Jueves, 29 de septiembre de 2016

| 2016/09/23 00:56

“Por qué perdoné la infidelidad de Bill”: Hillary Clinton

Un periodista acaba de revelar la respuesta a una de las preguntas que todo el mundo esperaba. Qué hizo la entonces primera dama cuando se enteró de la infidelidad de su marido y por qué se quedó en el matrimonio.

La candidata demócrata Hillary Clinton junto a su esposo Bill Clinton. Foto: AFP

A escasos días del esperado debate televisivo entre Hillary Clinton y Donald Trump, el próximo 26 de septiembre, el periodista británico Nigel Farndale, quien entrevistó a los dos candidatos por separado hace algunos años y en contextos más relajados que una campaña electoral, decidió recordar cual fue su experiencia con ambos personajes y qué respondieron ante sus sagaces preguntas. Lo más sustancioso del artículo que escribió para el periódico The Times son las confesiones de Hillary cuando decidió interrogarla sobre su muy pública crisis matrimonial con el entonces presidente Bill Clinton, quien tuvo un affaire con Mónica Lewinsky.

Hillary le contó en 2003 a Farndale que cuando supo que Bill la había engañado con Mónica quedó tan sorprendida que entró en un estado de shock que le impedía respirar, y acto seguido reaccionó con un llanto frenético y gritándole a su esposo. El periodista británico, con su manera desenfadada de preguntar, cuestionó la sorpresa de Hillary ante la confesión de su marido, pues este ya había admitido otro affaire extramatrimonial con Gennifer Flowers para entonces.

“Bueno, había muchas razones por las que le había creído a mi marido, incluyendo las experiencias que había tenido personalmente desde que estaba en la Casa Blanca. Había habido tantas acusaciones en mi contra, que eran totalmente falsas, y sin embargo allí estaban en las primeras páginas de los periódicos. Así que para enero de 1998 [cuando su marido le mintió acerca de Lewinsky] yo estaba acostumbrada a que lanzaran estas historias escandalosas contra cualquiera de nosotros, o contra ambos. Cuando me dijo que no era verdad sólo pensé que era parte de una serie continua de esfuerzos de Ken Starr [el investigador del caso] para intentar poner fin a su presidencia”, le contestó la hoy candidata demócrata.

Hillary también le aseguró que en esa época evitaba leer periódicos y ver noticieros para esquivar información que pudiera afectar aún más su matrimonio: “No vi el cubrimiento de la televisión, porque hacerlo me habría debilitado mucho”.

Farndale no parece haberle creído mucho a Clinton, pues durante toda la entrevista que le hizo en ese entonces cuestionó su desconocimiento acerca de la relación de su esposo con Lewinsky, cuando ha habido declaraciones de personas cercanas a la pareja que aseguran que los abogados estaban al tanto de los escapes amorosos del entonces presidente, y habían informado a Hillary.

“La noche antes de que Bill me lo dijo, uno de mis abogados [Robert Barnett], que también es mi amigo, dijo: ‘¿Y si te enteras de que es algo más?’ Y yo solo dije que no lo creería. No lo creo. Porque no podía imaginar que Bill no se hubiera alineado conmigo. Por eso estaba en shock”, insistió la señora Clinton.

¿Había perdonado a su esposo? La ex primera dama le aseguró que sí. “Lo he hecho, lo he hecho. No fue fácil y no pretendo ser ningún tipo de ejemplo de perdón. Fue un proceso muy largo para mí. . . Tomo muy en serio el matrimonio, al igual que mi marido. Recomiendo encarecidamente el perdón”.

Farndale volvió al ataque al preguntarle si ella se culpaba a sí misma de las infidelidades de su marido, pregunta que se negó a contestar aduciendo que un matrimonio es de dos personas, y por lo tanto es un trabajo duro en donde hay que mirar los errores del otro pero también hacer una autoevaluación consciente de uno mismo. Ante la pregunta de si ella había sido infiel, Hillary contestó con un enfático y escueto “No”, que repitió con las cejas levantadas.

El entrevistador británico asegura que a diferencia Clinton, Trump es más desparpajado, menos serio, y más gracioso y encantador en general, aunque añade que jamás había conocido a un ser más convencido y megalómano.

“Su nombre está en todo: sus edificios, sus aviones, e incluso, según la leyenda, su cama. Lo gracioso es que le queda bien. Lo hace con un encanto extraño, casi caricaturesco”, escribió en The Times. Aunque la vida marital de Trump también ha sido material valioso para periódicos y tabloides, con tres matrimonios y dos multimillonarios y escandalosos divorcios, no duda que él sea capaz de poner el tema de las infidelidades de Bill y el perdón de Hillary sobre la mesa durante el esperado enfrentamiento televisivo.

“Entonces, ¿quién va a ganar este debate en horario estelar, que se espera sea el evento político más visto en la historia de la televisión? No tengo ni idea, aunque Trump, a pesar de su aparente desorden de déficit de atención, es un intérprete natural en la televisión, mientras que Clinton, a pesar de todos sus dones retóricos, siempre da la impresión de ser falsa”.

Farandale cree que el debate lo ganará quien logre la mayor credibilidad, y no parece muy dispuesto a apostar por Hillary Clinton, quien le aseguró en aquel entonces que no tenía intención alguna de postularse a la Casa Blanca.

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