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| 12/7/2013 2:00:00 AM

Juegos del hambre: el fenómeno Katniss

La segunda película de la saga rompió todos los récords de taquilla el fin de semana de su estreno. ¿Qué tiene esta historia que la hace tan enormemente popular?

Según cuenta el mito, Androgeo, hijo del rey Minos de Creta, luchó en los juegos de Atenas y venció a todos sus contrincantes. Los atenienses, furiosos por la derrota, lo asesinaron esa misma noche.

Minos decidió vengar la muerte de su hijo: invadió Atenas y la conquistó. Como castigo para los atenienses, el rey decretó que cada año debían mandar a siete jóvenes y siete niñas a Creta, a adentrarse en el laberinto del minotauro –un monstruo mitad hombre, mitad toro– y luchar contra él.

El tercer año, Teseo se ofreció como voluntario y se marchó a Creta. La hija de Minos le dio un cuchillo para que se defendiera y un ovillo de hilo para que no se perdiera. Teseo entró al laberinto y luchó contra el minotauro hasta que le atravesó el corazón con el cuchillo. Luego, siguiendo el camino del hilo, salió triunfante y liberó a su pueblo del cruel castigo del rey Minos.

En ese mito griego se inspiró la escritora Suzanne Collins para crear la exitosa trilogía Los juegos del hambre. Su protagonista, Katniss Everdeen, es forzada a pelear contra otros jóvenes para sobrevivir en un campo de batalla controlado por las autoridades despóticas de Panem, el país en que vive. Panem está formado por 12 distritos oprimidos y, cada año, se elige a una niña y a un niño de cada distrito para participar en la competencia. Los juegos se establecieron después de una revolución popular fallida, como una manera de recordarle al pueblo que el gobierno es todopoderoso y que, de revelarse contra él, será aniquilado.

El primer libro de la trilogía se publicó en 2008 y rápidamente se convirtió en un best seller. Frente al éxito de otras sagas, como Harry Potter, Hollywood no tardó en saltarle encima a la oportunidad de llevar los libros al cine. Y acertó: la primera película recaudó 691 millones de dólares en taquilla y la segunda, Los juegos del hambre: en llamas, ya amenaza con superar esa cifra a pocos días de su estreno. 

En contraste, el filme más taquillero de la serie de Harry Potter apenas recaudó la mitad que la primera entrega de Los juegos del hambre. En Colombia el fanatismo ha crecido, pues En llamas se estrenó el 22 de noviembre y en ese fin de semana la vieron más del doble de las personas que fueron a ver la primera en su fin de semana de apertura.

La fórmula del éxito consiste no solo en un buen guion y en una enorme inversión en efectos digitales, maquillaje y vestuario, sino en los actores que dan vida a los personajes de Collins. Jennifer Lawrence, quien interpreta a Katniss, le da una intensidad a su papel que hace que la película sea mucho más que el recuento de los dilemas de una adolescente. De hecho, la ganadora del Oscar a mejor actriz ha dicho que lo relevante de la historia de su personaje es que “nos muestra cómo nuestra capacidad de ‘shock’ ha disminuido y dice mucho de los acontecimientos sociales que están ocurriendo en el mundo”.

Collins, autora de este fenómeno de ventas, hizo carrera como guionista de programas de televisión para niños y como escritora de literatura infantil (sus Underland Chronicles encabezaron las listas de best sellers en Estados Unidos y se tradujeron a 19 idiomas). Los juegos del hambre fue su primera incursión en libros para adolescentes y su inicio en Hollywood, pues Collins coescribió el guion de la primera película junto al director, Gary Ross. El trabajo de adaptación fue relativamente sencillo, considerando que, por su experiencia en televisión, los libros están escritos de manera muy cinematográfica.

“Una noche me acosté y me puse a pasar canales. Comencé a ver muchos ‘realities’, donde jóvenes competían por cualquier premio. Seguí pasando y vi imágenes de la guerra en Irak. De pronto, esas dos cosas se unieron de manera muy inquietante. Y en ese momento tuve la idea de la historia de Katniss”, cuenta Collins. 

Para darle forma se basó en el mito de Teseo y en las luchas de gladiadores, donde el gobierno obliga a los guerreros a pelear hasta la muerte. Otro elemento clave fue convertirlo en un evento televisado y obligatorio: todo el pueblo de Panem tiene que verlo o será castigado. De ese modo, Collins esperaba llamar la atención sobre la exagerada exposición a los medios en la que se vive hoy y la noción de que todo es un espectáculo.

“Sentía además que la gente se estaba desensibilizando ante la guerra, como si no fuera real”, dijo la autora, quien optó por poner a niños a matarse entre sí para causar más impacto. Francis Lawrence, director de Los juegos del hambre: En llamas, está de acuerdo con Collins y cree que esta película “es una historia sobre las consecuencias de la guerra”. 

En esta segunda entrega Katniss ya ha vuelto de los juegos victoriosa, pero ahora sufre de pesadillas, paranoia y un miedo constante. Síntomas muy parecidos a los del estrés postraumático que padecen miles de soldados en el mundo. La heroína, que sigue bajo el escrutinio de los medios y a quien el presidente trata de controlar, se convierte, sin siquiera saberlo, en un símbolo de revolución para el pueblo oprimido de Panem.

Muchos fanáticos de esta historia se sienten identificados con esa sensación de estar controlados por una autoridad omnipotente y con la noción de que el mundo está constantemente en guerra. Son las mismas razones que hicieron de 1984 de George Orwell –en el cual la autora también se inspiró– un libro de culto. Collins agrega un elemento clave de la época actual: la reflexión sobre una realidad sujeta a la información distribuida por la televisión y los medios, y la extrema desigualdad económica entre unos pocos privilegiados y una enorme masa de gente sumida en la miseria.

Pareciera que Hollywood adaptó esta historia como parte de una tendencia que marcaron las sagas de Harry Potter y Crespúsculo, es decir, aprovechar la gran fanaticada de un best seller adolescente y llevarla al cine. Pero de las miles de personas que fueron a ver Los juegos del hambre en su fin de semana de estreno, más de la mitad era mayor de 25 años. Eso quizá responde a que el atractivo de esta película es que la gente se identifica con la posibilidad de un futuro distópico de hambruna, guerra y control estatal. Y, aún más, con la posibilidad de revelarse en su contra y cambiar las cosas, como lo hace Katniss.
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