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| 3/21/1994 12:00:00 AM

HARRISON FORD: AHORA TRAS ESCOBAR

El taquillero actor está filmando en México una película de la Paramount sobre Pablo Escobar.

HARRISON Ford se pasea por una calle, a todas luces, bogotana. Un disparo de misil destruye una caravana de carros en la que viaja el director del FBI y el embajador de Estados Unidos. El, un detective del gobierno estadounidense, anda tras los pasos de un mafioso llamado Pedro Escobito... La acción tiene lugar en un set de grabación ubicado en Veracruz (México), pero no queda duda de que la trama ha sido extraída de la violenta y reciente historia colombiana.
El Indiana Jones de Spielberg, el carpintero de Coppola, el fugitivo del fin del milenio, el actor más taquillero de hoy, Harrison Ford, regresa a la acción interpretando al jefe de un grupo de detectives del gobierno estadounidense que tiene la misión de eliminar al jefe de la mafia y destruir al cartel de la droga. Pero mientras avanza en su investigación, el detective se deja seducir por el poder que vislumbra tras el negocio del narcotráfico.
Con esta línea argumental, la Paramount le encomedó al director australiano Phillip Noyce la lealización y dirección de Clear and present Danger, una producción millonaria, en la que trabaja un equipo de 1.000 personas, y con la que esperan barrer en taquilla a finales de este año. La producción ejecutiva está a cargo de Mace Neufeld, uno de los más exitosos en películas de acción y espionaje en Hollywood. Con la coordinación de la mexicana Ana Roth, el rodaje previsto para seis meses -entre Washington, Nueva York y México- está a punto de terminar, con sólo dos días de retraso sobre la fecha prevista.
Pero Donald Stewart, el experto en guiones sensacionalistas, aún tiene la difícil misión de terminar a tiempo el libreto pues no ha encontrado un final satisfactorio que saque a Harrison del enredo en el que él mismo lo ha metido: en medio de la mafia colombiana y cubana, que quiere apoderarse del control internacional del negocio de la droga y, para lograrlo, se convierte en informante de la DEA.
Dadas las características, esta puede ser considerada la primera superproducción de la Paramount inspirada en la vida de los capos colombianos, quienes, por obra y gracia de los libretistas de Hollywwod, están encarnados en un solo personaje: Pedro Escobito. El mafioso es interpretado por Manuel Obando, un actor latino radicado en Estados Unidos. La esposa de Escobito es la actriz mexicana Blanca Guerra.
Si bien la mayor parte de la trama corre por cuenta de la imaginación de los libretistas, el tono lo marca el indudable origen colombiano de los malos y la ubicación geográfica de casi toda la acción, que en gran medida ocurre en las bien reproducidas calles de Bogotá y Medellín. El tratamiento del tema no pretende ser ejemplarizante para ninguna de las partes. En un pasaje de la película, el Pentágono abandona a sus hombres en manos del enemigo, antes que permitirles volver y ser interrogados por el Congreso sobre sus actos de barbarie en la eliminación de los mafiosos y sus familias.
Al parecer, los productores se asustaron con su propia historia. Temerosos del riesgo que correría el equipo técnico en Colombia, y por consejo de las compañías de seguros -Completion Bonds-, decidieron realizar la filmación en México. No es la primera vez que esto sucede. La mayoría de las Colombias del cine hollywoodense se han filmado en Veracruz. Con una minuciosidad asombrosa un grupo de escenógrafos ingleses ha reproducido una calle bogotana con avisos de Colombiana, venta de arepas, caseta de dulces amarillo y rojo, y afiches contra el alcalde Jaime Castro. Para perfeccionar el ambiente se ha contratado a Robert Grasmere, quien empezó su carrera en Colombia y es el encargado de falsear con un graficador digital todos los escalofriantes sucesos de las calles colombianas para incrustarlas en la posproducción.
Aunque aún no se ha revelado el costo total de la producción, se habla de una inversión millonaria. Basta saber que sólo en el vestuario se invirtió un millón de dólares (vestuario que hubo que comprar de nuevo porque lo saquearon de las bodegas del aeropuerto en México), que en la escena de una emboscada callejera se destruyeron 15 camionetas cabinadas último modelo y que con lo que se gasta en un día de rodaje se hace una película mexicana promedio. De lo que no hay duda es que el narcotráfico empieza a convertirce en una mina para los libretistas de Hollywoods y con un excelentc equipo y esta historia la Paramount va tras la gran taquilla de diciembre. Solo entonces se sabrá qué tan interesante resulta la historia de los narcotraficantes colombianos para el espectador internacional y cómo reaccionará el público nacional ante un drama reciente que ahora, se convierte en tema del cine de acción y con una nueva fórmula de entretención de masas.
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