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| 4/5/1999 12:00:00 AM

ENTRE ROSAS Y ESPINAS

Los protagonistas de la película 'La vendedora de rosas' no han logrado salir de la drogadicción y <BR>la delincuencia.

todas las noches Leidy Tabares se para al frente del teatro Junín de Medellín a vender flores.
Su diminuta figura llama inmediatamente la atención y los desprevenidos compradores que logran
reconocerla no pueden dejar de mirarla con asombro. Y no es para menos. Después del éxito de La
vendedora de rosas, la popular cinta de Víctor Gaviria, nadie se imaginaría que la vida de su
protagonista sigue siendo tan trágica como la que se ve en la pantalla.
Rodeada de ramos de rosas, como si se tratara de una estrella de cine, Leidy deambula por las calles de la
capital antioqueña contándole a sus amigas Marta, Diana y Mylader la emoción que sintió al viajar por
primera vez en avión. Así transcurren las horas para estas cuatro jóvenes que, aturdidas de tanto inhalar
sacol, recorren los deprimidos sectores de Niquitao y Barrio Triste, zonas en las que el simple hecho de
sobrevivir ya es ganancia.
Pero sus vidas no siempre fueron así. Un buen día un director de cine llegó a sacarlas del hoyo en que vivían
y les mostró que más allá de la miseria existía un mundo en el que podían ser felices.
Durante más de dos años Leidy y los demás miembros del reparto vivieron en una casa, subvencionada por
los productores, en donde recibieron alimentación y atención especializada de sicólogos y trabajadores
sociales. Con la ayuda de estos asesores los muchachos recuperaron la confianza en sí mismos y
descubrieron que debajo de sus ropas raídas y sus caras sucias se escondían personas con mucho talento.
Sin embargo este rol paternalista tuvo efectos secundarios y lo que comenzó como una colaboración
desinteresada se transformó en un arma de doble filo. Deslumbrados por el repentino éxito de la
película los inexpertos actores creyeron tocar el cielo con las manos y, haciendo caso omiso a las
advertencias, se dejaron arrastrar por el vertiginoso caudal de la fama. Revestidos de una nueva fuerza
interior los adolescentes se lanzaron a conquistar el mundo creyendo, inocentemente, que La vendedora
de rosas les abriría eternamente las puertas del triunfo.

Sin futuro
"Yo creía que esta película me iba a llevar lejos, que iba a seguir actuando en otras producciones, pero todo el
mundo se olvidó de nosotros", asegura Giovanni, el temible 'Zarco', que actualmente se encuentra pagando
escondederos a peso luego de que una banda de expendedores de droga lo sentenciara a muerte. Bajo
esta macabra forma de ajusticiamiento han ido cayendo varios de los actores, comenzando por Mónica
Rodríguez, la niña que inspiró la película, que fue asesinada en misteriosas circunstancias antes de que
comenzara el rodaje. El siguiente en la lista fue Elkin, el novio de Leidy en la cinta, que fue apuñalado en una
riña callejera. El único que ha fallecido por causas naturales es el pequeño Alex, uno de los niños que
permanecía drogado, quien murió víctima de un cáncer intestinal.
Ninguno de los sobrevivientes sabe quién será el próximo en caer y ante la expectativa lo único que les
queda es hacerse los de la vista gorda y regresar a las calles a rebuscarse lo del arriendo y la alimentación.La
venta de rosas sigue siendo la principal fuente de sustento de las niñas, especialmente para Marta, quien
hace unos meses se estrenó como madre. Si bien es cierto que la vida de cada una de ellas es lo
suficientemente dramática como para hacer otra película, tal vez el caso de Mylader es el que más escozor
causa. Con tan sólo 14 años la joven ha decidido abandonar su casa para irse a vivir con su novio a una
residencia de travestis.
Los muchachos, por su parte, continúan robando y consumiendo droga no sin antes aclarar que lo hacen por
física necesidad. "En el barrio los pelados creen que uno se volvió millonario por la película y eso no es
cierto. No hacen más que pedir plata y uno sin un berraco peso", señala Lalo, un actor secundario.Como era
de esperarse, las ganancias de la cinta se han convertido en la manzana de la discordia. Mientras unos se
sienten agradecidos por haber participado en la filmación otros, como Diana, se sienten defraudados: "La
vendedora' ha recibido muchos premios y a nosotros no nos han reconocido nada. Todo lo que nos ofrecen es
estudio cuando lo que más necesitamos es trabajar".

La otra cara de la moneda
Erwin Goggel, productor de la cinta, se defiende de las acusaciones y alega que los actores recibieron
sueldos que oscilaban entre los 800.000 y los 3.000.000 de pesos. El dinero se les canceló en cuotas
semanales y cada uno firmó el contrato aceptando las disposiciones. Según Goggel, los 10 millones de pesos
que obtuvieron por la premier en Cannes fueron repartidos entre las figuras más destacadas de la película en
sumas de 300.000 y 150.000 pesos. El resto de los aportes extranjeros no se han hecho efectivos hasta
ahora : "La vendedora' no me ha dejado plata. Sólo hemos tenido 600.000 espectadores en el país y la deuda
con los inversionistas asciende a más de 1.000 millones de pesos".
La ayuda del gobierno _que se comprometió a resocializar a los jóvenes_ se encuentra en manos del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y de la Alcaldía de Medellín, que en las próximas semanas
firmarán un acuerdo para la puesta en marcha de un club juvenil. Allí se les prestará atención sicológica y
recreativa no sólo a los actores sino a los demás niños de la calle que viven en situaciones similares.En lo que
se refiere a la parte artística, los muchachos han recibido el apoyo del Teatro Popular de Medellín y de la
Academia Efraín Arce Aragón, que les ofrecieron becas para estudiar actuación. Sin embargo, hasta el
momento ninguno se ha presentado a las clases ni ha solicitado ayuda directa. "Las niñas dijeron que su
sueño más grande era convertirse en actrices pero todavía no se han aparecido por acá. Como son
producto del cine ya tienen un interés creado y lo que quieren es saltar directamente a la televisión y no
formarse en las tablas", sostiene Gustavo Muñoz, coordinador académico de la escuela Arce Aragón.
La actitud desinteresada de los niños contrasta con la opinión del actor Ramiro Meneses, protagonista de
Rodrigo D, la anterior producción de Gaviria, quien asegura que para triunfar en la pantalla chica no es
suficiente haber participado en una película: "Cuando yo llegué a Bogotá nadie sabía que yo había trabajado en
Rodrigo D. Uno debe actuar no por el reconocimiento económico y social sino porque es lo que a uno
realmente le gusta y para eso es necesario conocer el oficio".
Pero la historia de Meneses no es la misma de Leidy y sus amigos, quienes no están acostumbrados a los
horarios ni a las órdenes y no soportan que una persona ajena a su mundo les diga lo que tienen que hacer.
"Estos niños son bastante conflictivos e indisciplinados. Para trabajar con ellos es necesario ganarse su
confianza y respeto", agrega Papá Giovanni, un líder comunal que debió limar las asperezas entre los
actores y el equipo de producción.
Ante una situación como esta, en la que todas las partes involucradas se echan la culpa entre sí, es poco lo
que se puede hacer en favor de estos niños que, mientras tanto, siguen recorriendo las avenidas de
Medellín con la miseria a cuestas pero con la ilusión intacta, esperando el día en que otro director de cine
vuelva a llamar a sus puertas.

La suerte de la vendedora
Sin lugar a dudas la que más se ha beneficiado con la película es Leidy Tabares. Su imagen de niña
desprotegida no sólo le valió el premio como mejor actriz en el pasado festival de cine de Viña del Mar sino
que conmovió a cientos de personas que, sin pensarlo dos veces, se unieron a la campaña solidaria
adelantada por Yamid Amat para comprarle una casa.
Sin embargo no todo ha sido color de rosa. La joven todavía no entiende que debe asumir los gastos del hogar
y alega que no tiene cómo pagar los servicios ni los impuestos, pues lo poco que gana es para ayudar a la
manutención de su madre y sus tres hermanitos.
Hasta el momento Leidy ha declinado las propuestas para estudiar teatro en Medellín ya que considera
que su futuro está en la televisión. Este sueño podría hacerse realidad en los próximos meses debido a que
Rubén di Pietro le ha ofrecido una beca para estudiar en su academia y la revista Cromos se ha
comprometido a mantenerla durante su estadía en Bogotá.
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