Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1980/12/11 00:00

Ilona llega con la música

Una bogotana que se ganaba la vida cantando en los buses suena ahora en las emisoras del país.

A sus 23 años Ilona ya ha recorrido un largo camino en la música. Ella tiene claro que lo único que quiere hacer en la vida es cantar.

A los 23 años pocas personas tienen tan claro su futuro. "Siempre he tenido la convicción de que la música es lo único que quiero hacer en la vida", dice casi sin pensarlo Ilona, una joven bogotana que empezó su carrera musical en los buses urbanos y ahora se prepara para grabar su primer disco.

Por estos días su voz suena en varias emisoras, pues Ilona fue elegida entre varias cantantes latinoamericanas para acompañar al grupo británico Blue, uno de los más exitosos de ese país, en su debut en el mercado hispano. La canción One love es apenas una muestra del enorme talento de esta cantante y compositora para quien el camino no ha sido nada fácil.

Proviene de una familia humilde en la que el dinero nunca ha sobrado, así que cuando terminó el colegio a los 17 años Ilona se las tuvo que arreglar para darle gusto a su pasión por la música y al mismo tiempo aportar dinero para su casa. "Decidí evolucionar y mirar a ver de qué manera cantaba y hacía música, pues sentí que me iba a morir si no lo hacía, tenía una necesidad enorme de expresarme", cuenta. Entonces vio que cantar en los buses era una buena manera de hacerlo.

Al día siguiente madrugó y se subió al primer bus que pasó. Al principio cantaba a capella, pues ni tenía guitarra ni sabía tocarla. "Me fue muy bien en los buses porque la gente aceptaba bien la vaina y me felicitaba. Después yo pasaba la gorra", recuerda. Durante un año recorrió la ciudad cantando con otros músicos urbanos y al verlos tocar la guitarra se propuso memorizar las posiciones de los dedos, los acordes y los ritmos. Se compró una guitarra de 30.000 pesos para practicar y se dio cuenta de que lo podía hacer. Entonces comenzó a trabajar sola.

Una vez dominado el instrumento vinieron las plazas. Le gustó tanto la nueva experiencia que incluso se aventuró a ir a algunos pueblos cercanos a Bogotá. "Las plazas son más bacanas. Yo me paraba a tocar y era la gente la que se acercaba a escucharme si le gustaba lo que escuchaba, no era yo la que tenía que ir 'Buenas tardes damas y caballeros, vengo a traerles un poco de música', como en los buses", dice.

Durante esta época comenzó a buscar trabajo en bares. "Ahí ya no está el humo de los carros ni la tos ni los dedos sucios ni la cara manchada ni la voz cansada, pero al mismo tiempo te exige más porque la gente viene a verte a ti y tú les tienes que responder", reconoce Ilona.

En este recorrido la artista conoció a mucha gente que la ayudó, como los de Estudio 59, un centro musical ya desaparecido, quienes la animaron a dejar la calle. Pero como suele suceder muchas puertas se abrían y al final no pasaba nada. Sin embargo Ilona nunca se dio por vencida, porque como jamás se proyectó en algo distinto a la música no se permite el lujo de desmotivarse. Mientras tanto, y para sostenerse y ayudar a los suyos, desempeñó toda clase de trabajos, desde mesera hasta recepcionista, literalmente "en lo que saliera". Durante estos años su familia la apoyó incondicionalmente, pues ella siempre les dejó claro que no le interesaba dedicarse a nada más. No en vano compuso su primera canción cuando sólo tenía 11 años.

Poco a poco fue dándose a conocer y en el camino armó su equipo. "Cambié de banda dos veces porque los músicos obviamente necesitaban plata y yo no tenía cómo pagarles. Pero finalmente llegaron los que creyeron en mí y se quedaron", dice. Pronto varias disqueras se interesaron en su propuesta, pero nada se concretó.

Este año firmó contrato con la multinacional EMI y en octubre piensa viajar a Argentina para grabar su álbum debut. Ya tiene todas las canciones listas y no ve la hora de entrar al estudio. Mientras tanto disfruta del éxito que ha tenido One love y dedica su tiempo a tomar clases de música con profesores particulares, pues sabe que todos los ojos estarán puestos en ella cuando el disco se lance en noviembre.

"Nosotros en Ilona vimos una propuesta nueva, talento puro a nivel musical, de composición, de identidad. Además también está la parte subjetiva, pues a mí y a varias personas que conozco se nos eriza la piel cada vez que la oímos cantar", dice Juan Pablo Mier, gerente de producto de EMI.

Ilona ya conoce de sobra el difícil mundo de la música, pero son precisamente las dificultades, que ella llama "inyecciones de fortaleza", las que no le han permitido rendirse. Por eso no se fija metas que vayan más allá del simple hecho de poder cantar, no se fija en ídolos ni en modelos a seguir. "Yo simplemente me veo cantando en todos lados".

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