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| 12/10/2014 5:00:00 PM

Kim Kardashian y la civilización del espectáculo

Todo lo que pasa con Kim Kardashian es noticia, desde un video porno hasta el nuevo color de sus uñas. ¿Cómo se explica la obsesión con esta mujer?

Si existiera un anti-personaje del año, Kim Kardashian probablemente estaría entre las favoritas. Para muchos es la encarnación de la insoportable levedad del ser. Sin embargo, la foto con más ‘me gusta’ en el año fue de ella. Hombres y mujeres viven pendientes de cada movimiento de esta mujer, una celebridad por antonomasia. Lo que es un misterio es la razón de ser de semejante fenómeno.

Hace un mes Kim posó desnuda para la revista Paper, la cual se propuso ‘romper el internet’ con el despampanante cuerpo de esta mujer cubierto en aceite. Kim fue escogida porque “nadie como ella es capaz de generar titulares sólo con salir de su casa”, reconocieron los editores de la revista. Y efectivamente así fue: la noticia creció como una bola de nieve y se regó por los medios de comunicación del mundo.

Bryan Moylan, de la revista Time, analizó el efecto de aquella portada en un artículo titulado La cola de Kim Kardashian es una promesa vacía. El experto en cultura pop escribió: “Las imágenes al instante dispararon el tráfico en los medios de comunicación: era la máxima tendencia. Pero eso es todo. No hay nada detrás de ese trasero aparte de que es un muy buen trasero”.

“Lo más gracioso de última foto-cola de Kim es que todo lo que se pretende hacer es crear un frenesí. (…) No hay una razón para romper el internet (#BreakTheInternet) distinta a comprobar que Kim lo puede hacer. Es simplemente la provocación por el amor a la provocación y todos caemos en la trampa una y otra vez.  Es la más barata broma”.

Otra explicación para el origen de este fenómeno es que Kim Kardashian engancha a millones de personas sencillamente porque realmente no parece importarle lo que se piense de ella, siempre y cuando llame la atención. La celebridad sigue al pie de la letra la máxima de Oscar Wilde: “Hay solamente una cosa peor a que hablen mal de ti, y es que no hablen de ti”. Bajo esta premisa Kim es invencible. Desde que se filtró su video porno en 2007 y de un ‘reality’ sobre su vida, ya no tiene nada que esconder.

Es difícil que su imagen se vea afectada por un escándalo; cualquier ataque solo alimentará su ego y su fama. “Ella no vino a salvar el mundo ni a enseñar nada, sino a ser famosa. Un rol que no siempre es fácil de comprender”, dice Rachel Kramer periodista de la revista Time experta en sexo y en cultura popular.
 
Pero para ser famoso no basta llamar la atención, se necesita también exuberancia; la gente está interesada en las vidas extravagantes, y ni ella ni su esposo se quedan cortos en la materia. El rapero Kayne West cumple a cabalidad el rol de ‘supermacho’ americano. Juntos amasan una fortuna que ronda los 150 millones de dólares.

La palabra ‘Kardashian’ genera 214.000.000 resultados en Google, una de sus fotos en Instagram fue la más popular del año con 2,4 millones de ‘me gusta’. Además, tiene 40 millones de visitas al mes en su blog, tiene un videojuego y una aplicación dedicada mostrar su vida y el próximo año publicará un libro titulado Selfish (egoista), en referencia a las 3.500 'selfies' que ha publicado en las redes sociales. Su cuerpo, su pareja, su casa, su boda, hasta sus gustos reflejan abundancia.

Pero hay un talento que no muchos reconocen: Kim Kardashian se sabe vender. Sabe vender su imagen, y sabe vender la idea de una vida ‘perfecta’ a partir del dinero, la fama y el poder. “Es la diosa del mercadeo”, dice el ex editor de la revista People, quien confiesa que por mucho tiempo le producía aversión y evitaba sacarla en sus páginas, pero luego reconoció que justamente ahí estaba su talento. “Esta no es la primera vez que esto pasa, Madonna lo hizo, y mucho mejor, hace un par de décadas”, agrega.

Y no es que no tenga talento, pero no tiene una formación propiamente dicha: no es actriz, ni modelo, ni empresaria de formación, aunque ya es una experta empírica en todos estos campos. “Después de su video ha logrado emerger como alguien capaz de vender cualquier versión de sí misma: cumple el rol de esposa romántica, madre cariñosa, hermana devota y abstemia, pero sigue siendo sexy y fiestera”, dice Rachel Kramer. “Kim es famosa porque esa es su razón de ser”, agrega.

A los 13 años Kim anunció en un video que la recordarían porque iba a ser famosa. Hoy, a los 34 años, su sueño es realidad.
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