Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1995/04/10 00:00

FEAS ATRACTIVAS

Tener un 'no sé qué' es a veces más importante que poseer una belleza tradicional.

FEAS ATRACTIVAS

MUCHAS MUjeres las envidian. Quizás no posean la belleza de las modelos ni las medidas de las actrices de cine, pero han logrado algo que toda mujer desea: ser admiradas. Puede que sus rasgos no sean perfectos pero tienen un 'no sé qué' que atrae a los hombres. Además tienen éxito. Se han destacado en su campo. Han conseguido lo que querían y gozan de un encanto que hace que a donde lleguen se roben todas las miradas.
Tal vez su belleza no es perfecta o sean abiertamente feas, pero ahí radica su magia. Todas podrían pagarse una cirugía plástica si lo quisieran. Su secreto está en una sola cosa: son originales. Es cuestión de estilo. Se sienten seguras de lo que son y de lo que hacen..Y eso atrae a los hombres y despierta la envidia de las mujeres.
Bette Davis no tuvo la belleza de las divas del cine de su época, pero a pesar de sus ojos de perro triste pasó a la historia como un ideal femenino. Wallis Simpson era fea y dos veces divorciada cuando un rey abdicó por su amor; a esta mujer, que se convirtió en la duquesa de Windsor, cuando se le dijo que era demasiado flaca respondió: "Una mujer nunca es demasiado rica ni demasiado flaca". La actriz británica Glenda Jackson, quien a los 56 años abandonó su carrera para dedicarse a la política, no tuvo las curvas de Claudia Cardinale ni los ojos de Liz Taylor pero su paso por el cine dejó más huella.
Pocas mujeres con un rostro como el de Paloma Picasso tendrían el coraje de anunciar su propia línea de cosméticos; sin embargo la hija del pintor es quien los publicita, así como su perfume y las joyas de Tiffany que ella diseña. "Tienes que saber quién eres y luego sacar el máximo partido de lo que tienes", dijo en una ocasión esta mujer que ostenta un extraño halo de sofisticación en un mundo saturado de lugares comunes.
Si algo tienen en común estas mujeres es que siempre han sabido para dónde van. Ese es el fuerte del carisma. Barbra Streisand no sólo ha cautivado a un público con su arte, sino que con su fisonomía judía ha atraído a su vida más hombres que muchas vampiresas del celuloide. Porque si algo sobresale en ella más allá de su estupenda voz es su descomunal nariz. Pero a pesar de ser una de las artistas mejor pagadas del mundo del espectáculo, nunca se le ha cruzado por la mente que el secreto del triunfo esté en pagarse un cirujano plástico. Lo mismo sucede con Liza Minelli, aparte de su voz lo que más atrae de ella es la fuerza que irradia y el coraje que le imprime a su vida y a su trabajo. Su expresividad ha tenido más impacto en el publico que los voluptuosos cuerpos de muchas estrellas del espectáculo.
Lo que ellas han demostrado es que la seguridad parece ser un ingrediente importante en el sexappeal. Anjelica Huston, cuyo rostro parece copiado de Cruella Deville, ha logrado que los mejores fotógrafos del planeta se disputen una sesión con ella. De la misma forma, a pesar de la profusión de rubias despampanantes que hay en Hollywood, no existe director de cine que no sueñe con tener a la actriz Glenn Close en una de sus producciones. Y si de feas con gana se trata, Whoopi Goldberg ha logrado sentimental y profesionalmente hacer palidecer de envidia en varias ocasiones a muchas bellezas. Todo el mundo se extrañó cuando el apuesto actor Ted Danson abandonó a su hermosa mujer para correr detrás de la comediante de color, confirmando aquello de que "la suerte de la fea, la bonita la desea". Pero si hay una mujer que ostente el récord Guiness de la feúra, esa es la actriz española Rossy de Palma, cuyo rostro parece diseñado por Picasso. Rossy no sólo es la actriz favorita de Almodóvar y una de las mejor pagadas de España, sino que constantemente recibe propuestas para trabajar en modelaje y publicidad. Ella define así el secreto de su éxito: "Tienes que gustarte a ti misma para venderte".
La verdad es que a todas estas mujeres les sobra en autenticidad, estilo e independencia lo que la naturaleza les negó en belleza. Y eso les ha imprimido un halo de misterio y sensualidad que las hace inolvidables.


ASENETH VELASQUEZ: FEA, FELIZ Y FAMOSA

MUY POCAS mujeres en Colombia aceptarían aparecer en un artículo sobre feas. Aseneth Velásquez, sin embargo, tiene la personalidad para morirse de la risa con eso. Precisamente eso es lo que la ha convertido en una mujer fuera de serie y en uno de los personajes centrales de la vida social en Bogotá y, en algunas temporadas, también de Cartagena.
"Desde que era adolescente me sentía una mujer fuera de serie. Con esta nariz era apenas lógico. Y aunque lo que menos me preocupaba era tener éxito con los muchachos, la verdad es que en algunos momentos me iba mejor que a mis amigas bonitas. No soy bonita, pero eso nunca me ha hecho sentir insegura. Ni siquiera me lo he planteado. Jamás he pensado en hacerme una cirugía plástica. Y si bien no tengo el cuerpo de la Venus de Milo, eso tampoco me desvela".
Sea como sea Aseneth Velásquez es, generalmente, el centro de atención en cualquier sitio donde esté y es considerada como una de las mujeres con más admiradores entre ambos sexos. "He descubierto que las bonitas han sufrido más que yo en la vida. Ellas cuando envejecen lo hacen con una gran tristeza por lo que pierden. Yo en cambio siempre me he sentido bien". Y la verdad Aseneth pocas veces en la vida ha estado sola.

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