Sábado, 21 de enero de 2017

| 2007/08/11 00:00

Ironía musical

Dentro de las ideologías de Adolfo Hitler y del nacionalsocialismo, los judíos y los rusos eran "subhumanos" que no habían aportado nada al arte.

Dentro de las ideologías de Adolfo Hitler y del nacionalsocialismo, los judíos y los rusos eran "subhumanos" que no habían aportado nada al arte. Pero ahora, 62 años después de la muerte del Führer, se comprueba una vez más que este hombre no aplicaba todo lo que predicaba, pues salió a luz su colección personal de música y se descubrió que en ella se encontraban obras de algunos de los artistas y compositores más importantes de las etnias que tanto odiaba. Entre sus discos se encuentran interpretaciones de Bronislaw Huberman, el violinista judío polaco que huyó de los nazis, y del pianista judío austríaco Artur Schnabel, quien perdió a su madre en un campo de concentración. Todas sus grabaciones estaban marcadas con etiquetas azules que decían Führerhauptquartier (oficina principal del Führer). También se encontraban obras de los compositores rusos Pyotr Tchaikovsky, Alexander Borodin y Sergei Rachmaninov. La autora del hallazgo fue Alexandra Besymenskaja, hija del capitán de inteligencia ruso Lew Besymenski, que mantuvo los más de 100 discos escondidos en su ático durante varias décadas. "Mi padre tuvo que haber estado muy sorprendido de que Hitler disfrutara del arte de judíos y rusos, mientras ordenaba asesinar millones de ellos", declaró Alexandra a la revista Der Spiegel.

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