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| 8/1/2015 10:00:00 PM

El lord del vicio en el parlamento británico

El sexo y la cocaína con prostitutas le costaron a John Buttifant Sewel su puesto en la Cámara de los Lores. El tabloide ‘The Sun’, destapó el escándalo.

No es la primera vez y no será la última que los tabloides británicos destruyen la imagen de una persona. La fórmula es conocida. Le pagan a cualquiera, empleados de hotel, taxistas, prostitutas, o a quien les ofrezca fotos, videos o documentos comprometedores. Pero esta vez la celebridad expuesta se sale de los moldes. Lord Sewel, de 69 años, miembro del Partido Laborista, legislaba sobre la prostitución y vigilaba los estándares de conducta de la Cámara de los Lores, la cámara alta británica de la que era vicepresidente. Inevitablemente, los diarios más importantes recogieron la historia del miembro del parlamento que ‘rumbeaba’ como un rockstar de los ochenta mientras debía dar ejemplo con estándares de comportamiento más elevados que los del ciudadano común. Al fin y al cabo, un lord no cae todos los días.

Las fotos inundaron los quioscos de prensa en el Reino Unido y los portales web, que sumaron el material original en video. En una imagen se ve a lord Sewel aspirando líneas de cocaína de una mesa, y en otra, haciéndolo directamente de los pezones de una prostituta. Otra más lo muestra recostado relajadamente en una silla, fumando un cigarrillo, vistiendo el sostén naranja y la chaqueta de una de las chicas que contrató telefónicamente, a las cuales les pagó 200 libras (310 dólares) por sus servicios. El video no le hizo ningún favor tampoco. En este se despachó frente a sus ‘damas de compañía’ sobre altos personajes de la política como el primer ministro, James Cameron, al que llamó “un mal primer ministro, un tipo superficial” o el mediático alcalde de Londres, Boris Johnson, al que llamó “un chiste”. También les pregunta si a esa fiesta “llegarán pequeñas mujeres asiáticas, que se ven inocentes pero en el fondo son putas”. Por las drogas, por las prostitutas, por su posición y sus declaraciones, Sewel entró a la picota pública para no salir. Su caso será una referencia por años sobre quienes desde los cargos públicos predican, incluso condenan actitudes reprochables, pero actúan al revés en su vida privada.

Mientras Sewel daba rienda suelta a la bacanal en el departamento de Dolphin Square, en el barrio de Pimlico a pocas cuadras del palacio de Buckingham, lo único sensato que hizo fue poner boca abajo el portarretratos con la foto de su esposa, si bien no se quitó el anillo de compromiso. Lord Sewel, que se ha casado tres veces, tiene cuatro hijos. Por supuesto, todos ellos están apabullados por la caída de la imagen de quien hasta ahora era su ídolo. Lady Jennifer, su tercera y actual mujer, aseguró al diario The Daily Mail que no lo espera de regreso a la casa familiar en Aberdeenshire. Y los dueños del apartamento que arrienda Sewel estudian cancelarle el contrato por violar el acuerdo de arrendatarios.

Apenas estalló el escándalo, Sewel renunció a la vicepresidencia y al comité de privilegios, y así al sueldo de 131.000 dólares mensuales que percibía. Pero se rehusó a cortar sus lazos con la cámara y ciertos privilegios que esta le otorgaba, como los casi 500 dólares diarios para gastos. Los personajes que se expresaron sobre el escándalo, como el primer ministro Cameron, coincidieron en que su posición era insostenible. Al comienzo, Sewel no lo vio así y pidió una licencia. En ese punto, era posible que Sewel fuera expulsado de la cámara por leyes que él mismo instauró como miembro del comité de conducta. La Scotland Yard lanzó por su parte una investigación. Requisó por tres horas el departamento con perros y, como en las películas, llevó una barra para tumbar la puerta si era necesario.

Con el pasar de los días más revelaciones se sumaron a la humillación familiar. En el video Sewel alardea de sus aventuras eróticas, entre las cuales mencionó a una presentadora de la BBC, recordando que “ella era joven, y fue divertido”. Los medios han estimado que en los últimos 17 años Sewel mantuvo relaciones extramatrimoniales con mínimo 13 mujeres, sin contar las prostitutas, en las que gastó alrededor de 18.800 dólares. Al precio de 310 dólares, como los que pagó, serían 60 servicios.

Este aluvión de críticas por lo que se consideraba una actitud descarada, llevó a Sewel a expresarse por medio de un comunicado tres días después. “El debate sobre si mi comportamiento violó el código de conducta es importante, pero ante todo técnico. La pregunta más relevante es si mi comportamiento es compatible con la Cámara de los Lores y si mi membresía afectaría la confianza del público. La respuesta a ambas preguntas hace pensar que mi mejor servicio para la cámara es abandonarla”, aseguró, no sin antes pedir perdón a sus seres queridos y amigos por la humillación y el dolor que les causó.
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