Sábado, 21 de enero de 2017

| 1995/05/08 00:00

FLORECE UNA ACTRIZ

Una sensual joven de 17 años cautiva por estos días a los televidentes colombianos con sus papeles en "Maria Bonita" y "La otra mitad del sol".

FLORECE UNA ACTRIZ

BASTARON CINCO MESES PARA QUE UNA jovencita, de apenas 17 años, conquistara a los televidentes con su primera actuación. Eso fue lo que logró Flora Martínez al combinar la picardía, la ingenuidad y la sensualidad en la telenovela Mambo. Una fórmula de éxito que en diciembre del año pasado le permitió obtener el premio Simón Bolívar en la categoría de actriz revelación. Ese fue el comienzo de una meteórica carrera que hoy la ha situado en el privilegiado grupo de las mejores actrices en el pais.
Flora nació en Canadá. Allí se crió y estudió hasta quinto de bachillerato. Pero hace dos años y medio su padre, un catedrático colombiano, la trajo a vivir a Bogotá. El le inculcó el amor por el teatro. La matriculó en la escuela de Edgardo Román, un curtido actor que desde hace varios años descubre talentos. Y fue allí, en los fríos salones de clase de actuación, donde la encontró Víctor Mallarino, quien le ofreció el papel de una colegiala de pueblo en la novela Mambo. Los cinco meses que duró esta fracasada telenovela bastaron para que Flora se diera a conocer. De hecho la joven actriz fue la única sobreviviente del naufragio de ese proyecto. Unos meses después fue llamada por Cenpro Televisión para coprotagonizar el seriado La otra mitad del sol, donde hace el papel de Isabel, una adolescente estudiante de antropología, que enloquece a su profesor casado, quien a su vez es sometido a un tratamiento siquiátrico con técnicas en desuso por medio del cual comienza a descubrir sus vidas pasadas. La estudiante interpretada por Flora representa todo el lado sensual de la historia, con sus minifaldas, sus blusas breves y su personalidad, entre inocente y traviesa.
El trabajo actoral de Flora tipifica a la nueva generación que prefiere la explosiva frescura de gestos y frases a la voz impostada y la mirada calculada de los artistas de la vieja escuela. Pero detrás de toda su espontaneidad hay en Flora Martínez muchas horas de trabajo y más profesionalismo del que se podría esperar de una menor a quien la Constitución todavía no le permite votar.
Estos primeros pero seguros pasos le han permitido a Flora abrir una puerta tras otra. Es así como además de su papel en La otra mitad del sol, ya se codea con figuras internacionales como Fernando Allende y Adela Noriega en la telenovela María Bonita. Pero la vida de los actores es tan difícil que por muy bien y muy pronto que se empiece todo esto no deja de ser más que el principio. El gran desafío para Flora Martínez será mantenerse, en un país en el que a diferencia de lo que sucedía en el pasado, se viene dando una cierta bonanza de actores. Como quien dice, esta joven y prematura estrella de la pantalla chica tiene que demostrarle al público de ahora en adelante que su actual éxito es más que simple suerte de principiante.

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