Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/11/11 00:00

Final caótico

Las sospechas eran ciertas. Después de múltiples rumores que hablaban de la separación de Britney Spears y Kevin Federline, la semana pasada la cantante solicitó el divorcio tras argumentar "diferencias irreconciliables".

Las sospechas eran ciertas. Después de múltiples rumores que hablaban de la separación de Britney Spears y Kevin Federline, la semana pasada la cantante solicitó el divorcio tras argumentar "diferencias irreconciliables". Su futuro ex esposo actuó con rapidez y ante un juzgado de Los Ángeles hizo oficial su intención de quedarse con la custodia exclusiva de los hijos de la pareja, Sean Preston, de un año, y Jayden James, de 2 meses. Por si fuera poco, está pidiendo tener derecho a una pensión. El bailarín, que recientemente debutó con poco éxito como cantante de rap, advirtió que sólo desea proteger a los niños. Quizá se base en el hecho de que Britney ha sido tildada por la prensa de madre incompetente, porque una vez protagonizó un escándalo por llevar a su primogénito en su regazo mientras conducía. O porque ha llevado una vida alocada, al punto que fue capaz de casarse fugazmente por primera vez en Las Vegas, en medio de una borrachera, con un amigo de infancia. Pero la cantante tiene también muchas pruebas del mal comportamiento de Federline. La más contundente es que hace más de dos años él abandonó a su novia, la actriz Shar Jackson, cuando ésta estaba esperando su segundo hijo, por irse con Britney. Los medios no han dejado de insinuar que el hombre es un vividor y que detrás de su petición de custodia está su interés por quedarse con una tajada de la fortuna de la princesa del pop. Pero tal vez no sea fácil, pues cuando se casaron en 2004, firmaron un acuerdo prenupcial.

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