Martes, 24 de enero de 2017

| 1991/04/15 00:00

Fin de una institución

Con la muerte de Doña Ana del Corral directora del Gimnasio Femenino durante más de 40 años termina no sólo una vida sino toda una era.

Fin de una institución

Desde que asumió su papel como directora del Gimnasio Femenino, en Bogotá, a comienzos de los 40, se levantaba todos los días a las cinco de la mañana, leía todos los periódicos y llegaba al colegio a la siete en punto al volante de un discreto automóvil que conducía a toda velocidad, sentada sobre varios cojines que contrarrestaban su pequeña estatura. Una vez en el colegio, ponía en marcha el ritual diario de sus convicciones que varios centenares de caras infantiles atendían expectantes.
Entendía la disciplina en todas sus formas: en las filas geométricamente perfectas de antes de entrar en clase, en el absoluto silencio de las mismas, en la pulcritud de la apariencia personal y en el orden y el método en los estudios. Una memoria privilegiada le permitía saludar por su nombre y apellido no sólo a cada una de las 1.500 alumnas, sino a todos los padres de familia. Siempre que tenía que subir a un segundo o tercer piso, aun en edad avanzada, elegía las escaleras antes que el ascensor, mantenía siempre abierta la puerta de su oficina para que entrara el que quisiera y, cuando llegó la edad con sus cenizas, asumió la vanidad con un tiñe violeta en el pelo que la hacía reír cuando las pequeñas alumnas le decían que se parecía a un

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