Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1998/07/06 00:00

JUSTICIA AL DESNUDO

Larry Flynt, director de la revista 'Hustler', afronta una nueva demanda por obscenidad y pornografía.

JUSTICIA AL DESNUDO

La película de Milos Forman, The people vs Larry Flynt , puso el año pasado en la picota pública la doble moral de la sociedad norteamericana. Pocos podían creer que Hollywood se hubiera rendido a los pies del 'demonio' que había inundado las calles de la casta Cincinnati (Ohio) con todo tipo de material pornográfico. Pero millones vieron la película y siguen siendo millones los que consumen pornografía rutinariamente y compran Hustler, la revista de Flynt, una de las más calientes de Estados Unidos. Hoy, cuando apenas se están recuperando del shock, el controvertido Flynt se encuentra por segunda vez frente a una demanda judicial.
La primera fue en 1977, cuando la Corte Suprema lo exoneró de una acusación por haber hecho burlas sexuales sobre el reverendo Jerry Falwell. Entonces Flynt basó su defensa en que se estaba coartando la libertad de expresión y que Estados Unidos era un país libre y democrático. Ahora, cuando el condado de Hamilton los acusa a él y a su hermano Jimmy de 15 cargos por obscenidad, pornografía y venta de videos X a menores de edad, está dispuesto a probar, una vez más, que la demanda es un claro atentado contra la libertad de prensa.
Acostumbrado al escándalo y haciendo caso omiso de los prejuicios y de las advertencias, Flynt abrió el año pasado Hustler News & Gift Store, una tienda porno en donde se puede conseguir desde el polémico video de la 'guardiana de la bahía' Pamela Anderson hasta cintas sadomasoquistas. El almacén alcanzó tanto éxito que los puritanos comenzaron a presionar pues no estaban dispuestos a permitir el mercado de la pornografía en su localidad. La gota que rebosó la copa fue la venta, sin ningún tipo de restricción, de un video X a un muchacho de 14 años. Ahí fue Troya. Los fiscales lo acusaron de atentar contra la moral y las buenas costumbres, lo cual, sumado a los 15 cargos que ya tiene en su contra, podría significarle una pena de 24 años.

Segundo 'round'
El juicio sólo se iniciará el próximo 19 de enero de 1999 pero los acusados ya se declararon inocentes y ase-guran que apelarán a la primera enmienda de la Constitución para hacer valer sus derechos como ciudadanos. Esta norma sostiene, entre otras cosas, que el Congreso de Estados Unidos no puede dictar leyes que limiten la libertad de discurso o de prensa. Respaldado en este principio, Flynt se prepara para el segundo round. Según él, la pornografía es materia de decisión individual y nadie puede determinar qué pueden o no leeR o ver los norteamericanos: "Espero que el jurado esté de acuerdo conmigo en que la gente tiene derecho, en la privacidad de sus alcobas, a leer lo que quiera". El obeso Flynt (inválido a raíz de un atentado) sostiene que los videos porno son una ayuda para los matrimonios en crisis y que no hay nada de malo en que las personas accedan a este tipo de productos.
El director de Hustler tendrá que enfrentarse a la puritana Cincinnati, una ciudad tan conservadora y chapada a la antigua que se conoce como 'Censornati'. Sus residentes tienen que cambiar de estado para comprar material considerado pornográfico. Fue lo que sucedió cuando estalló el sexgate de Clinton. Sus habitantes tuvieron que pasar al estado de Kentucky para comprar la revista Penthouse con las fotos de Paula Jones.
Aunque para muchos liberales Flynt es la prueba clara de que la justicia norteamericana funciona y que vela por los derechos constitucionales de cualquier individuo sin importar su condición, lo cierto es que el panorama actual difiere mucho del de 1977. En esta oportunidad el jurado deberá pensar muy bien antes de tomar una decisión, pues ya no sólo está en juego la libertad de prensa sino el derecho universal de los niños a tener una infancia libre de pornografía.

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