ser un banco de datos gigante a desarrollar la habilidad para relacionarlos como Google. ¡Era un Google viviente!". Podía decirle a una persona quién había sido su vecino una década atrás con sólo saber su dirección.

Sin embargo sus familiares, los doctores que lo trataron y sus amigos de la biblioteca coinciden en que el legado más grande de Peek, más que su cerebro privilegiado, es su capacidad de lucha. Elliot Sherr, neuróloga de la Universidad de California que hizo parte del equipo de la Nasa que estudiaba su cerebro, dijo a SEMANA que "el mensaje más importante que nos deja es que todo el mundo debería esforzarse para vivir con todo su potencial sin desalentarse por el pesimismo de los demás".

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