Lunes, 24 de noviembre de 2014

| 2013/03/29 08:00

Juego de tronos: el Tolkien de EE.UU.

Con el estreno de la tercera temporada de ‘Juego de tronos’, la saga fantástica creada por George R.R. Martin está camino a convertirse en una de las series más caras y exitosas de la historia de la televisión.

El estadounidense George R.R. Martin lanzó el primer libro de la saga en 1996. De las siete novelas previstas, hasta ahora ha publicado cinco, las cuales han sido traducidas a 20 idiomas y se han vendido más de 15 millones de copias en el mundo. Foto: AP

Desde que George R.R. Martin empezó a escribir la saga literaria Canción de hielo y fuego sabía que era imposible llevarla a la pantalla. Después de trabajar como guionista en Hollywood durante varios años, conocía de memoria la respuesta de los productores cada vez que les presentaba algún libreto fantástico: que la idea era buenísima, pero triplicaba su presupuesto. 

Cansado de oír siempre lo mismo, decidió dejar de preocuparse por el costo y sentarse a escribir la historia de sus sueños: con cientos de personajes, continentes ficticios, idiomas inventados y batallas épicas que difícilmente podrían convertirse en realidad. “Todo lo que no se puede hacer en cine o televisión, se puede hacer en prosa. Allí uno es a la vez el director y el coordinador de maquillaje, vestuario y escenografía”, dijo en una entrevista para The New York Times. 

Con la fiebre que produjo la trilogía de El señor de los anillos, escrita por el filólogo británico J.R.R. Tolkien, varios estudios le propusieron hacer un largometraje. Pero Martin nunca aceptó, pues resumir sus siete libros en tres horas significaba hacer trizas la trama en la que tanto tiempo y esfuerzo había invertido. Entonces conoció a David Benioff y Daniel B. Weiss, dos experimentados guionistas, y ellos le sugirieron adaptar cada libro como si fuera una temporada de diez capítulos en televisión. 

A Martin le sonó la idea y las directivas de HBO, el canal por cable famoso por apostarle a programas de gran factura, también le dieron el visto bueno al proyecto. Habían encontrado a Los Soprano de la Tierra Media, con lo mejor de la serie de mafiosos y del universo creado por Tolkien. Y aunque el relato se desarrolla en un territorio imaginario, tiene la dosis de fantasía justa para aquellos que odian el género. 

La saga –que en televisión adoptó el nombre del primer tomo, Juego de tronos– cuenta la lucha de poder entre los Lannister y los Stark, dos familias que dominan Westeros, un continente dividido en siete reinos. Aquí no hay elfos, hobbits, orcos ni magos como en El señor de los anillos. Solo hombres con ambiciones capaces de hacer cualquier cosa con tal de ocupar el Trono de Hierro. 

Pero sus intereses personales no son lo único que amenaza con arruinarlos: al otro lado del mar crece una nueva generación de dragones, mientras al norte de Westeros, detrás de una enorme muralla de hielo, están despertando los caminantes blancos, una especie de muertos vivientes que creían extinta hace siglos. 

Ese universo de intrigas, batallas y criaturas fantásticas ha atraído a miles de seguidores desde que Martin publicó la primera novela en 1996. Aunque tuvo que esperar 15 años para que HBO la adaptara, hoy está convencido de que valió la pena no venderla a cualquier postor. Tras el estreno de las dos primeras temporadas, la saga se convirtió en un fenómeno global con un promedio de 11,6 millones de televidentes. El próximo 31 de marzo, cuando se transmita la tercera entrega en Colombia, se espera que supere esa cifra y alcance a Los Soprano, la serie más vista en la historia de ese canal con 12 millones de espectadores. 

A la par del éxito televisivo, los libros también escalaron las listas de los más vendidos y cada vez que el autor lanza uno nuevo, las librerías se llenan de fanáticos ansiosos por saber qué sorpresa les depara. Porque si hay algo que caracteriza estas novelas es su facilidad para no dejar títere con cabeza. Como bien lo dice uno de los personajes de la primera temporada: “En el juego de tronos o ganas o mueres”. Solo Martin y los productores de la serie conocen el final, pues de los siete tomos previstos han publicado cinco: Juego de tronos, Choque de reyes, Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza de dragones.

Como suele ocurrir con este tipo de producciones, siempre la gente debate sobre qué tan fiel es a los textos. Martin, quien estudió Periodismo y escribió guiones para la versión de los años ochenta de La dimensión desconocida, era consciente del riesgo que corría al trasladar su historia de casi 7.000 páginas a la pantalla chica. “Hay cambios inevitables. Pero lo importante es que no ha habido alteraciones innecesarias y hemos hecho una versión televisiva que disfrutará cualquier lector de mis novelas”, explica. Después de vender los derechos de sus libros, él mismo ha seguido de cerca los capítulos y es usual que escriba al menos un libreto en cada temporada. 

Tal como lo sospechaba, volver realidad sus ideas ha sido toda una hazaña. No en vano varios medios coinciden en que Juego de tronos es la serie más complicada de producir en la historia de la televisión. Grabada en Islandia, Malta, Croacia, Irlanda, Escocia y Marruecos, las primeras dos temporadas costaron cada una alrededor de 60 millones de dólares y se cree que la tercera excederá ese monto. 

El grupo de más de 80 actores incluye a figuras destacadas del cine como Sean Bean (Boromir en El señor de los anillos) y Peter Dinklage, ganador de un Globo de Oro y un Emmy por su papel de Tyrion Lannister, un enano rechazado por su padre que encuentra consuelo en el vino y las prostitutas y cuya única defensa es su ingenio. Su personaje le pone el toque inteligente y cínico al programa en medio de las crudas escenas de violencia y sexo, otro rasgo inconfundible de la saga de Martin. 

Al igual que sucede con sus novelas, cada vez que se anuncia una nueva temporada en HBO aumenta la expectativa. Ya incluso hay quienes lo llaman el Tolkien norteamericano, pero la fama no se le ha subido a la cabeza y prueba de ello es que procura responder en su página oficial todas las solicitudes de sus fanáticos. A Martin todavía le cuesta trabajo asimilar el éxito del programa y por eso siempre que le preguntan si la serie se ceñirá a los siete libros, responde con cautela: “Eso espero. 

Pero esto es televisión. Nadie sabe lo que va a ocurrir, ni cuándo te van a cancelar un contrato –le dijo a El País de Madrid–. La serie se vende muy bien. Si todo esto continúa así, creo que tenemos un gran futuro por delante, diez u once temporadas. Pero repito: en televisión no se puede dar nada por seguro”. Sea cual sea el desenlace, el autor ya puede darse por bien servido, pues finalmente se salió con la suya y logró hacer realidad la historia que creía imposible. 

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