Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/20/2013 12:00:00 AM

“Uribe pensó que le estaba diciendo hipócrita”

El presentador de CNN Ismael Cala habló de su difícil entrevista con Álvaro Uribe y cómo se tragó la sangre para no responderle a Evo Morales.

El presentador cubano Ismael Cala, quien tiene un programa de entrevistas en horario estelar en el canal CNN en español, estuvo en Bogotá presentando su libro 'El poder de escuchar', Semana.com habló con él.

Semana.com:
Usted siempre ha dicho que al momento de entrevistar es más importante escuchar que hablar, ¿qué pasa cuando el entrevistado es de pocas palabras?

Ismael Cala: Es muy difícil porque la comunicación es un proceso de dos o más personas y es difícil si el entrevistado no se suelta. Ahí hay que jugarle un poquito al tema de la psicología, suavizando la entrevista cuando el personaje está tenso, hablándole de temas que le apasionen y para eso es muy importante conocer con quién estás hablando.

Luego de esto la conversación fluye, sin darse cuenta él se arrastró, bajó sus defensas y está abierto a la conversación que es lo más difícil. Generalmente a mí me toca desarmar a un invitado en 30 o 40 segundos.

Semana.com: Y en el caso contrario, cuando un entrevistado habla demasiado…

I.C.: Ahí hay dos técnicas. Decir que por la cantidad de temas que se quieren tratar es necesario que abrevie la respuesta y a veces cuando no paran de hablar, en la primera pausa que hagan trato de involucrarme y plantear la pregunta, de manera que no suene como una interrupción, porque no hay nada más feo que estarle pisando las frases al entrevistado. Hay que hacerlo con mucha sutileza.

Semana.com: Sus entrevistados a veces terminan “confesándose” con usted, pero, ¿cómo hacer para que la conversación llegue a lo que el público quiere saber pero el entrevistado tal vez no quiere contar?

I.C.: Es con una confianza que se gana y el gran reto es ganarla con un desconocido en tan poco tiempo y con cámaras de televisión delante de él. Esa magia no me ocurre siempre, lo confieso. Yo trato de propiciarla pero es una química especial entre dos personas, sobre todo cuando estamos hablando de cosas que ellos no quisieran hablar, tal vez porque son temas muy delicados de su vida privada, asuntos legales o cosas del pasado que ya no quieren revivir.

Pero cuando la persona siente que desaparecieron las cámaras y los micrófonos, ya todo ocurre y se concentra en ti y en la conversación.

Semana.com: Usted ha dicho que una de las entrevistas más difíciles que ha tenido ha sido con el expresidente colombiano Álvaro Uribe

I.C.: La segunda, porque tuve dos. Fue en un momento de tensión porque estaba el tema de investigaciones a personajes de su gobierno, eso lo irritaba porque decía que era una trampa y una persecución política. Luego estuvo el tema de si se sentía traicionado por su exministro Juan Manuel Santos, después le saqué el tema de las relaciones con Venezuela. Eran tópicos muy conflictivos.

Lo peor vino cuando le comenté que el presidente Santos me dijo que había mucha hipocresía en la política y le pregunté qué pensaba de eso. Él se ofendió porque pensó que le estaba diciendo hipócrita; yo estoy diciendo lo que me dijo el presidente Santos, le respondí, ahí se exaltó aún más y me dijo: yo no soy como él, no me compare. Fue una entrevista muy tensa.

Semana.com: Usted tuvo la oportunidad de conversar también con Juan Manuel Santos, ¿qué percepción tuvo de él luego de escuchar a Uribe?

I.C.: Parsimonia total, un hombre que según he leído, desde pequeño fue entrenado para llegar a la presidencia y fue entrenado para tener un dominio de los medios de comunicación, lo cual demostró en esa entrevista que le hice en la Cumbre de las Américas. Me fui muy complacido porque me convenció con sus respuestas. ¿Fueron verdad, fueron mentira? No lo sé, pero el sentimiento que tuve al escucharlo y verlo fue: le creo.

Semana.com: La comunión con el entrevistado es muy importante para usted, pero entonces ¿qué fue lo que pasó cuando entrevistó a Evo Morales?

I.C.: Precisamente eso, no hubo comunión. Nada, ni comunión ni catequesis (risas). Sin embargo, aprendí a autocontrolar mis emociones, que es la mejor inteligencia que un ser humano puede tratar de lograr. Sabía que la entrevista iba a ser difícil porque ya había un resentimiento, una queja pública por mi pronunciamiento de la cancelación de la entrevista. Me limité a escuchar porque cuando dos veces quise acotar algo, me mandaba a callar.

La entrevista no fue nunca la que me hubiese gustado tener. Él usó esos minutos de programa para hacer lo que quiso porque hasta dijo que yo me escapé de Cuba para irme al imperio, pero uno solo se escapa de prisiones. Me pareció raro que una persona de izquierda admitiera que entonces de Cuba había que escaparse, fue la única acotación que hice. El brillo y el protagonismo debe ser para el entrevistado, no para mí.

Semana.com: Alguien me dijo que le gustaba su programa porque así llevara al personaje más desconocido, continuaba viéndolo porque la conversación era entretenida

I.C.:  Para mí ese es el mejor elogio que un televidente puede darme. El gran reto de un programa como este es que no importe si conoces o no conoces al entrevistado, sino que sepas que como espectador puedes sacar algo importante de esa entrevista.

Imagínate que todos los personajes que yo llevara siempre fueran tan mundiales como Uribe, Ricky Martin, Jennifer López para que pudieran interesarle a un colombiano, un panameño o un argentino. El reto es universalizar el personaje y la historia, de manera que la gente se quede pegada al televisor aún sin saber quién es el entrevistado.

Semana.com: Así como hay quienes lo aman, existen los que lo odian y eso le pasa a todo personaje público, ¿cómo lidia usted con la fama?

I.C.: En algunos momentos los comentarios negativos me afectan, no tengo piel de cocodrilo, a pesar de estar expuesto a los medios desde hace muchos años. Pero me toca bloquear y bloquear, porque no se puede controlar lo que los otros dicen de ti, solo lo que tú haces de tu vida.

En algunos días leo un solo tuit negativo y me afecta. Entonces mi equipo me dice: Cala, has leído uno negativo y 1.000 positivos ¿y te afectas por el negativo?

Con lo de Evo algunos medios bolivianos titularon: “Ismael Cala dice que le dieron ganas de vomitar al conversar con Evo”, eso fue un engendro de prensa irresponsable que unieron dos respuestas de dos preguntas diferentes para crear un único titular. No estoy de acuerdo con ese tipo de periodismo.

Semana.com: Ahora que vuelve a tocar el tema de Evo, él dijo que su programa se editaba a conveniencia suya para manipular las respuestas

I.C.: Mi programa no se edita. Él dijo que yo quería editarle la entrevista. Falso, siempre se graba en vivo y en directo, para que tanto el entrevistado como yo nos vayamos tranquilos de que no se desvirtuó ni una palabra fuera del contexto en el cual fue dicha. Esa es la ética periodística que me hace dormir tranquilo. Me pasa que ya me tengo que tragar la sangre y lo triste es que mucha gente lee esos titulares malintencionados y los cree.

Semana.com: Inevitable no preguntarle cuál de sus entrevistas lo ha marcado

I.C.: Maickel Melamed es un venezolano de 36 años que corre maratones alrededor de todo el mundo e iba a morir a los 7 días de nacido porque el cordón umbilical le ahorcó el cuello, pero sobrevivió y no caminó sino hasta las cuatro años. Él tiene una de las mentes más brillantes que he conocido.

Hoy es un héroe en Venezuela y cuando fue a 'Cala' no lo conocían. Es una de esas historias de un total desconocido que la gente se quedó viendo la hora completa. Hoy ya tiene un libro publicado y está escribiendo otro, es un motivador y conferencista internacional. Me hace muy feliz haber sido uno de los primeros en visibilizar esa historia.

Semana.com: Una entrevista que hubiera querido hacer y no pudo

I.C.: Oprah Winfrey. Todavía no se ha hecho pero estoy seguro que se realizará en mi carrera. Es el personaje al que más admiro y con el que podría sentirme más intimidado porque la he convertido en un paradigma, en un ejemplo a seguir. Me inspiré en ella para encontrar mi propia misión.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.