Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2010/06/27 00:00

Fin de la soltería

Fin de la soltería

El príncipe Alberto II de Mónaco, uno de los solteros más famosos del mundo, anunció esta semana que se casará con la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, su novia desde hace cinco años. La noticia tiene feliz al principado pues se creía que Alberto, de 52 años, nunca pondría fin a su soltería, incluso el Parlamento monegasco había cambiado la Constitución para que uno de los hijos de sus hermanas ocupara el trono en caso de que el Príncipe no tuviera un heredero legítimo. De hecho, había circulado el rumor de que Alberto era homosexual por su resistencia al matrimonio. Pero esto quedó desmentido hace cuatro años, cuando reconoció dos hijos de relaciones furtivas, uno de ellos con una azafata. Aunque Alberto y Charlene se conocieron en 2001, durante una competencia deportiva en la que participó Wittstock en Mónaco, la relación se consolidó cuatro años después, cuando él ocupó el trono dejado por su padre, el príncipe Rainiero. Desde entonces la ex nadadora olímpica lo ha acompañado en todos los eventos oficiales, ha ejercido las labores propias de una primera dama y hasta se ha mudado al palacio de los Grimaldi. Si bien el comunicado oficial no precisa la fecha de la ceremonia, de acuerdo con el protocolo las parejas reales deben esperar al menos seis meses entre el compromiso y el día de la boda.

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