Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1995/03/27 00:00

HAGASE LA LUZ

Un chocoano tendrá en sus manos el destino de la electrificación en Colombia.

HAGASE LA LUZ

ASI COMO ES CURIOSO QUE UN PAIS MEditerráneo como Bolivia tenga ministerio de la Armada, también puede parecer extraño que el hombre que ahora va a regir los destinos de la electrificación en Colombia haya nacido en Andagoya, Chocó, un lugar en donde, hasta hace poco tiempo, casi nadie había visto alumbrar un simple bombillo de 60 vatios.
Si a esta circunstancia se le suma el hecho de que Luis Gilberto Murillo Urrutia es el primer profesional de color que llega a uno de los cargos más importantes del país, puede parecer más raro aún, sobre todo porque no fue llamado a ese puesto por el color de su raza, o por haber nacido en Andagoya, y ni siquiera por tener padrinos políticos, que a veces son fundamentales para ocupar puestos como ese. Simple y llanamente llegó por méritos.
Y es que a pesar de sus escasos 29 años este chocoano, casado con una joven ingeniera rusa -Barno Kadznibaeva-, tiene una hoja de vida que muchos funcionarios verían con envidia: ingeniero de minas en el Instituto de Prospección Tecnológica de Moscú, maestro en ciencias de ingeniería y técnico en planeación industrial. Sin contar su participación en numerosas investigaciones y proyectos en Ucrania y otros países de Europa del este, y hasta su conocimiento del mismo idioma ruso, del cual llegó a ser profesor durante su permanencia en la antigua Unión Soviética.
Aunque para la mayoría de colombianos Murillo Urrutia es un hombre desconocido, en el medio es respetado por sus conocimientos en el sector eléctrico y la explotación minera. No por nada Murillo se siente congratulado porque tendrá ahora la oportunidad de poner en práctica todo lo que sabe.
"Nunca se le había entregado a un negro el manejo de un puesto tan importante para Colombia -dice- y por eso mismo debemos sentirnos felices todos los negros del país".
A partir de este miércoles, cuando se posesione en el ICEL, este chocoano tendrá que enfrentarse, con mano fuerte y decidido carácter, a aportar soluciones para poner fin al caos en que están sumidas las electrificadoras colombianas.
De él depende ahora llevar a feliz término varios proyectos energéticos en el Chocó y otras regiones deprimidas. Se las verá con la construcción de la Central Hidroeléctrica de Mutatá y las microcentrales de Acandí y Juradó. No será una tarea fácil, pero Murillo está decidido a lograrlo.-

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.