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| 7/26/1993 12:00:00 AM

Juegos prohibidos

El duque de Feria resultó implicado en nuevas fotografías que testimonian sus aberraciones. España está escandalizada.

LAS REVISTAS DEL corazón en España viven de seguirle la vida,paso a paso, a unas 20 personas que allá son conocidas como "La jet", y que por alguna razón se han convertido en la obsesión de los españoles. Lunes tras lunes, Hola y las revistas que pretenden imitarla publican hasta los hechos mas triviales de este grupo.
Uno de esos 20 personajes es Rafael de Medina Fernández de Córdoba, quien ostenta los títulos nobiliarios de duque de Feria, marques de Villalba y maestrante de la Real Caballería de Sevilla. De Medina es, además, el heredero directo del duque de Medinacelli, y son tantos los títulos que ostenta que es vanas veces "Grande de España".
Este aristócrata sevillano se casó hace casi 10 años con Nati Abascal, quien aunque plebeya era bien conocida en España por ser considerada la modelo más famosa de su era. Su boda, el nacimiento de sus dos hijos, las peleas y el pleito por la solicitud de la anulación de su matrimonio, fueron seguidos milimétricamente por todas las revistas de farándula, y su despliegue fue sólo ligeramente inferior al que se le da a cada movimiento de Isabel Preysler.
Pero la verdadera bomba llegó en marzo cuando -como se difundió en España "fue atrapado con las manos en la masa".
El escandalo estalló cuando la Policía encontró en el apartamento del duque a Ana María Bell, una niña de cinco años que había sido raptada mientras jugaba en un parque. Se estableció que el duque desnudó, acarició y fotografió a la niña en varios rincones de la casa. Ademas, las autoridades encontraron a tres prostitutas adolescentes, que al parecer recibieron droga a cambio de participar en el rapto. En consecuencia, el aristócrata fue trasladado a la Prisión Provincial de Sevilla, acusado de los delitos de rapto, corrupción de menores y tráfico de droga. Pocos creían que fuera culpable, pero como estaban las cosas, su condena no bajaría de seis a 12 años de prisión.
El asunto se agravó hace pocos días cuando se descubrieron nuevas pruebas sobre sus perversiones. Se trata de unas fotografías en las que cuatro niñas posan desnudas y en ropa interior, lo que confirma que el de la niña Bell no fue un caso aislado.
Se concluyó que el duque tenía el hobby de hacerse llevar niñas menores de ocho años a las cuales desnudaba, acariciaba y fotografiaba. Lo único a su favor ante tan macabros episodios es que los exámenes que se le practicaron a las niñas indican que no fueron abusadas sexualmente.
Aun así, nunca antes en la historia de la aristocracia española un noble se involucró en un escándalo semejante.
Aunque el fondo del asunto queda por esclarecerse, por ahora se calcula que su condena no será de menos de 38 años en prisión.
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