Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/10/30 00:00

Hogar, dulce hogar

Tienen piscinas, canchas de golf y tenis, gimnasio, 'spa', teatro y muchas habitaciones con vista al mar. No son hoteles de lujo sino las mansiones de las celebridades. Estas son las 10 más costosas.

Hogar, dulce hogar

Cuando llega el momento de darse gusto la mayoría de los famosos no escatima en gastos y menos si se trata de sus casas. Pero como los caprichos cuestan, son muchos los millones de dólares que deben desembolsillar para hacer realidad sus más disparatados sueños. Además, gracias a la valorización de la finca raíz en Estados Unidos, sus mansiones han alcanzado precios astronómicos. Entre las más costosas está la propiedad de 11 millones de dólares de Jennifer López en Miami Beach. Mide más de 1.000 metros cuadrados, tiene vista al mar, un muelle, 11 chimeneas y ocho habitaciones para compartir con su nuevo esposo Marc Anthony.

Más impresionante es la casa del siglo XVIII de 25 habitaciones de George Clooney, el soltero más cotizado de Hollywood. El actor pasa gran parte del año en su Villa Oleandra, frente al lago Como, muy cerca de Milán, donde comienzan los Alpes italianos. Está avaluada en 19 millones y medio de dólares y lo más impresionante es su inmenso teatro. Pero no supera la mansión de Kelsey Grammer, protagonista de la serie Frasier. Situada en el cañón de Malibú, cerca de Los Ángeles, la propiedad de 22 millones de dólares no sólo tiene seis habitaciones principales, gimnasio, spa con sauna y bañera de hidromasajes sino una casa de huéspedes con piscina.

Tres millones de dólares más cuesta la mansión de Rod Stewart en Beverly Hills, con más de 2.000 metros cuadrados. Debido a sus dimensiones, él y su novia tienen intercomunicadores en toda la casa para localizarse. Tiene 11 habitaciones, 14 baños, una escalera adornada con estatuas de dioses griegos y un cuarto exclusivo para su tren de juguete.

Las casas de Donald Trump, Barbra Streisand y Sylvester Stallone tienen un valor de 30 millones de dólares y cada una se destaca por sus respectivas excentricidades. La del magnate, que colinda con el mar y el lago Worth en Palm Beach, tiene una extensión de 7.000 metros cuadrados, playa privada y 128 habitaciones. La de la actriz, por su parte, tiene dos casas de huéspedes y la del actor sobresale por una estatua de bronce de Rocky y un domo con la réplica del fresco de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.

La casa del comediante Jerry Seinfeld en East Hampton, Nueva York, tiene un costo de 50 millones de dólares. Aparte de sus dos piscinas, una sala de juegos y una cancha de béisbol tiene un parqueadero exclusivo para su colección de 22 Porsches. Su valor es igual al de la mansión de más de 2.000 metros cuadrados que Oprah Winfrey tiene en California. Su mayor atractivo es un teatro de la más alta tecnología.

Pero el premio a la suntuosidad se lo lleva la mansión de Aaron Spelling, el reconocido productor de series como Dinastía y Clase de Beverly Hills. Sus 123 habitaciones, que a diario son cuidadosamente arregladas por 60 empleados; su pista de bolos, sus canchas de tenis, la heladería, la sala de cine y el museo de muñecas de su esposa Candy justifican por qué su valor es de 100 millones de dólares.

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